Prisioneros Políticos del Imperio| MIAMI 5      

     

C U B A

La Habana, 3 de Agosto de 2012

 

Revelando la identidad del verdadero depredador

Rouslyn Navia Jordán
Fotos: Abel López Montes de Oca y cortesía de la fuente.

"POR la Ciénaga de Zapata no se pasa, hay que ir". La frase la he escuchado varias veces este año, durante el cual he visitado con asiduidad ese municipio de la occidental provincia de Matanzas. Y no puedo estar más de acuerdo. El camino es largo y la vegetación infinita, al menos hasta donde alcanza la vista. Justo cuando pareciera que no habrá otra huella de civilización además de la carretera transitada, aparece de pronto ante el viajero el Criadero de cocodrilos ubicado en La Boca de Guamá.

El Crocodylus rhombifer o cocodrilo cubano.
El Crocodylus rhombifer o cocodrilo cubano.

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Toda vez que me adentro en el humedal, desde el carro le lanzo un vistazo rápido a la malla de los corrales, casi con la nostalgia de mi infancia, cuando recorrí por primera vez aquel lugar con los ojos llenos de asombro y susto ante aquellas enormes fieras dormitando al sol con las fauces abiertas.

Y aunque ahora desde mi asiento no alcanzo a ver a los reptiles, casi los adivino… los imagino agazapados en el fango o caminando con pesadez hacia el agua mientras escudriñan el aire con su mirada de cazadores expertos.

Siempre han despertado en mí cierta fascinación por su poder como parte de la cadena alimenticia en la Naturaleza, su perfección evolutiva les ha permitido sobrevivir a siglos de desarrollo de nuestro planeta sin necesitar hacer grandes cambios en su anatomía.

UNA IDEA DE FIDEL

Al triunfar la Revolución, la situación del Crocodylus rhombifer o cocodrilo cubano se consideró crítica. Su caza indiscriminada para la comercialización de la piel lo había llevado a una situación de preocupante peligro de extinción. La pobreza de los habitantes de la ciénaga en los años previos justificaba su accionar, pues de esa forma lograban aminorar las carencias económicas del hogar.

El 16 de marzo de 1959, en un recorrido de Fidel y Celia Sánchez por la región, estuvieron cerca de la Laguna del Tesoro y conversaron con un grupo de carboneros, quienes, según se cuenta, tenían amarrado un ejemplar del saurio. El Comandante se interesó por la especie y sugirió entonces hacer un criadero allí. Al marcharse del humedal, dejó encaminado el naciente proyecto en manos de Kiko Alzugaray y otros compañeros.

Así, los mismos pobladores que se dedicaban a cazarlos a fin de satisfacer sus necesidades, comenzaron a hacerlo con vistas a su cuidado.

Gustavo Sosa Rodríguez, médico veterinario, lleva alrededor de 14 años trabajando allí. Comenzó poco antes de cumplir los 20, les ha dedicado a estos animales no solo sus conocimientos sino también su juventud.

Aseguró que la idea de Fidel fue brillante "aunque en aquel entonces resultó contradictoria a algunos especialistas defensores de la teoría de conservar mejor la especie en vida libre. Los años y la experiencia demostraron lo contrario, resaltando esta instalación como la estrategia correcta."

Gracias a eso, hoy se pueden conocer datos sobre su período de reproducción, cuántos huevos ponen, cómo se desarrolla la cópula. A la vez, se adiestraron quienes acompañan a los expertos en las expediciones al medio natural durante los estudios de poblaciones en vida libre.

"A partir de ahí, se han iniciado proyectos similares asociados a la conservación de otras especies en peligro de extinción como el manjuarí."

"Se conocía que junto al C. rhombifer coexistía en la Ciénaga otra especie: el Crocodylus acutus o americano. Sin embargo, no se habían detallado a profundidad sus características y diferencias. A ello se abocó la labor de la entidad.

"Posee particularidades anatómicas identificativas. Por ejemplo, el rombo delante de los ojos (al que le debe su nombre), la forma de la cabeza, el color de los ojos, cómo se organizan los osteodermos, la talla (máxima de 3,5 metros, más pequeño que el americano). Su coloración, más oscura o clara, depende de la alimentación y el hábitat."

VIVIENDO ENTRE SAURIOS

El criadero, con más de 50 años de fundado, cuenta con un grupo de trabajadores muy estable. Esto ha permitido un correcto manejo de la especie pues la gente va adquiriendo habilidades. "No se compara con la ganadería y la avicultura de las cuales se conoce mucho, al principio el grado de empirismo era inmenso".

"Si bien a todos nos gusta trabajar con ellos, hacerlo exige cuidado, cualquier error puede derivar en un problema. La unión deviene clave, protegernos unos a otros cuando nos encargamos de alimentarlos, limpiar corrales o entrar a los nidos, el momento más peligroso… Nunca se debe entrar solo.

