GRANMA INTERNACIONAL

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2 de agosto de 2002

Una aventura inimaginable en Cuba

• Anualmente, miles de escaladores de diversas latitudes se mueven hacia diferentes lugares del planeta, intentando superar retos o abrir nuevas rutas Pocos conocen que la mayor de las Antillas posee un gran potencial para la práctica de este deporte

TEXTO Y FOTOS DE AHMED VELAZQUEZ

QUISO el azar que me viera inmerso en una aventura no imaginada en esta isla caribeña: la escalada. Siempre que escuché sobre el tema, lo asociaba con Europa, Asia, Norteamérica o los países de altas montañas cubiertas de hielo.

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Areas donde están habilitadas rutas de escalada deportiva y donde potencialmente podrían abrirse otras más en el país.

Pero nunca pensé que nuestro país tuviese tanto que ofrecer a quienes, en todas partes del planeta, gustan disfrutar la plenitud de los paisajes, el aire puro, las alturas y la adrenalina en toda su extensión, atados a cuerdas, arneses y disímiles accesorios para la práctica de este deporte.

La historia de la escalada deportiva en Cuba es relativamente reciente. Aislados grupos, pertenecientes a la Sociedad Espeleológica Nacional, habían realizado algunos trabajos con cuerdas en las zonas de Viñales y Escaleras de Jaruco. Incluso, es parte del entrenamiento para este tipo de actividad científica.

Pero no fue hasta 1997 que se crearon condiciones para avanzar en la materialización de la práctica de este deporte. En ese año visitó la Isla, Alberto Morales, presidente de la Federación Colombiana de Montañismo, impartió el primer curso sobre escalada deportiva y dejó inaugurada la primera ruta larga en la zona de Viñales, en la occidental Pinar del Río.

Luego, algunos norteamericanos de prestigio en estas lides, como Skip Harper, Craig Luebben y Armando Menocal, sacaron conclusiones muy sabias: “Si en todo el Caribe había rutas y condiciones para escalar, ¿por qué en la mayor de las Antillas no podrían existir también?”

Así contactaron con la Sociedad Espeleológica de Cuba —que agrupa a los escaladores de la Isla— y, mediante ella, con un reducido grupo de jóvenes que con interés comenzaban a hacer intentos en esta disciplina. En un breve pero profundo bojeo por nuestro país, corroboraron el gran potencial geográfico que posee para la ascensión de paredes.

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El Parque Nacional Valle de Viñales es digno de observar desde cualquier altura. En algunas de sus áreas los campesinos locales siembran la planta del tabaco.

El Parque Nacional Turístico de Viñales fue el escogido para comenzar a trabajar en la apertura de nuevas rutas. En la actualidad, en esa misma zona, ubicada a unos 200 kilómetros de La Habana, hay abiertas alrededor de cien.

Es bueno aclarar, para quienes no conocen de este deporte, que abrir o equipar rutas requiere de una preparación y responsabilidad doble, pues la seguridad de quienes sigan detrás depende de los primeros que abran el camino.

En la escalada deportiva es muy importante la cooperación entre los que la practican, el aseguramiento previo en cada tramo. En esta modalidad se utilizan desde las puntas de los dedos de las manos hasta las de los pies.

SUBIENDO CON ELLOS

Los escaladores cubanos son jóvenes comunes, estudiantes o trabajadores, que además de reír, amar el béisbol, la lectura, el cine, el teatro, el mar o las discotecas, también aman las rocas con sus grietas, la precisión en cada movimiento, la tensión de llegar hasta una altitud determinada y el disfrute final de dominar la altura con todo un derroche de adrenalina no imaginado por aquel que no se decida a acompañarlos.

Así conocí al joven habanero Aníbal Fernández Cardoso, quien lleva 10 de sus 22 años en la práctica de este deporte. Además de ser presidente y miembro del grupo Lapiaz de la Sociedad Espeleológica de Cuba, es instructor de espeleosocorro y socorro en montaña. Ha sido el primer cubano en graduarse satisfactoriamente en Estados Unidos como guía instructor de escalada en roca en el año 2001, durante un curso que recibiera en el EXUM Mountain Guides, en Jackson, estado de Wyoming. Esta compañía de guías de montaña es la más antigua y con más experiencia de América y su sede está ubicada en el Parque Nacional de Tetons, un equivalente de los Alpes en nuestro continente.

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Abel cobra cuerda para seguir ascendiendo una de las paredes de La Costanera.

Me comentaba Aníbal que a partir de que se abrieran las primeras rutas en la Isla —labor en la que él participó—  y de que aquellos “pioneros” norteamericanos retornaran a su país, comenzó a publicarse en diversas revistas especializadas el potencial que posee nuestro archipiélago para quienes rondaban por el mundo buscando lugares nuevos a donde “treparse”.

