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C U B A

La Habana, 20 de Julio de 2012

 

DÍA MUNDIAL DE LA POBLACIÓN
Por el acceso universal a la salud
sexual y reproductiva
• Todos los años unas 350 000 mujeres mueren en el mundo por causas relacionadas con el parto • El caso de Cuba —afirma el coordinador internacional del programa del Fondo de Población de Naciones Unidas en la Isla— es diferente

Yenia Silva Correa

NO es casual que el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) haya elegido como tema central para este 11 de julio, Día Mundial de la Población, el acceso universal a la salud sexual y reproductiva.


Cuba tiene una tasa de mortalidad materna de las más bajas del mundo.

Las estadísticas mundiales en cuanto a planificación familiar, mortalidad materna y atención especializada durante el parto, por elegir algunos indicadores, obligan a poner el tema sobre la mesa.

Cada año 350 000 mujeres perecen en el mundo por complicaciones relacionadas con el parto y en los países en desarrollo casi la mitad de ellas dan a luz sin la atención de un médico.

Por otra parte, las naciones de menos ingresos son golpeadas por problemas de planificación familiar, lo que se traduce en que 222 millones de mujeres desean planificar sus embarazos, pero no tienen acceso a los anticonceptivos modernos. A esto habría que agregar que 47 000 muertes ocurren anualmente como resultado de abortos no seguros.

Ante esta situación el acceso a la salud sexual y reproductiva —abordado con la sensibilidad cultural que amerita— es un tema que repercute de manera directa en el proyecto de vida y de familia de muchas personas, particularmente jóvenes.

Jesús Robles, coordinador internacional del programa del UNFPA en Cuba, considera que el tema tiene que ver con la posibilidad de los Estados de garantizar el derecho de las personas de poder acceder a los servicios de salud sexual y reproductiva.


La población cubana, de poco más de 11 millones, atraviesa un período de transición demográfica.

En regiones como América Latina la desigualdad y la desatención a la planificación familiar genera un problema para muchas familias y parejas pobres, que no pueden utilizar estos servicios.

El caso de Cuba —afirma Robles— es diferente por su planteamiento de una política social centrada en las personas. Aquí los fenómenos de la salud sexual y reproductiva no tienen que ver con las desigualdades, sino con el tema de la corresponsabilidad de los medios de comunicación, de las familias, de las comunidades y de los jóvenes para asumir una conducta sexual responsable.

MIRÁNDONOS POR DENTRO

El modelo cubano —que ha priorizado grandes inversiones en salud y educación— demuestra que los recursos económicos no son un elemento determinante a la hora de mover indicadores sociales en un sentido favorable.

En su condición de país subdesarrollado, Cuba contaba a finales del 2010 con una población de 11 241 161 habitantes, de los cuales el 17,8% superaba los 60 años, y mostraba entre las primeras causas de muerte los tumores malignos y las enfermedades cerebro-vasculares.

Sin embargo, al hablar del tema población la Isla, como la mayoría de las sociedades modernas, tiene ante sí no pocos desafíos. Por una parte el país ha cumplido con necesidades recogidas en la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (El Cairo, 1994) y en los Objetivos de Desarrollo del Milenio.


Los proyectos de familia se afectan si entorpece el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva.

Por la otra, sin descuidar lo logrado en aspectos como el envejecimiento o la salud reproductiva, se debe dar respuestas a nuevas necesidades surgidas en un entorno marcado por una acelerada transición demográfica en medio de una crisis económica.

En este sentido Rolando García Quiñones, representante auxiliar del Fondo de Población de las Naciones Unidas en Cuba, reconoce la voluntad política del Estado en función de que la población tenga asistencia en salud y alcance una longevidad satisfactoria.

No obstante, esto demanda tecnología médica de alto nivel para atender al anciano no solo desde el punto de vista del servicio, sino de la atención social, a partir de la inserción del adulto mayor en la comunidad para que no deje de ser un agente activo, sostiene García Quiñones.

Asimismo, identifica otras cuestiones en las que se requiere concentrar los esfuerzos. Una de ellas es la mortalidad materna, que a pesar de ser de las más bajas (40,6 por cada 100 000 nacidos vivos en 2011), no ha descendido en los últimos años como lo ha hecho la mortalidad infantil.

Otro aspecto es el embarazo en adolescentes. Hoy el embarazo en mujeres menores de 20 años tiene un peso importante en la estructura de la fecundidad cubana.

EL MUNDO DESEADO

Hace casi 20 años se abogaba en la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo por poner la planificación familiar al alcance de todos para el año 2015 o antes.

Con esta idea sería posible alcanzar un mundo, donde cada embarazo fuera deseado y donde cada parto se realizara en condiciones de seguridad.

Sin embargo, la realidad está demostrando que para muchos países aún está distante ese objetivo, especialmente por el recelo que despierta el tema de los derechos sexuales y reproductivos.

Pasos concretos como la reciente creación de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe, contribuyen a mantener en las agendas internacionales cuestiones de alta sensibilidad y a trabajar en pos de solucionar los problemas que aún existen.

Mientras tanto, el uso de herramientas individuales y colectivas como la responsabilidad, la voluntad política y la colaboración puede allanar el camino que queda por recorrer.
 

 

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