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N U E S T R A  A M E R I C A

La Habana. 24 de diciembre de 2002

VENEZUELA
El apuro de la oposición

POR MARIA VICTORIA VALDES-RODDA -de Granma Internacional-

A la vuelta de la esquina está ya en Venezuela la entrada en vigor de la nueva Ley de Hidrocarburos, prevista para los primeros días del 2003, con lo cual el Estado tendrá una participación en el sector petrolero de más del 50% de las empresas mixtas. Asimismo, y de acuerdo con ese texto legal, el Estado ganará 30% como regalías sobre los crudos extraídos en cualquier yacimiento.


Chávez acusa a “manos
internacionales” de
estar detrás de las
acciones y sabotajes
petroleros
de la oposición.



Con el apoyo del ejército, el
Gobierno emprendió el rescate
de los buques retenidos por sus
capitanes, quienes apoyaban la
huelga opositora. En la foto, el
tanquero Pilín León, conducido
a puerto con 44 millones de
litros de gasolina a bordo.


Si este capítulo inédito, detonador de importantes cambios y proyectos para Venezuela -el quinto exportador de petróleo del mundo- es aplaudido por el pueblo, por el contrario, aquellos defensores de intereses privados lo rechazan. Según el politólogo venezolano Hans Dietrich, los llamados “costos operativos”, calculados en un 80%, ingresan en las arcas de estos elementos con detrimento del Estado.

La llamada crisis interna venezolana se maneja de manera parcializada e incompleta con realce, en la mayoría de los medios internacionales de comunicación, en la exigencia opositora de que Hugo Chávez renuncie a su mandato presidencial sin esperar a agosto del 2003, establecido como tiempo medio legal de su Gobierno, reglamentado incluso por la propia Constitución. ¿A qué le temen pues los antichavistas?

Por curiosa desmemoria se omiten cuestionamientos claves de por qué, en realidad, se intentan sembrar el caos económico y la incertidumbre política. El hilo de la madeja desataría su nudo al recordar las 33 leyes aprobadas por la Revolución Bolivariana.

Entonces, y a los efectos de los elementos reaccionarios, ni Chávez ni su régimen son convenientes, y mucho menos los cambios que se avizoran.

The New York Times afirmó el 4 de diciembre del 2001 que la Ley de Hidrocarburos, anunciada por Chávez el 13 de noviembre de ese mismo año, se levantaba como un serio riesgo para el desarrollo y, sobre todo -apuntaba- para las inversiones extranjeras en el país.

Un artículo de ese diario llegó a sostener que no existía para Venezuela otro mercado alternativo con las posibilidades estadounidenses.

Chávez, en contraposición, al fundamentar las razones de la propuesta renovadora, señaló el fin de la "economía colonial que representa la sustitución de un modelo de explotación de la materia prima, por un esquema que favorece a los empresarios nacionales y permite el desarrollo integral de los hidrocarburos".

En esa ocasión consideró como un acto de traición a la patria cualquier intento de privatización de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), centro hoy día de la atención mundial por las tres semanas de paro opositor, encausado el 4 de diciembre por un grupo de altos ejecutivos en defensa de sus intereses.

Dadas las disposiciones tomadas por el Gobierno venezolano frente a las maniobras desestabilizadoras de su principal renglón económico (con 3,8 millones de barriles diarios), el Presidente del país informó el 22 de diciembre último sobre la reactivación de PDVSA y el envío hacia Estados Unidos de 2,18 millones de barriles de petróleo, además del embarque de otros 500 mil barriles, para comenzar a saldar sus compromisos comerciales.

Pese avances y retrocesos de la situación nacional, Chávez y los diferentes ministros manifiestan confianza en la paulatina normalización, lo mismo por actos de conciencia de los trabajadores de la mayor empresa de petróleo, como por la observancia de las leyes de orden y trabajo.

"Los conspiradores creían que el plan era perfecto, pero no contaron con el pueblo patriota venezolano. Lo triste es que quienes hicieron esto son venezolanos, pero no van a seguir trabajando en PDVSA", dijo en un improvisado set de televisión en las cercanías de Carenero, en la costa central del país, a pocos kilómetros al este de Caracas.

La oposición, por su parte, consignó mantenerse en sus propósitos de derrocarlo a él y a la Revolución Bolivariana, a lo que respondió: "Creyeron que iban a tumbar el Gobierno con el golpe petrolero, pero les salió el tiro por la culata porque ahora hemos comenzado a recuperar a PDVSA”.

Con plena conciencia de las intringulis del supuesto bloque opositor, que estuvo detrás también del golpe facistoide de Pedro Carmona de abril pasado, Chávez acusó a intereses foráneos de esconderse a la sombra de los sabotajes actuales.

"Aquí incluso hay manos internacionales metidas en esto, no tengo la menor duda, intereses internacionales, transnacionales que quieren ponerle la mano a nuestro país", dijo plenamente convencido.

Al buscar más referencias al problema venezolano, es posible entrar en la página web de PDVSA y leer lo siguiente (con actualización del 23 de diciembre del 2002): "Petróleos de Venezuela S.A. es una empresa propiedad de la República de Venezuela, regida por la Ley Orgánica que reserva al Estado la industria y el comercio de los hidrocarburos. Tras la nacionalización de la industria petrolera en 1975, el Estado venezolano se reserva, por razones de conveniencia nacional, todo lo relativo a la exploración del terrritorio nacional en busca de petróleo, asfalto y demás hidrocarburos; a la explotación de yacimientos de los mismos; a la manufactura o refinación; al transporte por vías especiales y almacenamiento; al comercio interior y exterior, y a las obras que su manejo requiera".

De igual manera, se autodefine como clave en el desenvolvimiento de los destinos patrios, lo cual fue recordado hace muy poco por Alí Rodríguez, presidente de PDVSA, quien conminó a todos a cerrar filas en torno a un proyecto de nuevo país.

El dirigente, de gran prestigio por sus desenvolvimientos al frente de la OPEP, llamó a dejar a un lado los egoísmos, engaños y manipulaciones, que sólo dañan, para asumir con responsabilidad la lucha por erradicar la pobreza, meta clave y que fue, dijo, "el proyecto original de Petróleos de Venezuela. S.A., donde participamos miles de venezolanos".

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