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PREMIO
NACIONAL DE ARTES PLASTICAS 2002
Adigio Benítez:
Más allá del egoísmo,
pintar para el prójimo
• El
consagrado artista recuerda sus orígenes, las
etapas de su obra,
la necesidad de compartir sus ideas a través del
pincel y la pluma
POR MIREYA CASTAÑEDA -de Granma
Internacional-
FOTOS DE AHMED VELAZQUEZ
ADIGIO Benítez es
un hombre mesurado, sencillo, afable, atento, de
trato exquisito, pero, qué dificultad para una
entrevistadora, de pocas pero, es justo decir,
exactas, palabras. Sonríe cuando muestra una agenda
donde ahora cada día tiene señaladas varias citas.
Los tiempos se le han complicado al artista, menos
las horas tempranas de la mañana, sagradamente
dedicadas al trabajo. Es que recién ha recibido el
Premio Nacional de Artes Plásticas 2002, y además
del reconocimiento y la felicidad, concita la atención
de muchos, colegas, amigos, familia, vecinos,
periodistas.
El diálogo está
concertado para su propia morada, donde ha
convertido en estudio una pequeña, pero clara,
habitación. Estaba en el teléfono, con el pincel aún
en la mano. Trabajaba en un cuadro que quizás
incluiría en la muestra que preparaba para marzo
del 2003 en la galería La Acacia, pero el Premio
Nacional conlleva una exposición, seguramente en el
Museo Nacional de Bellas Artes, que deberá ser
amplia, con obras de todas sus etapas.
CLAVES PARA
COMPRENDER
P: Vamos a intentar
una retrospectiva adelantada de su obra, que revele
a los lectores algunas claves para comprender
mejores aspectos de su obra. ¿La familia, la niñez,
los estudios?
AB: Desde muy
temprano en la escuela primaria yo tenia vocación.
Tenía una profesora de dibujo que le gustaban las
naturalezas muertas, y ella ponía las frutas para
que las dibujáramos. Casi siempre decía que el que
mejor lo hiciera se comía la fruta, y yo me ganaba
la fruta y después la compartía. Después, cuando
ya era un jovencito, y quería estudiar en San
Alejandro la familia me apoyó.
P: ¿Qué recuerda
de esos años que influyera en su vida, en su obra,
en la manera que usted ve la vida?
AB: Tal vez la
situación político social que tuvimos en aquella
época. La niñez y la juventud fueron duras, muy
adversas y yo creo que eso influyó después en el
inicio de mi trabajo, en que yo traté de
representar esa vida en esa república mediatizada.
Pero siempre con la vocación, me encontré un amigo
que estaba en San Alejandro, y pude matricular,
aunque tuve dificultades económicas que me
impidieron terminar. En el 46 tuve que irme a
trabajar al Taller de cerámica de Santiago de las
Vegas por dos años y después continúe trabajando
allí en el periódico de esa localidad que se
llamaba La Voz del Pueblo. Luego comencé a
colaborar con el magazine Mella de la Juventud
Socialista Popular y Flavio Bravo, que en aquel
momento era el presidente, me propuso que fuera a
trabajar en el Comité Nacional, en sus
publicaciones y en la propaganda, y para que
terminara los estudios. Y así fue, terminé en el
49 y enseguida me llamaron a trabajar como dibujante
en el periódico Hoy, del Partido Socialista
Popular. Allí comencé a hacer caricaturas, dibujos
políticos. En el 53 clausuraron el periódico, y
continúe trabajando en la clandestinidad, hasta el
59. Después del triunfo de la Revolución seguí en
Hoy y soy fundador de Granma. Pasé cuando se fundió
la prensa revolucionaria en un solo diario, y allí,
seguí haciendo el mismo trabajo, como ilustrador.
Estuve hasta el 75 en que me nombraron director de
Artes Plásticas en el Consejo Nacional de Cultura.
P: Se inicia para
usted en estos años una fuerte labor profesoral.
AB: Así es. Fui
uno de los fundadores de la Escuela Nacional de Arte
(ENA) y luego del Instituto Superior de Arte (ISA),
donde fui jefe de la cátedra de pintura. Continúe
como profesor hasta el 86 en que me jubilé ( Adigio
Benítez es Profesor de Mérito del ISA).
P: Hablemos de la
pintura.
