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VENEZUELA
El apuro de la
oposición
POR MARIA VICTORIA VALDES-RODDA -de Granma
Internacional-
A la vuelta de la
esquina está ya en Venezuela la entrada en vigor de
la nueva Ley de Hidrocarburos, prevista para los
primeros días del 2003, con lo cual el Estado
tendrá una participación en el sector petrolero de
más del 50% de las empresas mixtas. Asimismo, y de
acuerdo con ese texto legal, el Estado ganará 30%
como regalías sobre los crudos extraídos en
cualquier yacimiento.
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Chávez acusa
a “manos
internacionales” de
estar detrás de las
acciones y sabotajes
petroleros
de la oposición.
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Con el apoyo
del ejército, el
Gobierno emprendió el rescate
de los buques retenidos por sus
capitanes, quienes apoyaban la
huelga opositora. En la foto, el
tanquero Pilín León, conducido
a puerto con 44 millones de
litros de gasolina a bordo.
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Si este capítulo
inédito, detonador de importantes cambios y
proyectos para Venezuela -el quinto exportador de
petróleo del mundo- es aplaudido por el pueblo, por
el contrario, aquellos defensores de intereses
privados lo rechazan. Según el politólogo
venezolano Hans Dietrich, los llamados “costos
operativos”, calculados en un 80%, ingresan en las
arcas de estos elementos con detrimento del Estado.
La llamada crisis
interna venezolana se maneja de manera parcializada
e incompleta con realce, en la mayoría de los
medios internacionales de comunicación, en la
exigencia opositora de que Hugo Chávez renuncie a
su mandato presidencial sin esperar a agosto del
2003, establecido como tiempo medio legal de su
Gobierno, reglamentado incluso por la propia
Constitución. ¿A qué le temen pues los
antichavistas?
Por curiosa
desmemoria se omiten cuestionamientos claves de por
qué, en realidad, se intentan sembrar el caos
económico y la incertidumbre política. El hilo de
la madeja desataría su nudo al recordar las 33
leyes aprobadas por la Revolución Bolivariana.
Entonces, y a los
efectos de los elementos reaccionarios, ni Chávez
ni su régimen son convenientes, y mucho menos los
cambios que se avizoran.
The New York Times afirmó
el 4 de diciembre del 2001 que la Ley de
Hidrocarburos, anunciada por Chávez el 13 de
noviembre de ese mismo año, se levantaba como un
serio riesgo para el desarrollo y, sobre todo
-apuntaba- para las inversiones extranjeras en el
país.
Un artículo de ese
diario llegó a sostener que no existía para
Venezuela otro mercado alternativo con las
posibilidades estadounidenses.
Chávez, en
contraposición, al fundamentar las razones de la
propuesta renovadora, señaló el fin de la
"economía colonial que representa la
sustitución de un modelo de explotación de la
materia prima, por un esquema que favorece a los
empresarios nacionales y permite el desarrollo
integral de los hidrocarburos".
En esa ocasión
consideró como un acto de traición a la patria
cualquier intento de privatización de la estatal
Petróleos de Venezuela (PDVSA), centro hoy día de
la atención mundial por las tres semanas de paro
opositor, encausado el 4 de diciembre por un grupo
de altos ejecutivos en defensa de sus intereses.
Dadas las
disposiciones tomadas por el Gobierno venezolano
frente a las maniobras desestabilizadoras de su
principal renglón económico (con 3,8 millones de
barriles diarios), el Presidente del país informó
el 22 de diciembre último sobre la reactivación de
PDVSA y el envío hacia Estados Unidos de 2,18
millones de barriles de petróleo, además del
embarque de otros 500 mil barriles, para comenzar a
saldar sus compromisos comerciales.
Pese avances y
retrocesos de la situación nacional, Chávez y los
diferentes ministros manifiestan confianza en la
paulatina normalización, lo mismo por actos de
conciencia de los trabajadores de la mayor empresa
de petróleo, como por la observancia de las leyes
de orden y trabajo.
"Los
conspiradores creían que el plan era perfecto, pero
no contaron con
el pueblo patriota venezolano. Lo triste es que
quienes hicieron
esto son venezolanos, pero no van a seguir
trabajando en PDVSA",
dijo en un improvisado set de televisión en las
cercanías de Carenero, en la costa central del
país, a pocos kilómetros al este de Caracas.
La oposición, por
su parte, consignó mantenerse en sus propósitos de
derrocarlo a él y a la Revolución Bolivariana, a
lo que respondió: "Creyeron que iban a tumbar
el Gobierno con el golpe petrolero, pero les salió
el tiro por la culata porque ahora hemos comenzado a
recuperar a PDVSA”.
Con plena
conciencia de las intringulis del supuesto bloque
opositor, que estuvo detrás también del golpe
facistoide de Pedro Carmona de abril pasado, Chávez
acusó a intereses foráneos de esconderse a la
sombra de los sabotajes actuales.
"Aquí incluso
hay manos internacionales metidas en esto, no tengo
la menor duda, intereses internacionales,
transnacionales que quieren ponerle la mano a
nuestro país", dijo plenamente convencido.
Al buscar más
referencias al problema venezolano, es posible
entrar en la página web de PDVSA y leer lo
siguiente (con actualización del 23 de diciembre
del 2002): "Petróleos de Venezuela S.A. es una
empresa propiedad de la República de Venezuela,
regida por la Ley Orgánica que reserva al Estado la
industria y el comercio de los hidrocarburos. Tras
la nacionalización de la industria petrolera en
1975, el Estado venezolano se reserva, por razones
de conveniencia nacional, todo lo relativo a la
exploración del terrritorio nacional en busca de
petróleo, asfalto y demás hidrocarburos; a la
explotación de yacimientos de los mismos; a la
manufactura o refinación; al transporte por vías
especiales y almacenamiento; al comercio interior y
exterior, y a las obras que su manejo
requiera".
De igual manera, se
autodefine como clave en el desenvolvimiento de los
destinos patrios, lo cual fue recordado hace muy
poco por Alí Rodríguez, presidente de PDVSA, quien
conminó a todos a cerrar filas en torno a un
proyecto de nuevo país.
El dirigente, de
gran prestigio por sus desenvolvimientos al frente
de la OPEP, llamó a dejar a un lado los egoísmos,
engaños y manipulaciones, que sólo dañan, para
asumir con responsabilidad la lucha por erradicar la
pobreza, meta clave y que fue, dijo, "el
proyecto original de Petróleos de Venezuela. S.A.,
donde participamos miles de venezolanos".
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