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C U L T U R A L E S

La Habana. 22 de noviembre de 2002

PREMIO NACIONAL DE ARTES PLASTICAS 2002
Adigio Benítez: Más allá del egoísmo,
pintar para el prójimo

• El consagrado artista recuerda sus orígenes, las etapas de su obra,
la necesidad de compartir sus ideas a través del pincel y la pluma


POR MIREYA CASTAÑEDA  -de Granma Internacional-
FOTOS DE AHMED VELAZQUEZ

ADIGIO Benítez es un hombre mesurado, sencillo, afable, atento, de trato exquisito, pero, qué dificultad para una entrevistadora, de pocas pero, es justo decir, exactas, palabras. Sonríe cuando muestra una agenda donde ahora cada día tiene señaladas varias citas. Los tiempos se le han complicado al artista, menos las horas tempranas de la mañana, sagradamente dedicadas al trabajo. Es que recién ha recibido el Premio Nacional de Artes Plásticas 2002, y además del reconocimiento y la felicidad, concita la atención de muchos, colegas, amigos, familia, vecinos, periodistas.


El maestro, en plena creación.



Galería de fotos

El diálogo está concertado para su propia morada, donde ha convertido en estudio una pequeña, pero clara, habitación. Estaba en el teléfono, con el pincel aún en la mano. Trabajaba en un cuadro que quizás incluiría en la muestra que preparaba para marzo del 2003 en la galería La Acacia, pero el Premio Nacional conlleva una exposición, seguramente en el Museo Nacional de Bellas Artes, que deberá ser amplia, con obras de todas sus etapas.

CLAVES PARA COMPRENDER

P: Vamos a intentar una retrospectiva adelantada de su obra, que revele a los lectores algunas claves para comprender mejores aspectos de su obra. ¿La familia, la niñez, los estudios?

AB: Desde muy temprano en la escuela primaria yo tenia vocación. Tenía una profesora de dibujo que le gustaban las naturalezas muertas, y ella ponía las frutas para que las dibujáramos. Casi siempre decía que el que mejor lo hiciera se comía la fruta, y yo me ganaba la fruta y después la compartía. Después, cuando ya era un jovencito, y quería estudiar en San Alejandro la familia me apoyó.

P: ¿Qué recuerda de esos años que influyera en su vida, en su obra, en la manera que usted ve la vida?

AB: Tal vez la situación político social que tuvimos en aquella época. La niñez y la juventud fueron duras, muy adversas y yo creo que eso influyó después en el inicio de mi trabajo, en que yo traté de representar esa vida en esa república mediatizada. Pero siempre con la vocación, me encontré un amigo que estaba en San Alejandro, y pude matricular, aunque tuve dificultades económicas que me impidieron terminar. En el 46 tuve que irme a trabajar al Taller de cerámica de Santiago de las Vegas por dos años y después continúe trabajando allí en el periódico de esa localidad que se llamaba La Voz del Pueblo. Luego comencé a colaborar con el magazine Mella de la Juventud Socialista Popular y Flavio Bravo, que en aquel momento era el presidente, me propuso que fuera a trabajar en el Comité Nacional, en sus publicaciones y en la propaganda, y para que terminara los estudios. Y así fue, terminé en el 49 y enseguida me llamaron a trabajar como dibujante en el periódico Hoy, del Partido Socialista Popular. Allí comencé a hacer caricaturas, dibujos políticos. En el 53 clausuraron el periódico, y continúe trabajando en la clandestinidad, hasta el 59. Después del triunfo de la Revolución seguí en Hoy y soy fundador de Granma. Pasé cuando se fundió la prensa revolucionaria en un solo diario, y allí, seguí haciendo el mismo trabajo, como ilustrador. Estuve hasta el 75 en que me nombraron director de Artes Plásticas en el Consejo Nacional de Cultura.

P: Se inicia para usted en estos años una fuerte labor profesoral.

AB: Así es. Fui uno de los fundadores de la Escuela Nacional de Arte (ENA) y luego del Instituto Superior de Arte (ISA), donde fui jefe de la cátedra de pintura. Continúe como profesor hasta el 86 en que me jubilé ( Adigio Benítez es Profesor de Mérito del ISA).

P: Hablemos de la pintura.

