Prisioneros Políticos del Imperio| MIAMI 5      

     

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C U L T U R A

La Habana, 8 de Junio de 2012 

 

PRESENCIA CHINA EN CUBA
Herencia que se renueva

 

Yenia Silva Correa

 

PARA una cultura milenaria como la china, 165 años quizás sea poco tiempo. Sin embargo, para los cubanos han sido más que suficientes para asimilar los aportes de un pueblo que supo dejar su huella desde el arribo de los culíes, primeros inmigrantes de aquellas tierras.

 

Con bailes tradicionales comienzan los festejos por el aniversario de la presencia china en Cuba. (Alberto Borrego Ávila)
Con bailes tradicionales comienzan los festejos por el aniversario de la presencia china en Cuba. (Alberto Borrego Ávila)

Del lejano país llegaron para quedarse costumbres culinarias, que se modificaron y enriquecieron con los ingredientes de nuestras comidas, tradiciones, instrumentos y bailes como la celebración del Año Nuevo Lunar, la corneta china y la danza del león.

 

Los grandes almacenes atestados de productos traídos de la patria de origen, las verduras y los helados que comercializaban, los teatros que fundaron en La Habana, hoy solo quedan en el recuerdo de los abuelos.

 

Aquellos inmigrantes, casi la totalidad hombres de pocos recursos y escasa instrucción, hicieron familia con cubanas sin importar el grupo racial o social de estas, porque muy pocos estaban en condiciones de costear el viaje de una coterránea para contraer nupcias.

 

 Las jóvenes generaciones renuevan la herencia cultural. (Alberto Borrego Ávila)
 
Las jóvenes generaciones renuevan la herencia cultural. (Alberto Borrego Ávila)

Con los años se formaron en la Isla familias con uno o varios antepasados asiáticos, en las que hubo también mulatos y trigueños. De ahí que tengamos entre nosotros algunos Chang, Lee, Wong, y otros de ojos rasgados, que perdieron el apellido en algún recodo de la genealogía o por un capricho del destino.

 

UN BARRIO CON HISTORIA

 

La historia del Barrio Chino de La Habana es mucho más antigua que las edificaciones que en la actualidad alojan a los diferentes restaurantes de esa parte de la ciudad.

 

Si bien el 3 de junio de 1847 llega a la villa el primer grupo de colonos provenientes del sur de la nación asiática, con un contrato de trabajo válido por ocho años en funciones tanto agrícolas como domésticas, bastante pronto se descubrió el engaño.

 

Sufrieron igual explotación y discriminación que los esclavos africanos, hecho determinante en la decisión de muchos de incorporarse a la gesta independentista cubana de finales del siglo XIX.

 

Con el apoyo de las sociedades siguen vivas muchas prácticas. (Arnaldo Santos)
Con el apoyo de las sociedades siguen vivas muchas prácticas. (Arnaldo Santos)

Dentro del Ejército Libertador se sabe que nunca desertaron ni traicionaron, y que en su condición de soldados o jefes militares escribieron páginas de heroísmo, que hoy se recuerdan con el monumento erigido en Línea y L en la capital, en honor a los chinos que murieron en la guerra de independencia.

 

Llegado el momento de volver al vencerse el supuesto “contrato”, no pocos optaron por permanecer en esta tierra. Las afueras de las murallas habaneras fue el sitio elegido para trabajar en pequeñas hortalizas, vender frutas, abrir modestos establecimientos, fondas; y cuando los ingresos lo permitieron, aparecieron farmacias, tiendas, barberías, teatros y asociaciones.

 

Está registrado que a finales del siglo XIX, donde ahora se encuentra  la entrada del Barrio Chino, existía una fonda y una venta de frituras. Aunque estos comercios fueron los primeros de su tipo en la cuidad, no pasó mucho antes de que abrieran otros similares en Jesús del Monte y la Plaza de Marte (actual Parque de la Fraternidad).

 

La práctica del wushu ha tenido mucha aceptación en la comunidad.(Arnaldo Santos)
La práctica del wushu ha tenido mucha aceptación en la comunidad.(Arnaldo Santos)

Poco después, el arribo de chinos radicados previamente en California (EE.UU.) trajo la prosperidad económica y cultural al ya conformado Barrio Chino de La Habana, que llegó a ser durante los años 40 del siglo XX el más populoso de América.

 

LA CASA DE LAS TRADICIONES

 

Desde 1995 funciona en la capital la Casa de Artes y Tradiciones Chinas, con sede en una añeja casona colonial del municipio Centro Habana.

 

Bajo la égida de la Dirección de Patrimonio Cultural de la Oficina del Historiador de la Ciudad, la institución vela por conservar las tradiciones de la comunidad chino-descendiente y dar a conocer su cultura.

 

María Antonia Arozarena Muñiz, especialista de tratamiento de patrimonio documental del centro, menciona entre las actividades que se realizan con la comunidad: las clases de idioma para niños y adultos, los talleres de manualidades,  que incluyen a alumnos de la enseñanza especial, además de la práctica de deportes y juegos tradicionales.

 

Una de las zonas más frecuentadas del Barrio Chino.
Una de las zonas más frecuentadas del Barrio Chino.

De igual modo —sostiene Arozarena— de conjunto con el grupo médico del Barrio Chino de La Habana, se imparten conferencias sobre medicina tradicional, que comprenden técnicas de  acupuntura, ejercicios, plantas medicinales, entre otras temáticas.

 

La Casa no limita su trabajo de reanimación sociocultural a intercambiar con miembros de la comunidad o las diferentes sociedades que existen en la ciudad. También cuenta con una biblioteca, un archivo y una fototeca, que reúnen información tanto de la cultura como de la presencia del país asiático en la mayor de las Antillas.

 

Simultáneamente exponen en sus salas transitoria y permanente obras de artistas de la plástica de ascendencia asiática o que están vinculados artísticamente a esa cultura; y piezas donadas en los años ‘80 por miembros de la comunidad china a la Dirección de Patrimonio de la ciudad.

 

SOCIEDADES DE AYER Y DE HOY

 

Mantener las costumbres y tradiciones cuando los naturales no pasan de cien en todo el país, es el empeño de las sociedades chinas que funcionan en la ciudad. La mayoría de ellas surgieron en los primeros años del siglo pasado, se establecieron en La Habana y son presididas por descendientes.

 

Hoy por hoy continúan activas, entre otras, la sociedad Chang Weng Cheng Tong, la asociación Kow Kong, la sociedad Lung Kong, el Casino Chung Wah, que dirige a todos estos grupos; el periódico Kwong Wah Po (actualmente en reparaciones) y la Escuela Cubana de Wushu, muy conocida por su labor de promoción de este arte marcial y de la cultura de la nación asiática.

 

Cada uno de estos grupos se encarga no solo de atender a su membresía, especialmente a los naturales. También se dedican a preservar el idioma, practican juegos como el dominó chino, intercambian con las nuevas generaciones, y de conjunto con la Casa de Artes y Tradiciones celebran el Año Nuevo Lunar, la Jornada Histórico Octubre Cuba–China, y realizan festejos por el aniversario de la llegada de los primeros culíes a la Isla.

 

Pese a la drástica disminución que sufrió la migración china desde finales de los años 60, la tradición ha sabido mantenerse en esta comunidad, que con el empeño de los descendientes ha logrado sacar del olvido a quienes un día vinieron en busca de trabajo, sin saber que llegarían a ser, con sus costumbres, parte integrante del mestizaje cubano.
 

 

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