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¡A Londres
vine a competir como el campeón!
El más
grande de la lucha greco cubana, Mijaín
López, une este oro a sus cuatro
medallas doradas mundiales. No permitió
puntos
Alfonso Nacianceno, enviado especial
LONDRES.— Lo vaticinó alto y claro:
¡A Londres voy a competir como el
campeón! Mijaín López retuvo el título
olímpico de Beijing’08 en los 120
kilogramos de la lucha greco, y lo labró
de manera convincente ante sus rivales,
incluido el turco Riza Kayaalp, en
desquite del Mundial de Estambul’11,
pues desde entonces no se habían visto
las caras.
En
semifinales, el también cuatro veces
monarca del orbe lo derrotó
categóricamente 2-0 (2-0,1-0), éxito que
le inspiró para aventajar al estonio
Heiki Nabi en la final, 2-0 (2-0,1-0).
Inmaculado su casillero de puntos
permitidos durante los cuatro combates y
ocho periodos.
"Este triunfo se lo dedico al pueblo
de Cuba, porque una vez más confió en
mí. Hubiera preferido decidir el oro con
Kayaalp, pero lo dejé en el camino. He
sido por segunda vez el abanderado de la
delegación y cumplí con ganar este
título. Quiero mandarle un beso grande
al pueblo de Cuba, y en especial a mi
querida Herradura, en Pinar del Río",
afirmó.
Mijaín se abrió paso sin reparar en
la lista de otros favoritos, donde
aparecían el ruso Khasan Baroev (monarca
de Atenas’04, derrotado por el nuestro
en la finalísima de Beijing’08, y ahora
eliminado en su debut); el kazajo
Nurmakhan Tinaliev (bronce en los
mundiales del 2010 y 2011), el
norteamericano Dremiel Byers (séptimo en
la anterior cita estival) y el armenio
Yuri Patrikeev (tercero en Beijing’08).
Ganar un par de medallas de oro en
dos juegos olímpicos consecutivos es
mérito compartido con el camagüeyano
Filiberto Azcuy. El ídolo de Esmeralda
lo hizo en divisiones diferentes, los
74kg de Atlanta 1996 y en los 69 de
Sydney 2000.
Ayer, Hanser Meoque (60kg) perdió en
su apertura, mientras Pablo Shorey (84)
cedió en cuartos de final.
ME HE SACRIFICADO MUCHO
Días antes de que en el monumento a
José Martí, en la Plaza de la
Revolución, Mijaín recibiera el honor de
ser por segunda vez consecutiva (la
primera en Beijing’08) el abanderado de
la delegación cubana, me afirmó en el
Cerro Pelado: "En Londres habrá una
batalla distinta, porque recuperé la
confianza tras aquel revés ante Kayaalp
en el Mundial de Estambul el año pasado.
Aunque él obtuvo medallas en varios
eventos del ciclo olímpico, saldré a
pelear como el campeón".
Y
la premonición está cumplida, para
satisfacción de todos los cubanos que
reconocen en este pinareño, quien el 20
de este mes cumplirá 30 años, a un joven
modesto, amigable, fiel representante de
los mejores valores inculcados por la
Revolución.
"Nadie acepta la derrota, menos yo,
que me sacrifico mucho para llegar en
buena forma a los eventos", dijo aquella
mañana en un descanso tras su
entrenamiento de la greco, iniciado a
las 6:00 a.m. "Me quedan aspectos
técnicos incompletos, y tengo la
inspiración necesaria para resolverlos".
TENACIDAD A PRUEBA DE BALAS
La realidad corroboró la certeza de
su máxima: nunca darse por perdido. El
proceso de recuperación tras una
intervención quirúrgica en el codo
derecho (con ese brazo ejerce su mayor
fuerza en los combates), fue un momento
muy difícil que lo obligó a trabajar sin
tregua para reencontrar su forma óptima.
Mijaín, como otros que han competido
aquí, permanece de lunes a viernes
entrenando en el Cerro Pelado, para
enrumbar hacia su hogar el fin de semana
a compartir con sus familiares, más
ahora que le nació un varoncito. Ahí
halla la savia que alimenta el espíritu
y la tenacidad de nuestros deportistas.
Quizá solo una
añoranza le quede a este gigante de la
lucha, y de su pueblo. Conversando en un
graderío de los Juegos de la ALBA, en
Caracas 2007, le pregunté si le gustaba
la pelota. "¡Muchacho, cómo no, tal vez
yo hubiera sido un pitcher de 90
millas!", jaraneó. A mucha más velocidad
liberó ayer su grito de victoria en el
complejo deportivo Excel. |