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Después
del terremoto en Haití
Crónica de
un domingo diferente
LETICIA MARTÍNEZ
HERNÁNDEZ
Fotos: JUVENAL BALÁN,
Enviados especiales
PUERTO PRÍNCIPE, Haití.— Quién le iba a
decir a Bara Aliou, de Mali, que sería
goleador aquí y que, por demás,
recibiría delirantes aclamaciones; quién
le iba a decir al siquiatra Francisco
Toledo que dirigiría un coro cuando,
según él mismo dice, es crónicamente
desafinado; quién le iba a decir al
mismísimo profesor Mentepollo que ayer a
la una de la tarde, y con un sol que
rajaba más que piedras, estaría
desternillando de la risa a nuestros
médicos.
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Los colaboradores rumbearon con la
Brigada Martha Machado. |
Así
de diferente resultó este domingo en
Puerto Príncipe cuando cientos de
cubanos "asaltaron" el hospital de
campaña de Carrefour para pasar un rato
en familia, con amigos, como en casa,
como en la Cuba bella que hace algún
tiempo dejaron para venir a ayudar a
este adolorido país. Fue momento ayer,
después de una semana sanando a toda
hora, de liberar el estrés que provocan
el roce diario con el pesar de miles de
personas lastimadas, la lejanía del
hogar y la vida en campaña.
Y
es que este domingo era para jugar al
fútbol, para cantar sin ser cantantes y
sin saberse las letras de las canciones,
para rumbear con la Brigada Martha
Machado, para reír con chistes
cubanísimos, para imitarse unos a
otros... Ahí estaba el ortopédico
William Álvarez, quien dirige el
hospital de campaña de Croix des
Bouquets, pero que ayer comandaba a su
equipo de fútbol en un juego contra el
hospital de Leoganne, y mientras daba
instrucciones a los muchachos, velaba
porque sus huesos terminaran a salvo de
las patadas. Más tarde, también salió a
escena Francisco, el siquiatra de
Holguín, con los pequeños haitianos que
atiende y a quienes enseñó la letra de
la Guantanamera, la única canción que se
sabe, según confesó a este diario.
"Hasta tengo que ponerme detrás cuando
empiecen a cantar, pues una de las niñas
no sabe bien los versos de José Martí y
tengo que soplárselos". Pareciera
entonces que a la hora de divertirse, de
pasarla bien, no importan las
inhibiciones, los miedos a hacer el
ridículo, tampoco los dones que la
naturaleza les negó.

Mentepollo desternilló de la risa
a más de uno. |
Pero esta fiesta de
domingo no fue por amor al arte. Según
explicó a Granma la doctora Tania
Pérez Xiqués, a quien toca planificar la
diversión y poner orden cuando los
ánimos en el juego suben, estos
encuentros surgen de la intención de
hacer más llevadera la vida de nuestros
médicos. De esos que, como todo ser
humano, necesitan distraerse, más aquí
donde pasan la mayor parte del tiempo en
consultas, en salas de operaciones, en
casas de campaña...
"En medio de la
emergencia que vive este país, tenemos
que ir mejorando las condiciones de vida
y de recreación de los colaboradores.
Además de estos encuentros se están
instalando televisores en los
campamentos, también computadoras para
que puedan comunicarse por correo
electrónico con los suyos. Estamos
distribuyendo implementos deportivos
para que luego del trabajo puedan
practicar deportes. Y en las noches, si
el cansancio lo permite, ellos mismos
celebran peñas culturales, literarias."
Y
mientras, en la gradas las porristas
sacuden pompones hechos con periódicos
viejos para animar a los futbolistas, y
otros gritan "iza, iza comienza la
paliza", un team de médicos en la sala
de terapia intensiva del hospital de
campaña que acogía la fiesta de domingo,
saca de la muerte a una paciente que
recién llegaba con un derrame cerebral.
Para que otros pudieran divertirse,
estaba garantizada la retaguardia.
Entonces les tocará a ellos la semana
próxima contar la crónica de un domingo
diferente.
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