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La verdad
está secuestrada
Afirma
Fidel durante un encuentro con los
integrantes del Crucero por la Paz que
llegó ayer a puerto cubano proveniente
de Japón
Leticia Martínez Hernández
Estremeció a
todo el público. También a Fidel. Eran
las palabras de Junko Watanabe, quien
apenas sumaba dos años de vida el
trágico 6 de agosto de 1945. Entonces
jugaba con su hermano en el patio de la
casa, cuando los gritos de su madre la
sacaron del ensimismamiento del juego
para advertirle de que algo horrible
estaba sucediendo. Dice Junko que no
recuerda nada de aquel día lúgubre, pero
haber reconstruido cada segundo del
hecho le desgarra tanto como las
quemaduras que cegaron la vida de miles
de japoneses allá en Hiroshima, la
ciudad que le destruyeron a Junko cuando
apenas empezaba a dar sus primeros
pasos.
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El Comandante en Jefe
conversa con Junko Watanabe,
sobreviviente del bombardeo
de Hiroshima, en 1945. |
Esta mujer,
sabia y triste, viaja junto a más de 600
japoneses en el Crucero por la Paz (Peace
Boat) que convoca a "aprender de las
guerras pasadas para construir un futuro
de paz". Esa consigna tiene a mi juicio
un valor especial, diría Fidel unos
minutos antes de escuchar consternado el
testimonio de Junko. "Me atrevería a
decir sin temor a equivocarme que nunca
en la historia de la humanidad hubo un
momento tan peligroso como este. No se
trata de una excursión, se trata de una
lucha real, seria. Espero que en estos
intercambios nos ilustremos acerca de lo
que se piensa, qué fórmulas pueden ser
posibles, sobre soluciones realistas, no
solo una simple expresión de deseo. El
encuentro para mí tiene una gran
importancia precisamente por la
experiencia que ustedes han acumulado
sobre este tema", les dijo Fidel justo
este 21 de septiembre, Día Mundial de la
Paz.
De esa
experiencia habló Junko en el encuentro
de Fidel con los integrantes del Peace
Boat, el crucero que desde el año
noventa llega a puertos cubanos. Contó
una historia desgarradora, que a ratos,
le hacía temblar la voz, llorar. Dijo
Junko que esa mañana de agosto hacía un
tiempo lindo en Hiroshima, pero "una
lluvia negra y pegajosa comenzó a
caernos encima". Sus padres le contaron
que empezó después a sufrir unas
diarreas que amenazaban con apagarle la
luz de sus dos años de vida. "Podía
comer, pero no digería los alimentos.
Mis padres pensaron que moriría".
Quizás fueron
los recuerdos de esta hibakusha
(sobreviviente) la razón por la que
luego el Comandante recordaría su visita
a Hiroshima: "Yo estuve en el Museo.
Todo me lo explicaron allí, lo que
resistió, lo que no. Una de las imágenes
más tremendas era la de los niños que no
habían nacido todavía, la de las madres
gestantes que le faltaban algunos
meses... El hecho real es que hoy la
humanidad está amenazada de cosas tan
horribles como las que ustedes han
contado, incluso más horribles todavía".
Por ello Fidel
confiere tanta atención al encuentro.
"Cuando recibí la invitación me alegró
poder intercambiar con ustedes por la
importancia del momento que estamos
viviendo, que no es un momento
cualquiera, pero además por un
sentimiento de gratitud, ya que conozco
la solidaridad de ustedes, las
dificultades, las luchas contra los
bloqueos durante estos años, la
identidad del barco, los puertos donde
podían ir y donde no podían ir, si les
suministraban combustible o no".
Recuerda entonces aquel día de agosto
cuando escuchó la noticia del ataque.
"Yo era estudiante. Era verano por allá
por Santiago de Cuba... Nadie tenía ni
la menor idea de la existencia de un
arma de esa naturaleza".
Y le narró luego
Junko que había encontrado muchos
documentos de sobrevivientes con más
edad, que le habían revivido un pasado
de terror a través de sus historias.
Recordó Junko las imágenes de un
documental de periodistas japoneses
donde "las escenas son brutales, la
ciudad va desapareciendo, volviéndose
negra, donde la gente sin conciencia
camina por las calles, llenas de cuerpos
deshechos".