AB: Me gradué en San Alejandro en el 49. Venía trabajando el dibujo político, pero en verdad los primeros años posteriores a mi graduación no sabia muy bien lo que iba a hacer en pintura. Me había graduado con segundo expediente, tenía los conocimientos suficientes para desarrollar obras en la pintura, pero no sabia que hacer. En aquel momento el auge era la introducción en Cuba del arte abstracto con el Grupo de los Once, pero yo venía trabajando en una esfera y con unas intenciones político-social, y yo quería reflejar algo de eso en mi pintura. Y así lo hice hasta el 52/53. Ahora en Bellas Artes, en la sala permanente, hay una pintura de esa época, una Maternidad. Hacía una pintura en la cual reflejaba la pobreza, los trabajadores, los niños pobres, los solares, la igualdad del blanco y el negro, líderes políticos como Jesús Menéndez, (Julio Antonio) Mella, Rubén Martínez Villena. Así estuve hasta el triunfo de la Revolución, continúe esa línea, que yo considero que desde el punto de vista de la proyección de la pintura surgía con la influencia de los pintores que en la época del 27 renovaron el arte cubano con una pintura moderna, de vanguardia, los pintores de la primera vanguardia se les llamó ( y cita a (Marcelo) Pogolotti, Víctor Manuel, Carlos Enríquez, y (Eduardo) Abela).

GIROS PICTÓRICOS

P: ¿Cómo se ha ido modificando la visión de su propio acto creador?

AB: Después del 59 continúe con esas intenciones sociales, y empecé a hacer milicianos, milicianas, una serie que hice de Soldadores (que también la exhibe Bellas Artes), y además paisajes. En ese momento, cuando hago los Soldadores, desde el punto de vista formal yo había tenido contacto con la abstracción, aunque la pintura seguía siendo figurativa tenía elementos de la abstracción. Por ejemplo en los Soldadores hay planchas de metal, luz de la antorcha. La composición desde el punto de vista de los espacios tenía influencias de la abstracción. Posteriormente hice algunos ensayos en el pop art, y en el op art. Precisamente trabajando todavía en Granma comencé a hacer unos dibujos que quizás tienen un poquito de influencia surrealista porque eran unos dibujos en los cuales yo ponía mas fantasía en las ideas, los temas, en las soluciones. Dibujos que eran a pluma, así hice una primera exposición que fue el inicio del trabajo posterior, dibujos que llame Papiros de La Habana (1968). Estos dibujos tenían una tendencia a ver las cosas como si fueran de papel, bastante influenciado por el cubismo, porque al tratar de hacer los pliegues del papel, las figuras se volvían geométricas. En la década del 80 comencé a pintar con esa misma tendencia, esa misma inclinación. Desarrollé un trabajo bastante numeroso en el cual toda la naturaleza aparecía, también las personas, el paisaje, como si fueran de papel, yo lo llame después Papiroflexia, que tiene relación con el origami de los japoneses. A los personajes que aparecen les llamo Papirotes. Así estuve trabajando, haciendo exposiciones, una que se llamo Plegables Simulados (1988). En la década del 90 comienzo a utilizar esas figuras pero con contrastes de figuras apropiadas del arte universal. Entonces entré en la tendencia de la pintura que llaman apropiación, arte referencial. Con estas apropiaciones hacía, y sigo haciendo, un contrates entre las figuras de apropiación del arte universal, de cualquier lugar y cualquier época, y las uno a figuras de mis papirotes. Hago un contexto en el cual el arte universal entra en contacto con el arte cubano. Porque las figuras son siempre cubanas, personajes campesinos, o una sirena del caribe, paisajes antillanos.

P: ¿Para usted entonces una pintura debe contar una historia?

AB: La abstracción no cuenta una historia, no se basa en ningún tema, y yo desde el principio quería decir algo. La mecánica de mi trabajo comenzó y se desarrolla hasta este momento tratando de decir algo, un cuento, una historia, una situación, siempre dice algo. Es una pintura que trata de decir algo a la sensibilidad, al entendimiento, que no sea la pintura por la pintura.

P: Cuando se sienta ante el lienzo, ¿tiene meditado lo que va a hacer o es un impulso?

AB: Por lo general cuando no estoy pintando, cuando estoy descansando, se me ocurre la idea, y entonces hago un croquis, que es como fijar la idea y de ahí me baso para hacer el cuadro. No la llevo directamente al lienzo.

