Prisioneros Políticos del Imperio| MIAMI 5      

Boletines GI | Sólo TEXTO  

N O T I C I A

La Habana. 25 de abril de 2003

Menard, agente de la CIA y mentiroso
sin fronteras

• Bajo pretexto de luchar por la libertad de prensa, Reporters Sans Frontières se ha convertido en un instrumento más del Gobierno de Washington y de su Sección de Intereses en La Habana • Para tratar de socavar a la Revolución cubana, Robert Menard, jefe de esta organización, compra los servicios de seudorreporteros que alimentan la prensa fascista, anexionista y batistiana de Miami

POR JEAN-GUY ALLARD -especial para Granma Internacional-

PLAGIANDO el nombre de organismos internacionales con una cierta credibilidad, no le fue muy difícil al neorreaccionario Robert Menard, seudoperiodista, farsante y agente de la CIA, hacerse un espacio en el mundo de las comunicaciones. Tampoco le fue difícil encontrar dinero para sus proyectos de desinformación, la CIA, el National Endowment for Democracy (NED) y la United Status Agency for Internacional Development (USAID) le ofrecieron el pan y la mantequilla.


Uno de los “protegidos” de
 Robert Menard, el
 periodista Néstor Baguer
(con boina en la foto), fue
 presidente de la Asociación
 cubana de “periodistas
 independientes” hasta que
 se supo, en el juicio de aquellos mercenarios de la desinformación, que era el agente Octavio de la Seguridad del Estado. En la foto, Baguer en una reunión de “periodistas” en el edificio mismo de la representación diplomática norteamericana en La Habana.

Después del arresto en Cuba de aquellos individuos que colaboraban activamente con la Sección de Intereses de EE.UU. (SINA) en sus planes de desestabilizar a la Revolución cubana, Reporters Sans Frontières (Reporteros Sin Fronteras -RSF-), la ONG no tan no gubernamental de Menard que sostiene a “periodistas independientes”, no tan periodistas ni tan independientes, se ha lanzado en una campaña de histeria anticubana digna de los tenores de la contrarrevolución de Miami.

Hace ya varios años que Menard y RSF han llegado a penetrar las salas de redacción de varios medios de comunicaciones franceses y algunos internacionales, disfrazado de activista de los derechos humanos, versión imperialista, abogando por el derecho a la injerencia en los asuntos internos de cada nación, justificando las intervenciones belicistas de sus amos.

Una publicidad reciente, sensacionalista, de RSF, hace un paralelo escandaloso entre la situación de los derechos humanos en Bagdad, donde el fascismo norteamericano acaba de realizar una masacre, y la de Cuba, donde la Revolución ejerce su privilegio de defenderse de una desvergonzada intervención extranjera.

En su conferencia de prensa del 9 de abril último, el canciller cubano Felipe Pérez Roque recordaba la abundancia de fuentes de ingresos a las cuales grupos supuestamente humanitarios, como el de Menard, obsesionado por Cuba, tienen acceso.

El balance es, sencillamente, indecente.

UNA LLUVIA DE BILLETES VERDES

Sólo el Instituto Republicano Internacional, de Estados Unidos, recibió en el 2002 la cantidad de 1 674 462 de dólares para “ayudar a crear las bases de apoyo internacional para proveerles ayuda material, moral e ideológica a los activistas en Cuba”.

El 27 de diciembre, Adolfo Franco (uno de los más de veinte cubano-americanos que penetraron las altas esferas de la Administración Bush, la llamada Miami Connection), quien es administrador para América Latina y el Caribe de la USAID (¡fíjense!) declaraba abiertamente ante un subcomité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, que la Agencia para la Ayuda Exterior norteamericana ha invertido 22 millones de dólares para enviar a Cuba materiales, propaganda y, entre muchas otras cosas más, 7 000 radios “para oír Radio Martí”.

Aquí hace falta precisar que la propia Radio Martí percibe anualmente 25 millones de dólares de los fondos de la Voice of America, de la cual es una simple sucursal¼ Es así como cada año, desde las varias fuentes de abastecimiento para mercenarios creadas por el Gobierno de Washington, decenas y decenas de millones llueven sobre los colaboradores del imperio, tanto en Miami como en París o en La Habana.

El propio James Cason, también agente de la CIA y jefe de la SINA, encargado por el Gobierno de George W. Bush de agudizar la campaña de subversión contra Cuba, declaró en la televisión de Miami que se reunía “cada vez que podía” con la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA), creada, sostenida y orientada por la CIA, servidora de la NED y de USAID, e identificada por el terrorista Luis Posada Carriles, actualmente detenido en Panamá, como su principal fuente de financiamiento.