AB: Me gradué en
San Alejandro en el 49. Venía trabajando el dibujo
político, pero en verdad los primeros años
posteriores a mi graduación no sabia muy bien lo
que iba a hacer en pintura. Me había graduado con
segundo expediente, tenía los conocimientos
suficientes para desarrollar obras en la pintura,
pero no sabia que hacer. En aquel momento el auge
era la introducción en Cuba del arte abstracto con
el Grupo de los Once, pero yo venía trabajando en
una esfera y con unas intenciones político-social,
y yo quería reflejar algo de eso en mi pintura. Y
así lo hice hasta el 52/53. Ahora en Bellas Artes,
en la sala permanente, hay una pintura de esa época,
una Maternidad. Hacía una pintura en la cual
reflejaba la pobreza, los trabajadores, los niños
pobres, los solares, la igualdad del blanco y el
negro, líderes políticos como Jesús Menéndez,
(Julio Antonio) Mella, Rubén Martínez Villena. Así
estuve hasta el triunfo de la Revolución, continúe
esa línea, que yo considero que desde el punto de
vista de la proyección de la pintura surgía con la
influencia de los pintores que en la época del 27
renovaron el arte cubano con una pintura moderna, de
vanguardia, los pintores de la primera vanguardia se
les llamó ( y cita a (Marcelo) Pogolotti, Víctor
Manuel, Carlos Enríquez, y (Eduardo) Abela).
GIROS PICTÓRICOS
P: ¿Cómo se ha
ido modificando la visión de su propio acto
creador?
AB: Después del 59
continúe con esas intenciones sociales, y empecé a
hacer milicianos, milicianas, una serie que hice de
Soldadores (que también la exhibe Bellas Artes), y
además paisajes. En ese momento, cuando hago los
Soldadores, desde el punto de vista formal yo había
tenido contacto con la abstracción, aunque la
pintura seguía siendo figurativa tenía elementos
de la abstracción. Por ejemplo en los Soldadores
hay planchas de metal, luz de la antorcha. La
composición desde el punto de vista de los espacios
tenía influencias de la abstracción.
Posteriormente hice algunos ensayos en el pop art, y
en el op art. Precisamente trabajando todavía en
Granma comencé a hacer unos dibujos que quizás
tienen un poquito de influencia surrealista porque
eran unos dibujos en los cuales yo ponía mas fantasía
en las ideas, los temas, en las soluciones. Dibujos
que eran a pluma, así hice una primera exposición
que fue el inicio del trabajo posterior, dibujos que
llame Papiros de La Habana (1968). Estos dibujos tenían
una tendencia a ver las cosas como si fueran de
papel, bastante influenciado por el cubismo, porque
al tratar de hacer los pliegues del papel, las
figuras se volvían geométricas. En la década del
80 comencé a pintar con esa misma tendencia, esa
misma inclinación. Desarrollé un trabajo bastante
numeroso en el cual toda la naturaleza aparecía,
también las personas, el paisaje, como si fueran de
papel, yo lo llame después Papiroflexia, que tiene
relación con el origami de los japoneses. A los
personajes que aparecen les llamo Papirotes. Así
estuve trabajando, haciendo exposiciones, una que se
llamo Plegables Simulados (1988). En la década del
90 comienzo a utilizar esas figuras pero con
contrastes de figuras apropiadas del arte universal.
Entonces entré en la tendencia de la pintura que
llaman apropiación, arte referencial. Con estas
apropiaciones hacía, y sigo haciendo, un contrates
entre las figuras de apropiación del arte
universal, de cualquier lugar y cualquier época, y
las uno a figuras de mis papirotes. Hago un contexto
en el cual el arte universal entra en contacto con
el arte cubano. Porque las figuras son siempre
cubanas, personajes campesinos, o una sirena del
caribe, paisajes antillanos.
P: ¿Para usted
entonces una pintura debe contar una historia?
AB: La abstracción
no cuenta una historia, no se basa en ningún tema,
y yo desde el principio quería decir algo. La mecánica
de mi trabajo comenzó y se desarrolla hasta este
momento tratando de decir algo, un cuento, una
historia, una situación, siempre dice algo. Es una
pintura que trata de decir algo a la sensibilidad,
al entendimiento, que no sea la pintura por la
pintura.
P: Cuando se sienta
ante el lienzo, ¿tiene meditado lo que va a hacer o
es un impulso?
AB: Por lo general
cuando no estoy pintando, cuando estoy descansando,
se me ocurre la idea, y entonces hago un croquis,
que es como fijar la idea y de ahí me baso para
hacer el cuadro. No la llevo directamente al lienzo.
P: ¿La línea y el
color en su obra?
