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Universo Lípiz: último matancero
defensor de la República Española
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A principios de 1940, el
joven combatiente cubano Universo Lipiz
estaba todavía en Dachau. Tenía 21 anos.
Fue
un reconocido luchador antifascista en
la Guerra Civil Española
Por Michel Porcheron (La Habana)
Por primera vez desde 1943, la familia
Lipiz de Matanzas hizo el paso hacia el
año nuevo sin su Patriarca, Universo.
Nunca más la vida en la casa modesta del
barrio de Pueblo Nuevo, en las afueras
de la ciudad, será la misma. En el
pequeño balcón, nunca más aparecerá ese
humilde héroe de seis anos de la
Historia mundial del siglo XX, la que se
escribe con mayúscula.
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Universo Lípiz
Rodríguez.
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Lipiz (a la derecha)
a sus
17 años, ya teniente.
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Muchas familias cubanas tienen
patriarcas en su seno, abuelos de 90
años y más. Universo Lipiz Rodríguez
falleció en 2009 a sus 91 anos. Pero
pocas familias pueden vanagloriarse hoy
en día de haber vivido una vida de cada
día con uno de los últimos combatientes
antifascistas cubanos de la generación
de Universo. Los de los años 30. Era
Universo el último de Matanzas, donde
nació el 6 de noviembre de 1918.
Desde los 17 años de edad enrolado en
guerras contra el fascismo – la guerra
civil española y la II Guerra mundial en
Europa— este cubano puede contarse entre
los muy pocos hombres que logró escapar
del campo de concentración y exterminio
nazi de Dachau, durante la II Guerra
Mundial. Huyó a Francia ocupada por los
nazis y volvió a cruzar la frontera de
vuelta a España, desde donde Universo
partió definitivamente a Cuba a finales
de 1942.
“Justo a las tres de esa madrugada del
14 de agosto (2009)
—el
intenso calor de La Habana ponía los
nervios de punta- sonó el teléfono,
cuenta Idania Trujillo. “Llamada
de distancia a estas horas, qué será?
Del otro lado de la línea una voz
entrecortada y triste nos trae la
noticia: “¡El viejo ha muerto...!”.
Comenta Idania Trujillo (http://www.centropablo.cult.cu/
boletines/bol_116.pdf)
en el Boletín Memoria de
septiembre pasado (firman Idania
Trujillo y Elizabeth Rodríguez): “Te
fuiste, viejo, pero te quedas y de qué
manera, en quienes te conocimos y
aprendimos a amarte. Cómo olvidar tu
gestualidad, la entrecortada cadencia de
tu voz, tu pelo blanco, esa mirada
intensa y traviesa; tu inteligente
plática llena de humor y simpatía”.
EL 'BRIGADISTA' QUE LUCHÓ EN TRES
FRENTES
Con la cabeza y sus recuerdos muy
claros, Universo cruzó el Atlántico en
octubre 2008, invitado en España, en
representación de los veteranos de Cuba,
por la Asociación de Amigos de las
Brigadas Internacionales (AABI),
ocasión en la que le fueron impuestas
dos medallas como Combatiente
Internacionalista de la Guerra por la
República Española, además fue
distinguido con numerosas
condecoraciones y reconocimientos por su
larga trayectoria revolucionaria.
«Todos los combatientes extranjeros que
defendieron la República han merecido
tales distinciones, independientemente
de la Brigada a la que perteneciesen»,
explico Ángel Rojo, presidente de la
Asociación de Amigos de las Brigadas
Internacionales.
Durante un homenaje a esos combatientes
en el Fossar de la Pedrera, sitio en el
cual libró importantes combates, Lípiz
confesó: “Tengo tantos recuerdos y
emociones dentro del pecho que no sé si
podré vivir con ellos los años que me
quedan…”
La enseña nacional cubana y numerosas
condecoraciones recibidas durante su
larga vida, cubrieron el féretro del
revolucionario, quien participó también
en la Segunda Guerra mundial contra los
nazis y en abril de 1961, en la gesta
cubana de Playa Girón, después de haber
sido combatiente en la lucha clandestina
contra la dictadura de Fulgencio
Batista. Participó en la creación de las
Milicias Nacionales Revolucionarias y
combatió en la Lucha Contra Bandidos.