Entonces el
Comandante, con la sensibilidad de
siempre, le pide excusas por las
preguntas que desea hacerle. Le habla de
que el encuentro se transmitirá por la
televisión nacional, si ella no tiene
ninguna objeción, "tenemos mucho interés
en que la opinión pública conozca todo
esto, no solo transmitirlo aquí, sino en
otros países. Es de suma importancia lo
que allí ocurrió, independientemente de
lo que se haya publicado". Fidel quiere
saber cuánto tiempo tardó en llegar el
polvo producido por la bomba hasta las
personas. Junko aprieta su memoria. Le
responde que cerca de 30 minutos. "¿Tus
padres estaban bajo techo? ¿La madre
resultó quemada?", le inquiere. Junko
explica que su familia estaba a 18
kilómetros de donde estalló la bomba,
que lo que recibieron fue una ola de
polvo, que su madre y otro hermano
pequeño estaban fuera de la casa, que su
padre estaba en un edificio en la ciudad
desde donde vio el avión que enlutaría a
Hiroshima.
Luego de las
preguntas, Fidel les comenta a los
tripulantes del Peace Boat, que llega
por décimo cuarta ocasión a Cuba, de la
reciente visita de Alan Robock,
prestigioso investigador de la
Universidad de New Jersey, quien ofreció
una conferencia sobre la teoría del
invierno nuclear basada en el peligro
que significaría una guerra nuclear
regional. "Parte del hecho actual, muy
diferente al momento aquel en que se
lanza la primera guerra nuclear. Toma en
cuenta la situación de este momento en
que existen 25 000 armas nucleares. Dice
que bastarían 100 explosiones nucleares
y se produciría lo que él califica de
invierno nuclear. Por ejemplo, una
guerra entre la India y Paquistán con el
número de armas que tienen cada una de
ellas, sería suficiente para poner fin a
la vida en el planeta".
Les propone el
Comandante facilitarles una copia de la
conferencia porque tiene datos de gran
valor. Les recuerda el hecho de que "el
poder de las armas existentes equivale a
450 000 veces la potencia de cualquiera
de las dos bombas que lanzaron en
Japón". Entonces se le ocurre que
Robock, "hombre generoso, espléndido",
pudiera darles a los miembros de la
organización nipona una conferencia
sobre tamaño peligro. Y les explica que
a causa de las explosiones nucleares se
producirían nubes de polvo que se
extenderían por el mundo en menos de
tres semanas, que la temperatura bajaría
a puntos de congelación, lo cual
implicaría que desaparezca toda la
producción de alimento.
Fidel comenta
después sobre el desconocimiento en todo
el mundo acerca del tema a pesar de
tantas investigaciones prestigiosas;
sobre el término "estado de negación",
del cual le habló Robock, referido al
hecho de que cuando existen cosas
horribles las personas rechazan la idea
de pensarlas. A esa explicación, dijo
Fidel, se le pudieran sumar otras
relacionadas con los medios de
información. Las cosas que pasan en el
mundo, a pesar de todos los medios que
existen, se informan pero no se
explican. "La verdad está secuestrada,
no se conoce. Desde luego, si las masas
no saben leer ni escribir, no puede
siquiera intentarse". Habló del caso de
Cuba, de su Revolución, que "no se ha
defendido con la fuerza, se ha defendido
con los conocimientos, con la
conciencia", a pesar de 50 años de
bloqueo.
Más adelante,
con la misma insistencia, Fidel pregunta
qué se ha dicho sobre el medio ambiente,
sobre el cambio climático. "No hay que
esperar a una guerra nuclear para que la
vida desaparezca en el planeta".
Recuerda que el desarrollo de los países
se basa en fuentes no renovables como el
petróleo. ¡Cien millones de barriles se
extraen a diario! "El hombre está
gastando el petróleo que la naturaleza
acumuló en 400 millones de años... tiene
gastado en 130 años la mitad de ese
combustible". Y habló de otro problema
que las naciones también tienen que
abordar: "la población no puede crecer
ilimitadamente. Se está calculando una
población para el año 2050 de alrededor
de nueve mil a diez mil millones de
habitantes". Opinó Fidel que los humanos
tienen que disfrutar de la vida, y "no
lo que está ocurriendo, están muriendo
alrededor de ocho o diez millones de
niños por año como consecuencia del
hambre, de la falta de medicamentos".