También reconoció Cason su relación activa e inmoral con la versión paramilitar de la FNCA, el Cuban Liberty Council, de la pareja terrorista Ninoska Lucrecia Pérez Castellón-Roberto Martín Pérez, este último el organizador y financista comprobado de múltiples actos terroristas cometidos contra Cuba.

En su afán de “liberar a Cuba” y de “ayudar a la libertad de prensa”, y en su rabia anticomunista que no llega a esconder, Menard no sólo ha rentabilizado su grupo, sino que lo ha convertido en agencia de desinformación de los que informan, en mecanismo de distribución de fondos a contrarrevolucionarios, en proveedor de material desinformativo para todos los medios de comunicación neofascistas y batistianos de South Florida. Una versión francesa de la Freedom House, del operativo de la CIA Frank Carlson, quien también se dedica a distribuir fondos contra retribución.

“LES DAMOS CINCUENTA DOLARES MENSUALES”

Ya, hace unos años, Menard había confesado de manera implícita su inserción en la operación de distribución de dinero a un importante número de sus “colaboradores”, llevada a cabo por la SINA.

“Nosotros les damos cincuenta dólares mensuales a unos veinte periodistas para que puedan sobrevivir”, confirmaba Menard a los autores de ¿Disidentes o mercernarios?, los periodistas Hernando Calvo Ospina y Katlijn Declercq.

De hecho, la propia forma de distribución de fondos, de origen indeterminado, por Menard y su organización corresponde al método usado por las varias organizaciones norteamericanas vinculadas abiertamente a NED y USAID y revela la relación RSF-CIA, tal como el destino de las supuestas informaciones difundidas por las agencias contrarrevolucionarias.

Este material, orientado de manera sistemática a socavar la Revolución y dañar su imagen, se destina a publicaciones cuya característica es su alineamiento con la Casa Blanca. De tal forma que RSF no sólo cumple con su misión de ubicar, reclutar, orientar y alentar con financiamiento a una serie de mercenarios, sino también alimenta medios de comunicaciones controlados por una brocheta de personajes de pura cepa neobatistiana tales como el Diario de las Américas, el Nuevo Herald, Radio Mambí, Radio Martí, de tendencia claramente neofascista y anexionista.

Actuando de esta forma, Menard alinea su organización, supuestamente humanitaria, sobre la visión de Cuba de Alberto Pérez-Roura, el pontífice de Radio Mambí, jefe de una canallada que constantemente manifiesta su apoyo al terrorismo más sanguinario, representado por Orlando Bosch y Luis Posada Carriles.

Colaborador patentado del bloqueo sobre la información, Menard siempre se abstuvo de atacar las políticas altamente represivas de numerosos regímenes asociados a Estados Unidos y tampoco ataca al imperio que los genera prefiriendo recibir sus fondos que se suman a los de la Comunidad Europea y de varios empresarios sospechosamente interesados por la causa de la información.

De manera significativa, la organización de Menard es una de las tres similares que disponen de los presupuestos más elevados y saturan el mercado global de la defensa de la libertad de prensa en su versión monopolista. Curiosamente, las otras dos son norteamericanas: el CPJ, de Nueva York, y la Inter American Press, de Miami.

Ya en Venezuela, hace unos meses, Menard había dejado caer la máscara, precipitándose al socorro de la prensa putschista, la del multimillonario Gustavo Cisneros y sus semejantes, mientras ignoraba la suerte de periodistas de la prensa comunitaria favorables al inmenso movimiento popular de apoyo al presidente Hugo Chávez.

De la misma forma que siempre ignoró los ataques brutales y encarcelamientos de reporteros vinculados a las campañas antiglobalización (notablemente los de la red Indymedia) desde que, en 1999, comenzaron las grandes protestas contra la Organización Mundial del Comercio en Washington.

Autoproclamándose combatiente de la libertad, ha desencadenado su nueva cruzada mientras George W. Bush llevaba la suya, con una admirable simultaneidad.

De la misma forma que George W. Bush y su régimen usan la defensa de los derechos humanos para aplastarlos mejor, ya sea a través del Patriot Act o de las bombas de racimo, Robert Menard la usa para acabar con la información. Soñando con una América¼ sin fronteras.

Boletines GI

IMPRIMIR ESTE MATERIAL


Director General: Frank Agüero Gómez. Director Editorial: Gabriel Molina Franchossi.
HOSPEDAJE: Teledatos-Cubaweb. La Habana
Granma Internacional Digital: http://www.granma.cu/

También en: http://granmai.cubaweb.com/

Correo-E | Inglés | Francés | Portugués | Alemán | Italiano | REVISTAS
© Copyright. 1996-2003. Todo los derechos reservados. GRANMA INTERNACIONAL DIGITAL. Cuba.

Subir