Reinserción social centra labor de
sistema penitenciario de Cuba
LA HABANA, 22 de mayo
(PL).—El sistema penitenciario cubano
desarrolla programas de formación básica
y profesional, acceso a la cultura y
práctica del deporte en aras de la
reincorporación social de los reclusos
Según fuentes oficiales,
citadas este martes por el diario
Granma, en la actualidad unos 27 mil
internos reciben instrucción escolar en
todos los niveles de enseñanza, mientras
más de 24 mil están incorporados a la
capacitación de oficios a pie de obra o
en cursos especializados.
En ese escenario, una cifra superior a
las 23 mil personas encarceladas realiza
hoy trabajo socialmente útil, a partir
de principios como la voluntariedad y la
remuneración por sus servicios, precisa
la propia fuente.
Respecto a la formación cultural, el
Consejo Nacional de las Artes Plásticas,
el Instituto Cubano de Arte e Industria
Cinematográficos, el Ministerio de
Cultura y organizaciones de la sociedad
civil ejecutan diversos programas en las
prisiones del país.
Gracias a la gestión de esas entidades,
muestras plásticas y fotográficas,
conciertos y presentaciones fílmicas
llegan de manera sistemática a
instalaciones del sistema penitenciario
de la isla.
Destaca por su impacto
la "Expedición cultural por el
mejoramiento humano", organizada por el
cantautor Silvio Rodríguez desde 2008,
en la que participan escritores,
trovadores, cineastas, pintores e
instructores de arte.
"La cultura me ha hecho mejor persona,
me ha permitido entenderme con los
demás, querer a los demás y, por
supuesto, que me quieran. En la medida
en que eso se conciba en un ámbito tan
especial como son las prisiones, me
parece que vamos a ser un tilín
mejores", dijo Rodríguez a propósito de
la iniciativa.
También se desarrolla en las cárceles
cubanas la práctica masiva del deporte,
que incluye olimpiadas en todo el país
con el respaldo del Instituto Nacional
de Deportes, Educación Física y
Recreación.
La reincorporación a la sociedad puede
acelerarse atendiendo al comportamiento
de los sancionados, las características
de los hechos cometidos y su situación
familiar y de salud.
Bajo esos principios, en los últimos
seis meses fueron excarceladas por
distintos beneficios más de 10 mil
personas, fruto de la labor conjunta del
Tribunal Supremo Popular, la Fiscalía
General de la República y los órganos
especializados del Ministerio del
Interior.
De acuerdo con el diario Granma, además
del accionar en función de la
reinserción social, el Gobierno de Cuba
trabaja de manera permanente en
garantizar las condiciones de vida de
los reclusos, a través de la atención
integral de salud y la ejecución de
proyectos para reparar centros penales.
En ese sentido, se han realizado
actividades para mejorar las condiciones
de los 57 mil 337 internos, a partir de
un proceso de inversiones en
infraestructura previsto en el período
2007-2017.
Respeto a los prisioneros, un
principio inviolable
Junto al accionar para
la reinserción social, constituye un
principio básico del sistema
penitenciario de la isla el respeto a la
integridad física de los reclusos.
Desde el triunfo de la Revolución, el 1
de enero de 1959, este ha sido un país
libre de torturas y maltratos a
prisioneros, señaló el abogado Antonio
Llibre, especialista en derecho
internacional de la Unión Nacional de
Juristas de Cuba.
El también historiador consideró en
declaraciones a Prensa Latina que desde
la propia gestación del proceso
revolucionario fue esa una postura
promovida por su máximo líder, Fidel
Castro.
Fidel Castro nos acostumbró a ese
comportamiento desde la lucha en la
Sierra Maestra, donde jamás maltratamos
a un oficial o soldado enemigo
capturado, todo lo contrario, le dábamos
la atención médica y alimentaria a
nuestro alcance, aseguró el jurista
próximo a cumplir 80 años.
Llibre participó en la Sierra Maestra en
la entrega de prisioneros a la Cruz
Roja.
Aprovechábamos cada tregua para
entregarlos sanos y salvos, mientras los
heridos eran devueltos luego de recibir
toda la atención posible, apuntó.
El miembro de la Unión Nacional de
Juristas -una organización no
gubernamental con más de tres décadas de
labor- insistió en que la práctica del
respeto a los prisioneros ha continuado
en la isla, al amparo de la Constitución
de la República y de otras normas
sustantivas y procesales
La Carta Magna en su artículo 58 refleja
que el detenido o preso es inviolable en
su integridad personal, mientras el
acápite 30.11 del Código Penal establece
que "el sancionado no puede ser objeto
de castigos corporales, ni es admisible
emplear contra él medida alguna que
signifique humillación".
También documentos internos de
instituciones, como el Reglamento
Penitenciario Cubano, descartan el
amparo a cualquier maltrato, cuando
refrenda que la ejecución de las
sanciones y medidas se lleva a cabo
dentro de la observancia de la legalidad
socialista, excluyendo todo tipo de
medida que pueda causar sufrimientos
físicos o psíquicos.