Fue sepultado el viernes 14 de agosto
pasado, en la necrópolis local de San
Carlos.
Integrado en la Asociación de
Combatientes de la Revolución Cubana, en
los últimos años Universo Lípiz dedicó
el tiempo a trasmitir a las nuevas
generaciones la historia de los hechos
de la guerra civil española, el papel de
las brigadas internacionales y los
horrores del fascismo
«Lípiz no es un apellido, es una
institución revolucionaria»,
pues llevarlo suponía la cárcel o el
exilio, dijo Raúl Roa, gran intelectual
y personalidad histórica cubana, en la
biografía del matancero Fuego en la
sangre, de Arcadio Ríos.
Universo era hijo de un zapatero
anarquista y una madre libertaria
obligados a irse de Cuba en 1932, con él
con sólo 13 años de edad. A diferencia
de la mayoría de los emigrantes
españoles, Emilia y Vicente -los padres-
llegaron a Cuba en 1907 por motivos
políticos. En 1932, el
presidente-dictador Gerardo Machado
expulsó a toda su familia de Cuba por
actividades contra el gobierno.
“Arrastrando un expediente de
anarquistas y comunistas, nada más
desembarcar en Barcelona todos fueron
directo a prisión. Lípiz, por ser menor
de edad, a un reformatorio”, según
escribe Gilda Fariñas Rodríguez
(Bohemia, 29 de abril de 2005, GFR)
Luego de presiones de sindicatos
obreros y alguna ayuda de amigos,
lograron salir libres pocos meses
después. Estando exiliado en España
junto a su familia en el momento en que
se desencadenó la guerra civil, después
del golpe de Estado de Francisco Franco
y los nacionalistas, el combatiente
matancero no perteneció entonces
oficialmente a la Brigada
Internacionalista Cubana que combatió al
lado de los Republicanos españoles entre
el 36 y el 39.
Así su nombre no figura en los dos
libros cubanos de referencia: “Cuba y
la defensa de la República española”
bajo la dirección de Ramón Nicolau
(1981, Ed. Política) y “Cuba en
España”, de Alberto Alfonso Bello y
Juan Pérez Díaz (1990, Ed. Ciencias
sociales).
Deben existir otra(s) explicación(es).
En efecto, ciertos exiliados cubanos en
España, desde 1934 o 1935, que
combatieron con los Republicanos
figuran, ellos, en “La relación de
combatientes cubanos que participaron en
la defensa de la República española”,
como, entre otros, Francisco
Maydagan Urquiaga, María Luisa Lafite,
Pedro Vizcaíno Urquiaga, Moisés
Raigorodsky Suria o Benjamín Lafargue
Fernández.
Hace falta subrayar que la lista
termina con la mención: “Esta
relación no incluye la totalidad de los
combatientes cubanos, debido a
dificultades surgidas al recopilar los
datos correspondientes” (Instituto
de Historia de Cuba).
Pero tampoco aparece el nombre y
apellidos de Universo Lipiz Rodríguez en
los testimonios (1985) de M.L Lafita,
Vizcaíno Urquiaga cuando habla del
“grupo de Barcelona” que residía en la
provincia catalana.
UNIVERSO LÍPIZ LLEVABA INCRUSTADO UN
PROYECTIL EN SU RODILLA DESDE JULIO DE
1936
El sitio español de los Republicanos de
la Zona Sur, que ha dedicado una página
a Lípiz, apunta que el cubano, a través
de su padre Emilio, se hizo amigo del
líder anarquista Buenaventura Durrutí,
integró su Columna en 1936 y después se
sumó al “Batallón Español” de la XV
Brigada, también llamado “Cubano” por
tener muchos combatientes de esta
nacionalidad.
http://surrepublicano.wordpress.com/2009/
08/14/fallece-a-los-91-anos-el-ultimo-brigadista-internacional-cubano
/ (en realidad, Universo
Lipiz no es el último cubano.
Quedarían todavía entre 5 y 8, según
las fuentes. La cifra no llega a diez).
