La situación económica de España no
muestra signos de mejoría. El rescate de
hasta 100 mil millones de euros otorgado
por el Eurogrupo para los bancos y el
hachazo de 65 mil millones propinado por
el Ejecutivo de Mariano Rajoy al gasto
público, han hecho poco por mejorar la
confianza de los mercados
internacionales en la capacidad de
recuperación del país ibérico.
Este escenario lleva a muchos
analistas a considerar la inminencia de
un rescate completo para España como los
recibidos por Irlanda, Portugal y
Grecia, pero de dimensiones superiores
dado el tamaño de la economía española,
que supera el billón de euros y es la
cuarta en importancia de la zona euro.
Consciente de esos rumores, el
ministro español de Economía, Luis de
Guindos, salió a desmentir este lunes la
posibilidad de que se solicite un
salvamento general a la Unión Europea
(UE). Sin embargo, el Gobierno también
negó hasta último momento que se
disponía a pedir dinero para los bancos,
algo que terminó haciendo.
De Guindos culpó del desastre a la
"irracionalidad" de las bolsas de
valores que colocaron la prima de riesgo
española —el índice que registra los
intereses que paga un país por
endeudarse— en 640 puntos, la mayor
cifra de su historia.
De mantenerse esa tendencia, el
Estado no podrá financiarse y se quedará
a merced de los mecanismos de
estabilidad de la UE.
Además, la situación social al
interior del país es cada vez más
volátil. A los más de cinco millones de
desempleados se suman ahora los 50 mil
desalojos de hogares planeados para este
año, según cifras del Consejo General
del Poder Judicial.