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PRESENCIA CHINA EN CUBA
Herencia que se renueva
Yenia
Silva Correa
PARA
una cultura milenaria como la china, 165
años quizás sea poco tiempo. Sin
embargo, para los cubanos han sido más
que suficientes para asimilar los
aportes de un pueblo que supo dejar su
huella desde el arribo de los culíes,
primeros inmigrantes de aquellas
tierras.
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Con
bailes tradicionales comienzan los
festejos por el aniversario de la
presencia china en Cuba. (Alberto
Borrego Ávila) |
Del
lejano país llegaron para quedarse
costumbres culinarias, que se
modificaron y enriquecieron con los
ingredientes de nuestras comidas,
tradiciones, instrumentos y bailes como
la celebración del Año Nuevo Lunar, la
corneta china y la danza del león.
Los
grandes almacenes atestados de productos
traídos de la patria de origen, las
verduras y los helados que
comercializaban, los teatros que
fundaron en La Habana, hoy solo quedan
en el recuerdo de los abuelos.
Aquellos inmigrantes, casi la totalidad
hombres de pocos recursos y escasa
instrucción, hicieron familia con
cubanas sin importar el grupo racial o
social de estas, porque muy pocos
estaban en condiciones de costear el
viaje de una coterránea para contraer
nupcias.
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Las
jóvenes generaciones renuevan la
herencia cultural. (Alberto Borrego
Ávila) |
Con
los años se formaron en la Isla familias
con uno o varios antepasados asiáticos,
en las que hubo también mulatos y
trigueños. De ahí que tengamos entre
nosotros algunos Chang, Lee, Wong, y
otros de ojos rasgados, que perdieron el
apellido en algún recodo de la
genealogía o por un capricho del
destino.
UN
BARRIO CON HISTORIA
La
historia del Barrio Chino de La Habana
es mucho más antigua que las
edificaciones que en la actualidad
alojan a los diferentes restaurantes de
esa parte de la ciudad.
Si
bien el 3 de junio de 1847 llega a la
villa el primer grupo de colonos
provenientes del sur de la nación
asiática, con un contrato de trabajo
válido por ocho años en funciones tanto
agrícolas como domésticas, bastante
pronto se descubrió el engaño.
Sufrieron igual explotación y
discriminación que los esclavos
africanos, hecho determinante en la
decisión de muchos de incorporarse a la
gesta independentista cubana de finales
del siglo XIX.
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Con
el apoyo de las sociedades siguen vivas
muchas prácticas. (Arnaldo Santos) |
Dentro del Ejército Libertador se sabe
que nunca desertaron ni traicionaron, y
que en su condición de soldados o jefes
militares escribieron páginas de
heroísmo, que hoy se recuerdan con el
monumento erigido en Línea y L en la
capital, en honor a los chinos que
murieron en la guerra de independencia.
Llegado el momento de volver al
vencerse el supuesto “contrato”, no
pocos optaron por permanecer en esta
tierra. Las afueras de las murallas
habaneras fue el sitio elegido para
trabajar en pequeñas hortalizas, vender
frutas, abrir modestos establecimientos,
fondas; y cuando los ingresos lo
permitieron, aparecieron farmacias,
tiendas, barberías, teatros y
asociaciones.
Está
registrado que a finales del siglo XIX,
donde ahora se encuentra la entrada del
Barrio Chino, existía una fonda y una
venta de frituras. Aunque estos
comercios fueron los primeros de su tipo
en la cuidad, no pasó mucho antes de que
abrieran otros similares en Jesús del
Monte y la Plaza de Marte (actual Parque
de la Fraternidad).
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La
práctica del wushu ha tenido mucha
aceptación en la comunidad.(Arnaldo
Santos) |
Poco
después, el arribo de chinos radicados
previamente en California (EE.UU.) trajo
la prosperidad económica y cultural al
ya conformado Barrio Chino de La Habana,
que llegó a ser durante los años 40 del
siglo XX el más populoso de América.
LA
CASA DE LAS TRADICIONES
Desde
1995 funciona en la capital la Casa de
Artes y Tradiciones Chinas, con sede en
una añeja casona colonial del municipio
Centro Habana.
Bajo
la égida de la Dirección de Patrimonio
Cultural de la Oficina del Historiador
de la Ciudad, la institución vela por
conservar las tradiciones de la
comunidad chino-descendiente y dar a
conocer su cultura.
María
Antonia Arozarena Muñiz, especialista de
tratamiento de patrimonio documental del
centro, menciona entre las actividades
que se realizan con la comunidad: las
clases de idioma para niños y adultos,
los talleres de manualidades, que
incluyen a alumnos de la enseñanza
especial, además de la práctica de
deportes y juegos tradicionales.
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Una
de las zonas más frecuentadas del Barrio
Chino. |
De
igual modo —sostiene Arozarena— de
conjunto con el grupo médico del Barrio
Chino de La Habana, se imparten
conferencias sobre medicina tradicional,
que comprenden técnicas de acupuntura,
ejercicios, plantas medicinales, entre
otras temáticas.
La
Casa no limita su trabajo de reanimación
sociocultural a intercambiar con
miembros de la comunidad o las
diferentes sociedades que existen en la
ciudad. También cuenta con una
biblioteca, un archivo y una fototeca,
que reúnen información tanto de la
cultura como de la presencia del país
asiático en la mayor de las Antillas.
Simultáneamente exponen en sus salas
transitoria y permanente obras de
artistas de la plástica de ascendencia
asiática o que están vinculados
artísticamente a esa cultura; y piezas
donadas en los años ‘80 por miembros de
la comunidad china a la Dirección de
Patrimonio de la ciudad.
SOCIEDADES DE AYER Y DE HOY
Mantener las costumbres y tradiciones
cuando los naturales no pasan de cien en
todo el país, es el empeño de las
sociedades chinas que funcionan en la
ciudad. La mayoría de ellas surgieron en
los primeros años del siglo pasado, se
establecieron en La Habana y son
presididas por descendientes.
Hoy
por hoy continúan activas, entre otras,
la sociedad Chang Weng Cheng Tong, la
asociación Kow Kong, la sociedad Lung
Kong, el Casino Chung Wah, que dirige a
todos estos grupos; el periódico
Kwong Wah Po (actualmente en
reparaciones) y la Escuela Cubana de
Wushu, muy conocida por su labor de
promoción de este arte marcial y de la
cultura de la nación asiática.
Cada
uno de estos grupos se encarga no solo
de atender a su membresía, especialmente
a los naturales. También se dedican a
preservar el idioma, practican juegos
como el dominó chino, intercambian con
las nuevas generaciones, y de conjunto
con la Casa de Artes y Tradiciones
celebran el Año Nuevo Lunar, la Jornada
Histórico Octubre Cuba–China, y realizan
festejos por el aniversario de la
llegada de los primeros culíes a la
Isla.
Pese
a la drástica disminución que sufrió la
migración china desde finales de los
años 60, la tradición ha sabido
mantenerse en esta comunidad, que con el
empeño de los descendientes ha logrado
sacar del olvido a quienes un día
vinieron en busca de trabajo, sin saber
que llegarían a ser, con sus costumbres,
parte integrante del mestizaje cubano.
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