En una de sus rodillas llevaba
incrustado un proyectil desde el 19 de
julio de 1936, según recientes
declaraciones suyas a periodistas. En
España “combatió en distintos frentes”,
como los de Brunete (julio 1937), Paso
del Ebro (julio 38) o la defensa de
Madrid. Con solo 17 años en 1936, Lípiz
recibió la primera herida grave de bala,
alcanzó los grados de teniente en la
primera compañía del cuarto batallón de
la división 26, en el Frente de Aragón
y comandó unidades republicanas.
La historia de su cicatriz, reporta el
sitio elmundo.es, se remonta a un día de
ataques fascistas al entrar en
Barcelona. Universo, que todavía no
había cumplido sus 18 años, salió junto
a un grupo de anarquistas para hacerles
frente en las calles. Su padre le
entregó un arma. «Con esta pistola
soñé toda mi vida defender los ideales.
No me gustaría arrepentirme de habértela
dado», le dijo. Por el camino, el
chaval cayó al suelo por un disparo:
«Noté como si hubiera pisado un charco».
Despertó en el Hospital Clínico, donde
un cirujano trató sin éxito extraerle la
bala perdida. Y ahí sigue. «La herida
pica y a veces duele», confesaba.
¿Qué siente, 70 años después, al ver su
cicatriz?: «El orgullo y la
satisfacción de haber defendido una
posición ideológica en la que aún creo»,
se emocionó este ex miembro de una
Brigada Internacional, en octubre de
2008 en Barcelona, durante una ceremonia
con motivo del 70 aniversario de la
despedida de los Brigadistas.
Según el relato que hizo Universo a
Idania y Elizabeth en marzo 2008,
recibió un disparo, y alguien dijo con
tono despectivo: “¡Lo único que nos
faltaba, un cojo!” Su respuesta fue
rápida y viril: “Sí, estoy cojo,
cojones, y saben por qué, porque en la
madrugada del 19 de julio me dieron un
tiro en la Plaza de Cataluña. Además soy
cubano, ¡cubano!, óiganlo bien, lo que
significa que para cualquiera de ustedes
no tengo nada que ver con esta guerra;
es más, puedo irme tranquilo para mi
tierra... sin embargo, estoy aquí y voy
a pelear por y con ustedes, ¿cómo les
cae? Ah, otra cosa, me subí aquí para
cumplir una orden de Buenaventura
Durrutí que me dijo mandara este camión,
así que el que no esté de acuerdo me
avisa, ¿queda claro?”.
«Muchas veces me he puesto a analizar
por qué hemos perdido. La ayuda militar
de los fascistas a Franco y su pandilla
es un factor muy importante, también lo
fue el bloqueo a que fuimos sometidos
los republicanos por parte de las
potencias occidentales»,
recordaba Lípiz en el libro de Arcado
Ríos.
Universo Lípiz hizo parte, al inicio de
la contienda, de los milicianos cubanos
que combatieron en todo el país. En
Cataluña, son diez los cubanos que
participan en los combates. Según la
investigadora francesa Denise Urcelay-Maragnès
(1), Lipiz integró la columna anarquista
de Durrutí en ocasión de la batalla
decisiva de dos días contra el cuartel
Atarazanas (19-20 septiembre del 39),
cerca del puerto de Barcelona, con otros
dos cubanos, Manuel Domínguez Arruga y
Antonio Eleuterio Cortázar Álvarez. Los
otros seis cubanos están en la misma
zona, integrando la columna Lenin (cL)
del POUM y la brigada Lluís Companys (bLC)
y combatieron en la batalla de Sigüenza:
Juan Brea y Landestoy (trotskista, cL),
Isidro Díaz Gener El Fandanguillo
(bLC), Francisco Escriba Vives, Salvador
Bellot Moya y Jaime René Camps. Miralles
Bravo, comandante cubano es el jefe de
varias unidades en Aragón y en Cataluña,
apunta la investigadora francesa.
Al finalizarse la guerra civil, 650
cubanos pudieron regresar a Cuba y como
cien más a México y a EE.UU. Teniendo en
cuenta que 110 murieron (en combate o
después) y que un centenar, presos
liberados de cárceles franquistas,
lograron pasar la frontera con Francia
hasta los anos 40, “hace falta
apuntar que queda por descubrir el
destino de más de cien cubanos, en el
camino del regreso” (Denise Urcelay-Maragnès)
Uno dentro de los exiliados cubanos en
el año 36 en España (“la proporción de
combatientes no ha sido evaluada, que yo
sepa”, escribe D.U-M, quien da todavía
la cifra de 170 “localizados”), uno de
los mil cubanos en combate contra las
tropas nacionalistas (dentro de unos 35
000 brigadistas internacionales en
total), Universo Lípiz tuvo después otra
vida de antifascista.