"No les tememos, pero los respetamos. Los conocemos y sabemos lo que pueden hacer, sus habilidades, cuánto pueden saltar, su velocidad, la fuerza de sus mandíbulas, etc. Durante la manipulación usamos botas, guantes y mantenemos la higiene, evitando de esta manera el intercambio de microorganismos."

VIAJANDO POR CUBA

Aunque solo se halla de modo natural en la Ciénaga de Zapata, existe en el país un Programa Nacional del Cocodrilo Cubano. Pertenecen a él varios criaderos con especialistas adiestrados por los de la Ciénaga de Zapata. De ese modo, se han distribuido poblaciones en otras regiones del territorio nacional. Ejemplo de ello lo encontramos en el municipio especial Isla de la Juventud.

"Allí la población fue reintroducida, pues se encontraron evidencias fósiles de que habitó esa zona hace tiempo. Quedaban de las especies C. acutus y C.c. fuscus, este último más conocido como babilla. Las características de la Ciénaga de Lanier, similares a esta, coadyuvaron a su adaptación al nuevo entorno."

CICLO CERRADO

Tienen crías una vez al año, siempre en las mismas fechas y el grupo de reproductores aporta en cada periodo entre 900 y mil neonatos.

Las madres cuidan celosamente el nido y poseen un marcado carácter territorial. Hay muchas hembras en los mismos corrales (sin llegar al hacinamiento) y con el objetivo de prevenir agresiones entre ellas o daños a las posturas, se extraen estas últimas.

Sin embargo, la razón fundamental de hacerlo es que, luego de nacer, resulta muy peligroso entrar a sacar a los pichones para impedirles convertirse en la cena de los adultos.

Se incuban en un local aparte. La temperatura del nido define el sexo de las crías y la temperatura óptima (31 o 32 grados Celsius) genera tantas hembras como machos pero "no contamos con medios sofisticados que permitan regularla a nuestro antojo. Eso sí, logramos controlarla y mantenerla dentro del rango necesario (28 a 34 grados) y evitar variaciones bruscas, causantes de muerte embrionaria. Cumpliendo esos requisitos obtenemos un buen porcentaje de natalidad,

En los corrales se separan por categorías: la de inicio comprende los de cero a un año (nacidos todos en la misma temporada), otra es la de animales de 3-4 años.

Una vez que alcanzan esa edad, en dependencia de sus características morfológicas y condiciones corporales, si cumplen con el peso, la talla y otros parámetros requeridos, se ubican en los corrales de juveniles. "Esos llevan atención especializada y después de los seis o 10 años, cuando miden entre 1,80 y 2 metros se pasan a los de reproducción."

Desde 1994 mediante un permiso CITES (Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres), se le permite a la entidad comercializar la carne y la piel. Abastecen de este modo los centros turísticos de la península.

¿EL MALO DE LA PELÍCULA?

Por desgracia, los reptiles, y en particular estos, debido a la influencia de películas y medios de comunicación han adquirido fama de villanos. Muchos ven en ellos un peligro inminente y les temen. ¿Lo risible? Existen más reportes de personas comiendo cocodrilos que viceversa.

El hombre no está dentro de su dieta. Sí puede suceder que, al invadir su zona, el ser humano lo haga sentirse agredido y entonces ataque. "Por lo general se trata de un animal pasivo. Aquí de forma muy amable se deja fotografiar y para ello se han facilitado miradores. Así, los visitantes pueden observarlos y llevarse una buena impresión, conocerlos mejor."

Sin embargo, la insensibilidad de algunos visitantes echa por suelo tales esfuerzos. "Con frecuencia los agreden, les arrojan piedras, botellas… quizás no se dan cuenta, pero con un golpe los pueden afectar, provocarles la pérdida de un ojo, etc."

Todas las semanas se ven forzados a entrar a los corrales a retirar estos objetos en aras de mantener la limpieza del lugar. Nadie tiene en cuenta que se trata de cazadores, una lata de aluminio llama su atención y la ingieren. Al no poder digerirla, las obstrucciones en el estómago y los intestinos ocasionan su muerte.

"Hemos tenido casos así. De pronto alguno baja de peso sin presentar golpes externos o enfermedad. Tras someterlo a una intervención quirúrgica encontramos en su contenido estomacal cuerpos extraños. Logrando buena higiene y adecuada alimentación, no deben enfermar. Teniendo nosotros tantas precauciones resulta muy triste que los visitantes les ocasionen daños.

En los libros de detectives, al estilo de Ágatha Christie o Arthur Conan Doyle, el rostro del criminal se devela al final. Me marcho ya, mientras lo hago observo de nuevo la malla protectora de los corrales y esta vez me pregunto a quién resguardan realmente ¿a nosotros… o a ellos?
 

 

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