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Los Van
Van contra la intolerancia
PEDRO DE LA HOZ
pedro.hg@granma.cip.cu
Por
más de dos horas Los Van Van hicieron
bailar y gozar al público que abarrotó
este último domingo el James L. Knight
Center, de Miami. Y no quedó como un
asunto entre cubanos. Latinos
inmigrantes y nacidos en Estados Unidos
y no pocos norteamericanos estremecieron
lunetas y pasillos al ritmo del tren
antillano liderado por Juan Formell. A
fin de cuentas todos sabían que estaban
ante una agrupación respetable y
respetada por sus cuatro décadas
ininterrumpidas de aportes a la
renovación de la música popular
bailable.

Formell y Lele, en la escena
del James L. Knight Center.
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El estruendo fue
tal que sobrepasó las voces de la
intransigencia y la intolerancia en una
ciudad que responde más al patrón de una
república bananera que a un civilizado
coto del Primer Mundo. Unas 200 personas
—los mismos que aplauden las acciones
terroristas contra su país de origen,
trituraron los discos del colombiano
Juanes en meses pasados o contribuyeron
en el cruce de milenios al fraude
electoral que aupó a Bush Jr. a la
presidencia— se desgañitaron profiriendo
insultos a los integrantes de la
orquesta cubana y ofendieron a los que
se animaron a disfrutar de la velada
festiva.
Otra cosa no se
podía esperar de esos grupúsculos cuando
uno de sus mentores, el congresista
Lincoln Díaz-Balart, en vísperas del
concierto, arremetió contra la anunciada
presencia de la banda en el sur de la
Florida y pidió a la Casa Blanca
prohibir la entrada a Estados Unidos de
los músicos cubanos.
Otro sujeto, tan
apreciable músico como contumaz
proanexionista, sugirió desde El Nuevo
Herald reeditar la quema de tanques de
desperdicios con que alguna vez, en
plena guerra fría, se trató de boicotear
una función del ballet Bolshoi en Nueva
York. No obstante podríamos estar de
acuerdo con una parte de su diatriba
cuando se lamentó de que una acción
semejante sería vista como el gesto de
"una banda de trogloditas de extrema
derecha a favor de la censura".
Días antes, al
inaugurar esta etapa de la gira por
Estados Unidos en Cayo Hueso, un cubano
residente allí escribió: "Una noche
rara, inolvidable: celebramos el
nacimiento del Apóstol José Martí cerca
de las calles que él recorrió en Cayo
Hueso para organizar la Revolución. No
sé si pueden imaginar la emoción. Martí
y Los Van Van, la alegría de Cuba y el
Héroe de todos los cubanos en una misma
plaza. Por primera vez se respiró el
verdadero aire de Cuba en estos predios.
Gracias, Los Van Van, por todos nosotros
los cubanos que vivimos en la Florida,
amamos a Cuba y a Martí, y no tenemos
nada que ver con los Lincoln Díaz-Balart
que odian a Formell y a su magnífica
orquesta por el placer de odiar o porque
viven del negocio de maldecir la Isla
donde nacieron y en realidad no conocen.
No todos somos Díaz-Balart, y la alegría
de esta noche lo confirma". |