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En una
jornada de records
Yipsi fue
guapa
Ariel B. Coya, enviado especial
LONDRES.—Siempre
alegre, siempre guapa. Para Yipsi
Moreno, la mejor martillista cubana de
todos los tiempos, al término de la
final no existía el arrepentimiento.
Había terminado sexta, fuera del podio;
pero una vez más lo había dado todo.
No en vano,
cuando atravesó las catacumbas del
estadio, se declaró contenta, orgullosa,
satisfecha: “Hasta hace dos semanas
estuve lesionada (en la espalda) y pensé
que no iba a poder participar en los
Juegos. No podía caminar, no podía
lanzar… Di lo mejor de mí, hubiese
querido una medalla de cualquier color,
pero era imposible. Físicamente no
estaba al 100 % y no se puede soñar en
el aire”.
Palabras de
alguien que ha estado en todas las
finales olímpicas desde que el martillo
femenino se incluyó en Sydney 2000, dos
veces monarca del orbe, la subcampeona
de Atenas 2004 y Beijing 2008.
Con ese primer
envío de 74.60, Yipsi hubiera sido
medallista en cualquier edición
precedente. Pero, a veces, simplemente
el mejor esfuerzo no alcanza. Menos aún
en una competencia tan dura como la de
ayer, en la que llovieron las marcas
estratosféricas y las tres medallistas
superaron el récord olímpico (76.34) con
que la bielorrusa Aksana Miankova se
había coronado cuatro años atrás.
Lo batió la rusa
Tatiana Lysenko hasta cuatro veces
(primero con 77.56 y ya para ganar
oficialmente con 78.18) y lo rompieron
igual la polaca Anita Wlodarczyk (77.60)
y la alemana Betty Heidler (77.13),
increíble recordista del orbe el pasado
año. Mientras, la china Wenxiu Zhang
(76.34) la calcaba y la alemana Kathrin
Klaas (76.05) arrojaba también lo mejor
de su vida. No había manera pues, de
asaltar el podio, por más que Yipsi se
portara otra vez guapa. Como siempre.
Aunque si de
plusmarcas y eventos estratosféricos se
trata, es preciso decir que este viernes
hubo de todo, con el francés Renaud
Lavillenie (5.97) superando los 5.96 del
australiano Steven Hooker —ahora
sorprendentemente eliminado con tres
fallos sobre 5.65— y Estados Unidos
pulverizando en 40.82 segundos el récord
mundial del relevo corto femenino que
poseía la extinta RDA (41.37) desde
1985, gracias a Tianna Madison, Allyson
Félix, Bianca Knight y Carmelita Jeter,
con una transición perfecta del testigo
para batir a Jamaica (41.41, récord
nacional) por casi un segundo.
Todo éxito
notable, no obstante, tiene su reverso y
a la victoria de las chicas del 4x100
sucedió la derrota de los hombres en el
4x400, una especialidad en la que los
norteamericanos han ganado 16 de los 21
títulos olímpicos disputados, luego de
que el cuarteto de Bahamas, con el
espectacular remate de Ramón Millar
frente a Angelo Taylor, implantara
récord nacional (2:56.72), en una prueba
en la que Sudáfrica cerró octavo con el
doble amputado Oscar Pistorius y Cuba no
terminó por lesión en el tercer relevo
de Noel Ruiz, cuando luchaba con todo
por entrar en el podio.
Por lo demás, en
los 5 000 femeninos el gran duelo de
África, el eterno pulso entre Kenya y
Etiopía, vio coronarse a Meseret Defar
(15:04.25), después de que su
compatriota y archirrival Tirunesh
Dibaba, reina de los 10 mil hace una
semana, desmadejara al pelotón con un
ritmo frenético. Y Turquía, con Asli
Cakir Alptekin (4:10.23) y Gamze Bulut
(4:10.40) hizo un 1-2 histórico en la
final femenina de los 1 500.
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