Entonces conoció
el Comandante en Jefe sobre el médico
cubano invitado al Peace Boat. Se trata
del joven Iván Toledo Rosa, quien estuvo
en Haití salvando vidas. También supo
del bailarín José Ramón Mendiola Osorio,
especie de embajador cultural cubano en
el crucero nipón. A ambos Fidel
agradeció, luego de comentar sobre la
vocación internacionalista de nuestros
galenos que en tantos países del mundo
tienden su mano solidaria. "Es una
prueba de la conciencia. Lo que hicieron
nuestros compañeros en Haití es un
producto de la conciencia, la conciencia
que hizo posible la Revolución... a
pesar de las críticas que nos hagan y
los errores que hayamos podido cometer
porque ninguna obra humana es perfecta".
Recordó luego
Fidel que este es un momento importante
porque Naciones Unidas está discutiendo
sus metas: "Las Naciones Unidas es lo
único que se supone que tenemos, porque
en ocasiones parece que no existe, ya
que se discuten los problemas del
desarrollo, las metas en educación, las
metas en salud, y cada vez que hay una
crisis se produce un retroceso". Habló
sobre el poder adquisitivo de los
norteamericanos que ha disminuido en un
43,6%, sobre las consecuencias del
desempleo, sobre el 80% de los
ingenieros de Estados Unidos dedicados a
la producción militar.
"Es una gran
democracia, de tal modo que tienen 12
000 lobistas en el Congreso, que cuesta
3 500 millones de dólares al año.
Resultado: todas las grandes
trasnacionales tienen controlado el
Congreso de Estados Unidos que es quien
tiene que ratificar los acuerdos, si hay
un acuerdo de desarme o un acuerdo de
reducción de armas nucleares tiene que
aprobarlo el Congreso. Ya no se sabe
cuál es el papel de un presidente en
Estados Unidos. No puede hacer nada, y
ese es el hombre que tiene un maletín
nuclear."
De aquellos
tristes días de agosto de 1945 concluyó
Fidel que "no era necesario usar esa
bomba. Ya las fuerzas imperiales de
Japón estaban derrotadas, para ganar esa
guerra no había que lanzar las bombas.
Fue un acto cruel, un experimento", dijo
el Comandante.
Y ante la
posibilidad de otra tragedia trae a
colación la discordia sobre Irán: "Si
atacan a Irán para destruir los
reactores la guerra se vuelve nuclear".
De ahí que insista nuevamente en la
necesidad de prestar mayor atención al
tema, de cooperar, de ser consciente de
los peligros. Fue entonces cuando muchos
comprendieron el mensaje de Fidel cuando
minutos antes preguntó a Nao Inoue,
quien viene al frente del Crucero: "¿Se
puede saber la velocidad del Peace Boat?"
A lo que responde sonriendo Nao: "Más o
menos como una bicicleta rápida". Y
Fidel, ni corto ni perezoso, lanza:
"Pienso que en estos tiempos el Peace
Boat debe marchar más rápido".
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El Crucero por la Paz zarpó
por vez primera en el año 1983.
Desde entonces, la organización
no gubernamental nipona ha dado
70 viajes por el mundo llevando
su mensaje de paz. Según expresó
Nao Inoue, su director, más de
40 000 japoneses han intervenido
en estos recorridos bajo el lema
"Aprende de las guerras pasadas
para construir un futuro mejor".
Durante el encuentro con el
Comandante en Jefe, Nao Inoue
dijo que los pacifistas
japoneses estaban contra el
bloqueo que Estados Unidos
mantiene contra Cuba, y que
abogaban también por la
excarcelación de nuestros Cinco
Héroes. "Queremos tender un
puente entre Japón y Cuba, entre
los países latinoamericanos y
asiáticos", comentó. Y en ese
empeño se harán nuevamente a la
mar para visitar Nicaragua. |
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