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Entre
grises, Leonel y Yipsi se iluminaron
Ariel B. Coya, enviado especial
LONDRES.—Le
había ocurrido un día antes a Liu Xiang,
el formidable campeón chino de Atenas, y
en la final de los 110 metros con vallas
—una de las más publicitadas en el
atletismo de estos Juegos— le pasó
también a él: Dayron Robles, el cubano
recordista del mundo (12.87) no pudo
acabar la carrera y, tendido en la
pista, vio cómo otro alzaba la corona
que cuatro años atrás él había
conquistado en Beijing.
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Toda Cuba expectante sufrió
una gran decepción tras
abandonar Dayron la carrera. |
“Me sentía muy
bien. Había logrado una arrancada como
nunca, pero no tengo idea de qué pasó.
De pronto sentí un dolor en el bíceps
femoral de la pierna y ya no me dejó
correr”, explicó luego, entre
sorprendido y disgustado, el
guantanamero, quien pasada la quinta
valla se había llevado una mano al muslo
derecho y ya no pudo seguir.
El más rápido,
claro, fue Aries Merritt, la emergente
estrella estadounidense que traía lo
mejor de la temporada en las vallas
cortas, con un tope anual de 12.93 en
los trials de Oregon y el título del
Mundial bajo techo en Estambul. Así que
su triunfo no fue para nada fortuito. Se
veía venir.
Tras hacer el
mejor tiempo en una primera ronda
olímpica (13.07), había plasmado un
12.94 en semis y en la final fue el
único en bajar de los 13 segundos otra
vez, con un 12.92 que pulió su mejor
marca y flirteó con el récord olímpico
impuesto en el 2004 por Liu Xiang. Su
compatriota Jason Richardson (13.04) lo
escoltó en la meta y Estados Unidos
retomó un título que no ganaba desde que
Allen Johnson se impuso en Atlanta 1996.
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Leonel deberá sacar el extra
en la jabalina, la pértiga y
los 1 500 metros para
nuevamente disputar
ubicación en el podio.
FOTOS: RICARDO LÓPEZ HEVIA,
ENVIADO ESPECIAL |
Mientras, el
otro finalista cubano, Orlando Ortega
(13.43), acabó sexto y se mostró
“orgulloso y contento”. “Quería más, por
supuesto. Pero la carrera no se dio como
esperaba y también sentí un poco la
presión de estar en una final. Es mi
primera Olimpiada y este resultado me
estimula para luchar por el podio en Río
de Janeiro 2016”.
Sobre el
percance de Dayron expresó su tristeza,
“porque sabía que tenía para una medalla
y fue triste. Así son las finales, así
son los Juegos. Pero sé que él se va a
recuperar”.
TODOS VS.
EATON EN EL DECATLÓN
Caía la noche en
el Estadio Olímpico de Stratford y el
decatlón también dejaba su primera
jornada de competencias atrás, con el
estadounidense Ashton Eaton, flamante
plusmarquista mundial (9 039 puntos)
desde hace mes y medio, en plan
conquistador: con 4 661 unidades para
tomar distancia de su compatriota y
mayor rival, Trey Hardee (4 446).
Ágil y flexible
como un gimnasta, Eaton dominó tres de
las cinco primeras pruebas con
absolutismo: el hectómetro (10.35
segundos), el salto largo (8.03 metros)
y los 400 lisos (46.90). En tanto, el
incansable cubano Leonel Suárez (4 265),
tras un comienzo algo dubitativo en los
100 metros (11.27), lograba lo mejor en
el salto de altura (2.11) para remontar
posiciones y anclar sexto, a tiro de las
medallas que buscará hoy, sin duda, en
lo que suele ser su especialidad: las
pruebas del segundo día, con los 110 con
vallas, el disco, la pértiga, la
jabalina y los 1 500 metros planos.
SUERTE
DESIGUAL
En el resto de
las pruebas, la jornada se conjugó para
Cuba entre cal y arena, pues dos de sus
representantes avanzaron y otros
simplemente quedaron en el camino.
A primera hora,
en ese sentido, en el lanzamiento del
martillo, vino Yipsi Moreno y ¡bang!:
solo precisó un envío para avanzar a la
final, superando con holgura la barrera
de los 70 metros. La subcampeona de
Atenas 2004 (73.36) y Beijing 2008
(75.20) llevó el implemento hasta 73.95
y fue una de las tres competidoras que
aseguraron de entrada su pase a la
discusión de las medallas, junto a dos
de las grandes favoritas: la polaca
Anita Wlodarczyk (75.68) y la rusa
Tatyana Lysenko (74.43).
Mientras, otra
camagüeyana, Rose Mary Almanza, accedió
a las semis de los 800 lisos, al
concluir cuarta en un heat fortísimo que
dominaron la estadounidense Alysia
Johnson (2:00.47 minutos) y la
sudafricana Caster Semenya (2:00.71). El
crono de la antillana, 2:01.19 minutos,
fue el mejor de la repesca.
Para el
pertiguista Lázaro Borges, en cambio, el
primer intento trajo el peor presagio,
cuando en pleno salto, sobre 5.35
metros, su garrocha chasqueó en tres
pedazos y lo arrojó sobre el colchón.
“Ese fallo
inicial me sacó de paso”, aseguraría más
tarde. “Yo traía fuertes pretensiones de
conseguir un buen resultado, estar en la
final luchando por una medalla. Pero
tuve que cambiar de garrocha sin tiempo
para adaptarme y ya no me recuperé”.
De ahí que, si
bien logró saltar los 5.35 al tercer
intento, y los 5.50 al segundo, el
submonarca mundial de Daegu 2011 no pudo
franquear luego los 5.60, “una altura
respetable”, como él mismo diría molesto
y cabizbajo, de modo que ahora “solo
queda levantar la cabeza y seguir
adelante”. Igual suerte corrió el
jabalinista Guillermo Martínez, a quien
no le alcanzaron sus 80.06 metros para
acceder a la discusión de las preseas. |