“Según la apreciación de algunos especialistas que han venido y escalado acá, contamos con la mejor roca caliza de todo Latinoamérica para este deporte”, afirma Aníbal.

Desde entonces han venido escaladores de todas partes del planeta y aún queda mucho por explorar y equipar. Ingleses, franceses, holandeses, italianos, alemanes, daneses, norteamericanos, españoles, australianos... han sido testigos de la bondad de nuestro ecosistema.

“Ellos han contribuido mucho en nuestra preparación y desarrollo como escaladores —comenta Aníbal—, pues cada vez que se van de regreso a sus naciones nos legan sus experiencias, y nos han donado parte del material con que escalan."

Periódicamente, Aníbal imparte cursos para los interesados en incorporarse a esta aventura deportiva y se siente satisfecho con los logros obtenidos hasta el momento.

De igual manera pude compartir con Abel Pérez, estudiante de Diseño Industrial, y con José Luis Gómez, quien además de dedicarse profesionalmente a los trabajos de alto riesgo, en su tiempo libre disfruta junto a Yaneisi, estudiante de Derecho y su compañera de vida, el hobby de escalar.

La mayor satisfacción de esta aventura la recibí de Rosa Catalá, temperamental de carácter y muy alegre agricultora de origen catalán, quien ha venido en tres ocasiones para, con estos jóvenes, disfrutar el subir nuestras paredes. Rosa lleva 13 años practicando este deporte y ha escalado en cerca de una decena de países. Para ella, Cuba tiene algo muy especial, que no es capaz de describirme, pero le encanta y seguirá visitándonos.

A todos ellos les conocen muy bien en el poblado de Viñales.

DONDE ESCALAR EN LA ISLA

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Aníbal, Rosa, José Luis, Yaneisi y Abel, se prestan a recoger el improvisado campamento a 60 metros de altura, en La Costanera, una de las paredes de Viñales con varias rutas trazadas.

Llegar hasta el archipiélago cubano no es problema para ningún viajero. Acá puede alojarse en cualquier hotel de cinco, cuatro y tres estrellas, aunque es recomendable que lo haga mediante previa reservación. También tiene como opción moteles y bases de campismo.

La mejor región del país para disfrutar del placer de escalar es en la occidental provincia de Pinar del Río, principalmente en el Parque Nacional Valle de Viñales, aunque en toda la Sierra de los Organos hay suficiente espacio para equipar y subir un sinnúmero de rutas más.

Otras regiones que representan un potencial para la práctica de este deporte son las alturas Habana–Matanzas y Escaleras de Jaruco, en el municipio Tapaste, en la provincia de La Habana. También al centro del país, en el macizo montañoso del Escambray, aunque allí la accesibilidad es más difícil.

Acercándonos al oriente, tenemos la Sierra de Cubitas, en la provincia de Camagüey, y todo el macizo montañoso, de la costa sur desde Santiago de Cuba hasta Baracoa.

En algunos cayos, como Cayo Coco, y en la Isla de la Juventud, también existen lugares para intentar una aventura.

Eso sí, se recomienda a cada escalador venir con su propio material deportivo, pues en el país hay déficit de este tipo de implementos para rentar.

En toda Cuba está asegurada la atención médica para casos de emergencia, al igual que la comunicación, salvo en lugares demasiado intrincados.

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Reportar a 80 metros de altura atado por cuerdas no es tarea fácil.

Por ser una modalidad novedosa en el país, algunos turoperadores no poseen mucha información al respecto, por ello es recomendable que el visitante se ponga en contacto con la Sociedad Espeleológica de Cuba o con las autoridades del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), para coordinar los permisos pertinentes, pues la mayoría de las zonas donde nunca se ha practicado este deporte se encuentran en parques nacionales.

La mejor época del año para escalar está entre los meses de octubre y abril, cuando el calor golpea un poco menos. En Cuba la humedad relativa es alta, por lo que se sienten mucho los efectos del sol, aunque el que esté acostumbrado a estas latitudes, puede hacer su aventura en cualquier época del año.

Nuestra roca caliza se caracteriza por ser muy dura, mayormente extraplomada. Abundan las chorreras y las estalactitas. Todo aquel que desee venir a equipar nuevas rutas debe hacerlo con material fundamentalmente de acero inoxidable o titanio.

Como última recomendación a los que nos visiten y vayan a realizar la escalada deportiva, háganlo sin talar árboles, prender fuegos o dejar desperdicios.

Para más información puede dirigirse a:

SOCIEDAD ESPELEOLOGICA DE CUBA

Ersilio Vento Canosa, presidente; Héctor Pérez, delegado para Ciudad de La Habana.

En la capital: Calle 9ª # 8402 e/  84 y 86. Municipio Playa.

(53-7) 202 50 25 / (53-45) 24 24 13 (Fax) (53-7) 881 58 40. 

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