AB: Mi trabajo
siempre ha tenido un dibujo muy evidente, muy claro.
Por ejemplo en los 80, en esos primeros trabajos que
yo llamo Papirolandia, utilicé mucho la línea en
el contorno de la figura, porque primero fueron los
dibujos y luego los cuadros. Pero luego fui
abandonando la evidencia de ese dibujo y dando mas
color, mas atención a la pintura, ya no aparecen
explícitamente las líneas de contorno, aunque se
mantiene la claridad del dibujo como base de las
figuras.
P: Cuéntenos de su
trabajo actual
AB: En la década
del 90 hice tres exposiciones con esa pintura de
apropiación del arte universal y de contrates con
mis figuras. He hecho algunos cuadros que son
parejas, otros mas grandes, de gran formato, en que
aparecen muchas figuras del arte universal, yo cuido
que aparezcan todos los continentes y de diferentes
épocas. Para mí constituye un contexto de
unificación de la cultura universal en la que
introduzco lo cubano. Continúo ese trabajo, aunque
no siempre. Ahora estoy haciendo algunas veces sin
apropiación. Pienso que la próxima exposición
habrá varias series diferentes. En los 90 también
hice una serie con el ajedrez (Beldades y Trebejos),
seis cuadros, y dos dibujos, que no es de apropiación.
OPINIONES Y OTROS
TEMAS
P: ¿Qué es para
usted el arte?
AB: Yo pienso que
tiene dos intenciones, o dos aspectos que me pueden
mover a trabajar. Uno personal y uno social y
cultural. El personal es que nací con esa vocación,
como cualquier otra, y una persona que tiene una
vocación marcada trata de hacer su obra, de
realizarse en ella. Al menos como yo lo he visto,
también hay una necesidad de participación en la
cultura, de tratar de hacer algo que pueda tener un
valor para la cultura cubana, para el espectador,
que el espectador se sienta complacido, aunque haya
muchos criterios y haya a quien no le guste, pero en
el fondo se comprenda que ha sido una labor de
pintar y dibujar no solo para mi, sino para el prójimo,
para el pueblo, la Revolución, la cultura cubana.
Por eso trato de establecer una relación de arte y
sociedad. No tengo el egoísmo de pensar que el arte
me interesa solo a mí.
P: ¿Cómo aprecia
el panorama actual de las artes plásticas en Cuba?
AB: En estos
momentos en Cuba ha habido una especie de boom, un
surgimiento muy grande de artistas jóvenes. Ya
desde el 59, cuando se crea la ENA y el sistema de
enseñanza artística en toda la isla, esto da
oportunidad gratuita a muchos jóvenes de todo el país
para estudiar arte y de allí salió una gran
cantidad de buenos y grandes artistas que hoy
tenemos y reconocemos. Luego también del ISA han
ido surgiendo, también de San Alejandro e incluso
autodidactas. Ha sido como una explosión y ahora
tenemos un número crecido de artistas plásticos,
exposiciones, eventos, algo de gran valor cultural.
P: Preséntenos a
su familia
AB: Tengo tres
hijas, dos nietos, dos nietas. Mi esposa es la de
siempre, con la que me case en los 50 y continuamos
juntos. El mayor de los nietos, Yelián Rodríguez,
se gradúo de pintura en la ENA, y está trabajando
el arte digital (Segundo Premio en el Salón de Arte
Digital 2002 que convoca el Centro Cultural Pablo de
la Torriente).
P: Pero también la
poesía...
AB: Es verdad, hace
unos años escribo poemas. Pronto se va a hace un
lanzamiento en la Galería del Instituto Cubano del
Libro (Palacio del Segundo Cabo) de mi cuarto
cuaderno de poemas, se titula Cuadernos del Pintor
(además inaugura una muestra de dibujos de
distintas épocas). Siempre escribo sobre mi vida y
mi relación con la pintura.
P: Concluyamos con
el Premio Nacional de Artes Plásticas
AB: El Premio es el
galardón mas alto al cual puede aspirar un artista
cubano. Yo tengo la Orden Félix Varela de primer
grado, pero esta la otorga el Consejo de Estado.
Ahora el Ministerio de Cultura y el Consejo de las
Artes Plásticas me conceden este Premio (el jurado
estuvo presidido por Manuel Mendive, Premio Nacional
2001). Me hace feliz este Premio a mas de 50 años
de trabajo. He tenido muchas muestras de afecto,
muchas felicitaciones, estoy muy contento.
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