Después de haber conocido las cárceles
franquistas, en marzo de 1939, mientras
la República española agonizaba ya,
junto a un grupo de combatientes, donde
había otros cubanos, escapó de presidio
y pasó la frontera con Francia, por las
montanas de los Pirineos.
[Después de la derrota, fueron 450
000 los Republicanos que huyeron y
pasaron la frontera con Francia. En mayo
del 39, 250.000 habían sido internados
en ocho campos franceses].
En el primer pueblo al que llegaron, la
policía francesa los detuvo y, tras
apalearlos, los llevó a un campo de
internamiento, el de Argelès-sur-Mer, en
la costa Mediterránea, el único
existente en aquel entonces. Ese campo
iba a ser mas tarde uno de los varios
organizados en el sur de Francia, a
donde enviaban a todos los refugiados
(incluyendo niños, mujeres y ancianos)
de la Guerra Civil. “Había en Argeles
unas cuatro mil personas”. En
realidad, estaban ya internadas más de
20 000 en febrero de 1939.
A lo largo de 1939 y hasta que estalla
la guerra en Europa, trasladaron al
grupo a otros campos de internamiento,
Barcarés, Le Vernet-les-Bains, y Gurs.
(operacional en abril 39). En
septiembre, “liberaron” a ciertos presos
con formación y grados militares… para
que, organizados en batallones, luchen
contra los nazis, según el testimonio de
U.Lipiz. Mas tarde, se unieron a las
tropas de la Resistencia armada en Lyon
(Francia) contra las tropas del Tercer
Reich. Pero, durante un repliego, la
Gestapo detuvo al grupo que fue
internado en otro campo francés, el de
Saint-Cyprien (creado en febrero 1939)
antes de ser enviados al infierno de
Dachau, como prisioneros de guerra.
Junto con Universo Lípiz, los otros dos
cubanos se llamaban Daniel Espino y
Manuel Martín Lavandero. Más de seis mil
Republicanos fallecieron en el campo de
Mauthausen y muchos otros también en
Dachau, Buchenwald, Auschwitz, etc…
Habla Universo a Gilda Fariñas de ese
lugar de aniquilar judíos. “Recuerdo
que llegamos allí hacinados en vagones
sellados de trenes. Ocupamos las
barracas de prisioneros de guerra; del
otro lado, separadas por una carretera y
alambradas, estaban las de los judíos.
Al final las cámaras de gas” (nda:
en realidad ¿los hornos crematorios?,
pues el campo de exterminio con cámaras
de gas era principalmente Auschwitz-
Birkenau o otros campos también en
territorio polaco, o Mauthausen en
territorio austriaco. Más de cinco
millones de personas perdieron la vida
en esos campamentos de exterminio, la
gran mayoría de origen judío, como parte
de “la solución final”). “Durante las
sesiones de exterminio, nos llevaban a
las alambradas para ver pasar a los
judíos; pero la crueldad llegaba al
punto de que los oficiales contaban
luego, a carcajada limpia, cómo los
‘freían’. Una y otra vez la imagen de la
niña… Cada mañana, al despertar, sabía
que estaba vivo por el odio tan grande
que sentía hacia los alemanes. Un rencor
que podía agarrar y apretar con mis
manos… que a veces siento todavía.
En su “conversación” con Idania
Trujillo y Elizabeth Rodríguez,
http://www.centropablo.cult.cu/
boletines/bol_99.pdf,
Universo Lípiz precisa: “No sabíamos
donde habíamos caído. Le preguntamos a
un alemán que hablaba español.
- ¿Donde estamos? - ¡Ah, pero ustedes no
saben donde están! – No- Pues este es
el campo de concentración de Dachau.
El nombre nos puso los pelos de punta.
