| 20
de agosto de 2002
CUMBRE DE
JOHANNESBURGO
La pesada ausencia de Bush
Por Thalif Deen
Organizaciones no
gubernamentales de todo el mundo condenaron la decisión del
presidente de Estados Unidos, George W. Bush, de no concurrir a
la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible que comenzará en
breve en Johannesburgo, Sudáfrica.
La Casa Blanca informó el fin
de semana que el secretario de Estado (canciller) Colin Powell,
y no Bush, presidirá la delegación estadounidense a la cumbre
convocada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Bush decidió su inasistencia
a la conferencia, que se celebrará entre el 26 de este mes y
el 4 de septiembre, presionado por las grandes corporaciones,
consideró el activista Tony Juniper, de la organización
Amigos de la Tierra Internacional.
Juniper indicó que 31
organizaciones y dirigentes conservadores enviaron una carta a
Bush para pedirle que no asistiera a Johannesburgo y que se
asegurara de que sus negociadores impidieran cualquier avance
en materia de cambio climático.
Entre los firmantes de la
carta figuran el Instituto para la Competitividad Empresarial,
Estadounidenses por la Reforma
Impositiva, Alianza para la Libertad, Estadounidenses contra el
Control de la ONU, Consejo de Empresas e Industrias
Estadounidenses y Jóvenes Conservadores de Texas, indicó
Juniper.
"Esta carta arroja una
triste luz sobre el triángulo de hierro compuesto
por la presidencia de Bush, las corporaciones contaminadoras
como Exxon Mobil y los grupos de presión conservadores,
decididos a impedir cualquier avance en Johannesburgo",
sostuvo el activista.
La reunión en esa ciudad
sudafricana fue convocada por la ONU para evaluar los avances
registrados desde la Conferencia Mundial sobre Ambiente y
Desarrollo, también llamada Cumbre de la Tierra, celebrada en
Río de Janeiro en 1992.
Se prevé la asistencia a la
ciudad sudafricana de un centenarde jefes de Estado y de
gobierno.
Al menos ocho ministros
acompañarán al jefe de gobierno de Gran Bretaña, Tony Blair,
a Johannesburgo. La misión, integrada por otros 100
funcionarios, insumirá a los contribuyentes británicos más
de 900.000 dólares, informó el diario The Times, de Londres.
Por Japón, segunda potencia
económica mundial detrás de Estados Unidos, asistirá el
primer ministro Junichiro Koizumi, y en su delegación oficial
participarán medio millar de periodistas y dirigentes de
organizaciones no gubernamentales.
La ausencia de Bush es
"una bofetada" para los otros líderes
mundiales, particularmente en momentos en que Estados Unidos
busca aliados para su guerra mundial contra el terrorismo,
sostuvo la activista Debbie Reed, de la organización no
gubernamental National Environment Trust.
De las tres últimas grandes
reuniones patrocinadas con la ONU, Bush faltó a dos: la
Conferencia Mundial contra el Racismo,realizada en Durban,
Sudáfrica, en agosto de 2001, y la Cumbre Mundial sobre la
Alimentación, celebrada en junio en Roma.
La carta enviada por la
coalición conservadora advierte a Bush que la cumbre de
Johannesburgo dará "un escenario mundial a muchos de los
elementos más irresponsables y destructivos involucrados en
asuntos económicos y ambientales internacionales
críticos".
"Su presencia sólo
ayudaría a publicitar y a hacer más creíble su variada
agenda anti-libertad, anti-pueblo, anti-globalización y
anti-Occidente", indica la misiva, cuyos firmantes
apoyaron la oposición de Bush a firmar nuevos tratados
ambientales o a crear nuevas organizaciones mundiales para
tratar esos problemas.
"Desde nuestro punto de
vista, el peor resultado posible en Johannesburgo sería que se
tomara cualquier paso tendiente a la creación de la
Organización Mundial Ambiental, como sugiere la Unión
Europea", reza la carta.
La mayoría de las
organizaciones que firmaron la carta están
financiadas por grandes corporaciones, aseguró Juniper.
La organización humanitaria
Christian Aid, radicada en Londres, advirtió la semana pasada
que compañías multinacionales procuran torcer la agenda de la
cumbre en Johannesburgo para restar espacio a las propuestas
que podrían beneficiar las condiciones de vida de los pobres
del mundo.
"Las propuestas de
regulaciones obligatorias para las empresas en materia de
derechos humanos y de ambiente fueron diluidas hasta
convertirse en acuerdos voluntarios", indicó Christian
Aid.
Algunas compañías respaldan
esas iniciativas. "El sector más progresista
de la comunidad empresarial se unió con organizaciones no
gubernamentales al proponer a los gobiernos medidas
específicas para atender problemas mundiales", dijo Steve
Sawyer, de Greenpeace Internacional.
Pero otras corporaciones
lograron determinar "la posición de Estados Unidos,
Canadá, Australia, Japón y otros países industriales",
agregó. (IPS, desde Nueva York).
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