| 29
de agosto de 2002
8º CONGRESO DE
ECONOMISTAS LATINOAMERICANOS Y CARIBEÑOS
El ALCA, punto de
mira
• Será uno
de los temas principales del evento, que se celebrará en La
Habana del 17 al 19 de septiembre
POR JOAQUIN
ORAMAS
Estados Unidos
dejó bien sentado que, con relación al ALCA, negociará
solamente los temas que interesan a la Casa Blanca y, por
tanto, quedarían fuera del convenio la revisión de la
arbitraria legislación antidumpng, la eliminación de los
subsidios norteamericanos a la exportación de productos y los
que perjudican el acero, entre otros asuntos importantes.
Esa posición la
conocen los especialistas de 19 países que participarán en
el 8º Congreso de Economistas de América Latina y el Caribe,
a celebrarse en La Habana, del 17 al 19 del presente mes de
septiembre.
Sobre América
Latina y el Caribe, poblados por 224 millones de habitantes,
de los cuales cerca de cien millones viven bajo la línea de
la pobreza, los economistas de la región tendrán mucho que
hablar cuando debatan en torno al ALCA, cuyo objetivo es
mantener sujetos a la injerencia norteamericana todos los
intereses latinoamericanos y caribeños. Reforzando a favor de
Washington las dependencias económica, política, cultural,
tecnológica y hasta monetaria.
Sin descontar
que este acuerdo intensificará la mercantilización de la
naturaleza y la biodiversidad a las leyes del mercado y a los
requerimientos de las transnacionales.
Aunque haya en
el evento quien desee evitarlo, los hechos impondrán que los
principales debates giren alrededor de la política
estadounidense hacia la región. Los hechos y cifras así lo
demandan.
Estados Unidos,
que dirige hacia América Latina poco menos del 4% de sus
exportaciones, pretende con la nueva Asociación encerrar
dentro de un mercado único a un territorio, que comprende
desde el Artico al Cabo de Hornos, con 800 millones de
habitantes, y una renta total de 11 billones de dólares.
La estrategia
fue esbozada durante el gobierno de Clinton y continúa con el
actual inquilino de la Casa Blanca en Washington. Se
fundamenta en el hecho de que de las 500 grandes corporaciones
y transnacionales poseedoras del 73% del Producto Interno
Bruto mundial (PIB), el 85% están asentadas en Estados
Unidos, cuya población es el 4% de la mundial y controla el
22% de la riqueza del planeta.
Como decía
Clinton, si queremos mantener esta tajada de riqueza,
precisamos vender al otro 96% de población.
Algunas
compañías, como la petroquímica Exxon, son tan grandes como
la economía de Chile y otras, como la tabacalera Philip
Morris, son comparables a la economía de Pakistán.
OTROS TEMAS EN
EL CONGRESO
Según informó
la doctora Esther Aguilera, vicepresidenta del Comité
Académico del Congreso, examinarán también la compleja
situación económica y social en el continente y, en
particular, las consecuencias del neoliberalismo en Argentina,
Uruguay, Paraguay y Brasil.
Entre los
participantes estarán altos directivos de la CEPAL, FMI, FAO,
PNUD, OPS, SELA, OIT y otras instituciones internacionales.
¿Qué debates
pueden suscitarse con su participación?
Pues en el caso
del Banco Mundial habría que explicar por qué esta
institución continúa formulando para sus préstamos
condiciones contraproducentes. El dinero que aporta el BM hace
mucho que no se destina a la seguridad alimentaria, a la
alfabetización o a mejorar los sistemas de salud.
En el caso del
FMI hablarían sobre las condiciones impuestas a Argentina en
medio de la grave crisis económica y social que sufre.
Los efectos
negativos de la globalización sobre el panorama laboral
sería tema del representante de la Organización
Internacional del Trabajo, mientras la FAO podría explicar
por qué esa agencia afirma que para el año 2030 habrá
alimentos suficientes a nivel mundial para la creciente
población del planeta, pero reconoce a la vez que cientos de
millones de personas que viven en los países en desarrollo
seguirán pasando hambre y muchos de los problemas ambientales
continuarán siendo graves.
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