Imagínense, ahí llevaban a los judíos
para “echárselos”. La vida (…) era
horrible: las humillaciones, los
sufrimientos diarios, el miedo, a todo,
a la luz del día, a la noche, a las
bayonetas de los soldados apuntándonos
todo el tiempo, a las enfermedades. El
miedo se me metía por los poros y me
dejaba seco. En las barracas habían
checos, yugoeslavos, rusos, de todos
lados...”.
”De hecho, morir allí, no estaba en
nuestros planes como sí fugarnos, aunque
el acto representaba un suicidio (…)
Solo disponíamos de 5 mn para saltar la
alambrada. A la diez de la noche,
decidimos cruzar la cerca… nos sobraban
tres minutos” (a GFR)
A Idania Trujillo: “Cuando alguien
cruzaba las alambradas para escaparse,
soltaban a los perros para que los
persiguieran como animales, igual que
hacían aquí los rancheadores con los
cimarrones, igualito. Cuando los cogían
vivos, los mataban delante de todos, los
colgaban en una tarima y nos hacían
desfilar delante de los cadáveres.
Nosotros decidimos escaparnos de aquel
campo. Con miedo y todo lo hicimos.
¿Saben por qué? ¿Ustedes han visto las
fotografías de ese campo de
concentración? (…) En esas condiciones
uno se hace la idea de que cuando le
toque a uno, cuando le llegue la hora,
tiene que hacer algo, intentar algo, no
sé, quitarle el arma a un soldado, no
esperar tranquilamente la muerte,
¿entienden? Eso fue lo que yo siempre
pensé. Tranquilo no me voy a morir. Pero
los judíos no, ellos iban en fila, tan,
tan, tan, al campo de exterminio. ¡Coño,
no había quién entendiera eso! “
Estuvo entonces en una cárcel
nacionalista, en tres campos de
internamiento en Francia, en el de
concentración en Dachau, Alemania
(1939-1942) y dos otros campos de presos
en la España franquista (finales de
1942)... y la guerra, decía él,
frustró su primer amor, al que todavía
no ha olvidado.
“En el que corazón de la tormenta
que involucró a miles y miles de hombres
y mujeres en el exilio, cada experiencia
individual fue una historia original,
irreductible a un modelo único”,
escribió el historiador francés
Bartolomé Bennassar. La de Universo
Lípiz fue una de ellas. Irreductible.
A principios del 42, lograron entonces
evadirse y recorrieron media Alemania y
toda Francia. A pesar de las
circunstancias, pasaron a España bajo un
gélido invierno, apenas vestidos y mal
alimentados. De inmediato la Guardia
Civil los detuvo por indocumentados y
bajo acusación de ser republicanos los
metieron en el Campo de Internamiento
Caldas de Marbella y unos meses más
tarde en el de concentración Miranda de
Ebro. Ocho meses más tarde y tras
algunas gestiones de su familia,
Universo Lípiz llegó, finalmente, a
Cuba. Según fuentes cubanas, llegó en el
42. Denise Urcelay-Maragnés considera
que “Universo Lipiz puede ser, tal
vez, el último repatriado desde España
en 1948” (testimonio no repertoriado
en el IHMCRS de La Habana (Instituto de
Historia del Movimiento Comunista y de
la Revolución socialista).
Pelayo Cordero Nicot (108), regresó en
1945, después de haber pasado seis años
en numerosas cárceles franquistas y
campos de trabajo.
Francisco Escriba Vives en 1945
también. Su embarque (septiembre 1939)
en la Rochelle, Francia, quedó
interrumpido por la guerra. Fue
movilizado e integrado a un batallón
francés de ingenieros. Después de varias
trágicas “peripecias”, que duraron casi
5 años, embarcó en Bilbao, España.
Según D.U-M, Josefina Díaz Puerto salió
de cárceles franquistas en 1944 y
Francisca Pérez Gonzales regresó a Cuba
en 1957, después haber pasado años de
lucha con la Resistencia en Francia
hasta 1945.
En su larga vida, Universo, por ser un
combatiente excepcional, tuvo que
responder a muchas preguntas de una
buena cantidad de periodistas. Todos por
supuesto respetuosos, frente a un
monumento de las luchas antifascistas
del siglo XX. Universo nunca se cansó de
contar.
"Aunque nos duela, debemos recordarlo, y
contarlo a los hijos, a los nietos, para
que la humanidad jamás olvide esos
crímenes horrendos..."
