Libia:
la "estabilidad" que
impuso Washington
LUIS
E. LÓPEZ DOMÍNGUEZ
LAS milicias armadas se
han apoderado de Libia. Tras celebrar
elecciones legislativas, primer intento
de repartición formal del poder desde el
derrocamiento y asesinato de Muammar al
Gaddafi, los grupos armados siguen
cometiendo todo tipo de violaciones,
torturas, robos y asesinatos, mientras
el gobierno de transición hace poco por
evitarlo.
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Libia vive en
medio de un caos social a
causa de los grupos armados,
que cometen todo tipo de
arbitrariedades sin ningún
control. |
Según han denunciado
varias organizaciones no gubernamentales
(ONG), los grupos armados que dieron
caza al líder libio, a los que la
aviación de EE.UU. y la OTAN les
abrieron el camino, están renuentes a
entregar las armas. Estos continúan
cometiendo todo tipo de atrocidades.
La situación ha llegado
a tal punto que Amnistía Internacional (AI)
se vio obligada a reconocer la
desastrosa situación que vive la nación
norafricana en un informe titulado:
¿Imperio de la ley o imperio de las
milicias?
Según AI, unas 4 000
personas se encuentran retenidas por
estos grupos en centros clandestinos,
sometidas a fuertes torturas y en
pésimas condiciones. Muchos de ellos
fueron detenidos de forma arbitraria y
por tiempo indefinido, añade el texto.
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La tortura es
una práctica habitual en
Libia post Gaddafi. |
En 12 de los 15 centros
de detención que visitaron, hallaron
pruebas de palizas y otros abusos. Desde
agosto del año pasado, el informe
registra al menos 20 casos de
prisioneros muertos luego de brutales
torturas como la suspensión en posturas
dolorosas, descargas eléctricas y
palizas brutales con barras metálicas,
palos o culatas de fusil.
Otras ONG destacan los
miles de desplazados tras más de un año
de inestabilidad. En ciudades como
Tauerga, alrededor de 30 mil habitantes
han sido obligados por estas milicias a
abandonar sus hogares. En otros casos,
conviven con la población y toman como
rehenes a mujeres y niños como parte de
las rencillas territoriales.
Según fuentes del
gobierno de transición, existen entre
100 y 300 grupos armados que agrupan al
menos 120 mil hombres. Las formaciones
más numerosas están en ciudades
importantes como Trípoli, donde se
encuentran el Consejo Revolucionario y
el Consejo Militar. También son
tristemente célebres las Brigadas Zintan
y las Brigadas de Misrata. Mientras, en
Cirenaica una de las más importantes es
la Coalición de Brigadas
Revolucionarias.
La situación se ha
vuelto tan inestable, que el Consejo
Nacional de Transición y el gobierno
provisional parecen no querer
interponerse en su camino. En múltiples
ocasiones alegaron estar en
inferioridad, pues aquellos están mejor
armados. Sin embargo, su voluntad es
nula cuando se trata de enfrentar el
problema. En mayo pasado, aprobaron una
ley que ampara a todo aquel que había
cometido crímenes de guerra con el
objetivo de proteger la supuesta
"revolución del 17 de febrero".
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Los
bombardeos de la OTAN
destruyeron pueblos y
ciudades y asesinaron a
numerosos civiles |
Un informe publicado el
pasado 10 de julio, por el Instituto de
Investigaciones Estratégicas sobre
África y su Diáspora, indicó que "las
bombas, las muertes, la invasión y
ocupación del país no se ha detenido ni
un solo día y ha ido tomando
proporciones inimaginables mientras los
medios internacionales dan la imagen de
que todo terminó. Pero nada terminó,
todo lo contrario".
El informe también
apunta que occidente todavía mantiene
muy bien financiados a algunos grupos
armados, sobre todo los que operan en el
área de Al Kufrah (zona estratégica al
sur de los pozos de petróleo, cerca de
la frontera con Chad y Sudán).
En Al Kufrah —tierra
donde vivieron durante 40 años,
pacíficamente, diferentes etnias—, ante
la amenaza de ser desplazados, "los
libios que han sufrido ataques en sus
casas, que continuamente son robados y
muchas veces asesinados", compran armas
para defenderse. "En estos momentos, es
más fácil y barato comprar una bomba o
un antiaéreo ‘made in USA’ que adquirir
los productos básicos para sobrevivir".
Si la población civil
sufre del mismo mal que supuestamente
hizo levantar una revolución hace ya 16
meses, por qué la OTAN no decide ahora
una nueva zona de exclusión aérea.
El escenario libio es el
espejo de lo que pretenden lograr en
países como Siria e Irán, naciones
independientes negadas a ceder ante la
prepotencia occidental y sus
pretensiones de acabar con todo gobierno
que no sea afín a su mandato. Libia es
la estabilidad que quieren imponer
Washington y sus aliados en Oriente
Medio.