P: ¿La línea y el color en su obra?

AB: Mi trabajo siempre ha tenido un dibujo muy evidente, muy claro. Por ejemplo en los 80, en esos primeros trabajos que yo llamo Papirolandia, utilicé mucho la línea en el contorno de la figura, porque primero fueron los dibujos y luego los cuadros. Pero luego fui abandonando la evidencia de ese dibujo y dando mas color, mas atención a la pintura, ya no aparecen explícitamente las líneas de contorno, aunque se mantiene la claridad del dibujo como base de las figuras.

P: Cuéntenos de su trabajo actual

AB: En la década del 90 hice tres exposiciones con esa pintura de apropiación del arte universal y de contrates con mis figuras. He hecho algunos cuadros que son parejas, otros mas grandes, de gran formato, en que aparecen muchas figuras del arte universal, yo cuido que aparezcan todos los continentes y de diferentes épocas. Para mí constituye un contexto de unificación de la cultura universal en la que introduzco lo cubano. Continúo ese trabajo, aunque no siempre. Ahora estoy haciendo algunas veces sin apropiación. Pienso que la próxima exposición habrá varias series diferentes. En los 90 también hice una serie con el ajedrez (Beldades y Trebejos), seis cuadros, y dos dibujos, que no es de apropiación.

OPINIONES Y OTROS TEMAS

P: ¿Qué es para usted el arte?

AB: Yo pienso que tiene dos intenciones, o dos aspectos que me pueden mover a trabajar. Uno personal y uno social y cultural. El personal es que nací con esa vocación, como cualquier otra, y una persona que tiene una vocación marcada trata de hacer su obra, de realizarse en ella. Al menos como yo lo he visto, también hay una necesidad de participación en la cultura, de tratar de hacer algo que pueda tener un valor para la cultura cubana, para el espectador, que el espectador se sienta complacido, aunque haya muchos criterios y haya a quien no le guste, pero en el fondo se comprenda que ha sido una labor de pintar y dibujar no solo para mi, sino para el prójimo, para el pueblo, la Revolución, la cultura cubana. Por eso trato de establecer una relación de arte y sociedad. No tengo el egoísmo de pensar que el arte me interesa solo a mí.

P: ¿Cómo aprecia el panorama actual de las artes plásticas en Cuba?

AB: En estos momentos en Cuba ha habido una especie de boom, un surgimiento muy grande de artistas jóvenes. Ya desde el 59, cuando se crea la ENA y el sistema de enseñanza artística en toda la isla, esto da oportunidad gratuita a muchos jóvenes de todo el país para estudiar arte y de allí salió una gran cantidad de buenos y grandes artistas que hoy tenemos y reconocemos. Luego también del ISA han ido surgiendo, también de San Alejandro e incluso autodidactas. Ha sido como una explosión y ahora tenemos un número crecido de artistas plásticos, exposiciones, eventos, algo de gran valor cultural.

P: Preséntenos a su familia

AB: Tengo tres hijas, dos nietos, dos nietas. Mi esposa es la de siempre, con la que me case en los 50 y continuamos juntos. El mayor de los nietos, Yelián Rodríguez, se gradúo de pintura en la ENA, y está trabajando el arte digital (Segundo Premio en el Salón de Arte Digital 2002 que convoca el Centro Cultural Pablo de la Torriente).

P: Pero también la poesía...

AB: Es verdad, hace unos años escribo poemas. Pronto se va a hace un lanzamiento en la Galería del Instituto Cubano del Libro (Palacio del Segundo Cabo) de mi cuarto cuaderno de poemas, se titula Cuadernos del Pintor (además inaugura una muestra de dibujos de distintas épocas). Siempre escribo sobre mi vida y mi relación con la pintura.

P: Concluyamos con el Premio Nacional de Artes Plásticas

AB: El Premio es el galardón mas alto al cual puede aspirar un artista cubano. Yo tengo la Orden Félix Varela de primer grado, pero esta la otorga el Consejo de Estado. Ahora el Ministerio de Cultura y el Consejo de las Artes Plásticas me conceden este Premio (el jurado estuvo presidido por Manuel Mendive, Premio Nacional 2001). Me hace feliz este Premio a mas de 50 años de trabajo. He tenido muchas muestras de afecto, muchas felicitaciones, estoy muy contento.

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