Los que lograron conocerle, como los que
venían a verle en Matanzas, siempre
mencionaron lo mismo en una parte de sus
reportajes y entrevistas:
“lucidísimo” a sus 80, 85, 87 y sus
90 años.
Entre ellos, tres particularmente han
dejado testimonios de interés, el de
Idania Trujillo y también los de Gilda
Fariñas Rodríguez (2005) y en otra
medida, el de Cándido Domínguez (2006).
http://www.centropablo.cult.cu/boletines/bol_99.pdf
http://www.centropablo.cult.cu/boletines/bol_116.pdf
http://www.bohemia.cu/2005/abr/04/sumarios/
nacionales/articulo2.html
http://www.giron.co.cu/Sitios_Web/Playa_Giron/Reportajes
/Tanto%20en%20Espa%F1a%20como%20en%20Gir%F3n.html
En una “breve reseña biográfica”, como
la califican varios sitios españoles
especializados, Gilda Fariñas Rodríguez,
quien conoció a U. Lipiz en 2005 (“De
visita en la ciudad de Matanzas, el azar
y unos buenos amigos nos ponen frente a
Universo Lípiz”),
dedica una buena parte de su reportaje a
la estancia del matancero de 20 años en
el campo nazi de Dachau.
“Se le quiebra la voz y se le humedece
la mirada cuando narra lo visto aquel
día de 1941”,
relata. “Una imagen que no ha logrado
zafar de sus noches, una pesadilla que
lo seguirá hasta el último suspiro de su
vida. Él lo sabe… y lo confiesa”.
“Cada vez que cierro los ojos solo veo a
aquella mujer y sus dos hijitos
caminando resignada hacia la muerte, y a
la niña diciendo adiós, ajena a su
destino.”(…)
En la segunda parte de su reportaje,
Cándido Domínguez narra cómo Universo
Lípiz se incorporó a las batallas de
Girón. En la madrugada del 17 de abril
de 1961, le informaron de la tentativa
de invasión. Rápidamente se trasladó a
la delegación del Ministerio de la
Construcción donde era entonces asesor
de relaciones públicas y jefe de las
Milicias.”Me encomendaron varias
misiones”, antes de continuar hacia
el frente de batalla. En su opinión, la
acción más difícil fue la librada por
desalojar a los mercenarios del poblado
de Pálpite.
Lípiz hace una pausa, sus ojos brillan
de una manera especial, relata
Domínguez. Comentó después un bombardeo
de alemanes a una colonia infantil en
Barcelona, donde había más de 300 niños
y también la mirada de la niña en Dachau,
que alzó su mano para decirle adiós…“El
brillo de los ojos de Lípiz desciende
ahora por sus mejillas, la voz se
convierte en una especie de rugido
rabioso e inevitable ante el recuerdo de
la barbarie”.
La conclusión nos la dan Gilda Fariñas
Rodríguez e Idania Trujillo: “Si bien
reconoce sentirse, en ocasiones,
aturdido por tantos hechos y fechas, a
sus 86 años Lípiz ha logrado hilvanar
con gran lucidez una historia de guerra,
exilio, amor, odio, miedo, fugas,
hambre, frío, muerte, horror… su
historia de carne y huesos” (GFR)
“Querido
viejo, aunque ya te hayas ido en un
soplo de aire, eres de esas ausencias
que permanecen como lo único verdadero,
intacto y perecedero”
(IT)
Todavía hay Lípiz para rato.
(1)- El libro (2008) de Denise Urcelay-Maragnès
“Les Volontaires cubains dans la défense
de la République espagnole,
1936-1939 », es el unico libro en
francés dedicado a ese tema histórico. (Ed.
L’Harmattan, 288 p., Bibliographie)
Reunió mucha documentación en Cuba, en
Madrid, Nueva York y otros lugares, y a
partir de entrevistas y documentos
inéditos redacto primero una tesis de
Literatura y Lenguas extranjeras (2006).
Ampliando sus investigaciones, publico
su libro dos anos después, considerado
por muchos especialistas como un trabajo
indispensable para entender como se
realizo la participación cubana y
conocer con muchos detalles y rigor un
aspecto olvidado de la solidaridad
internacional durante la Guerra Civil.
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