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Anonimato
en campaña
Leticia Martínez
Hernández
Fotos:
Juvenal Balán
(Enviados especiales)
PUERTO PRÍNCIPE, Haití.— Dice el
cirujano Oscar Suárez que ellos no
fueran nada sin los electromédicos.
"Nosotros hemos trabajado de noche, de
madrugada... pero ellos no se quedan
atrás. Estos muchachos también han
sudado, son el apoyo muchas veces
anónimo, pues siempre sale el médico
consultando, pero detrás de nosotros,
tiene que haber un electromédico".
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El salón de operaciones también
quedó listo. |
Usted ve todo esto que se levanta aquí,
eso lo han montando ellos. Y cada vez
que tenemos un problema, aparecen. Ellos
también son médicos, pero los médicos
que nos socorren a nosotros. Así habla
el cirujano Suárez del equipo de
electromédicos que ha montado los cinco
hospitales de campaña de Cuba en Haití.
A este que ayer quedó listo en Arcahaie,
localidad ubicada a unos 20 kilómetros
de Puerto Príncipe, se suman el de
Croiax des Buquet, Jacmel, Carrefour y
Leoganne.
Son
un team de cinco cubanos provenientes de
Camagüey, Las Tunas, Matanzas y Ciudad
de La Habana, que desde que pisaron
Haití olvidaron las diferencias
territoriales, las áreas específicas de
trabajo y quizás hasta las rivalidades
beisboleras. Parecen los "cincos
mosqueteros" cuando despliegan el
hospital. A la cuenta de tres, y con
ayuda de los doctores, cargan pesadas
cajas, instalan redes eléctricas, y como
si armaran un complicado rompecabezas
ponen los pequeñísimos tornillos y
piezas que sostendrán los equipos
médicos. Es entonces cuando el fornido
Osmín Camero, que antes trasladó grandes
cargas, dice que ahora necesitaría manos
de mujer. Aun así, no hay tornillo que
se le escape y termina armando con una
maña increíble el monitor para la sala
de terapia intensiva.
Entre piezas y cajas, comenta Osmín,
electromédico, que luego ensamblarán
cuatro ventiladores pulmonares. Agrega
que montaron la máquina de anestesia, y
el salón de operaciones quedó listo con
su mesa quirúrgica, la aspiradora y las
lámparas. Si todo sale bien, terminamos
el trabajo en dos días, máximo en tres.
Y
es que a este equipo lo acompaña, como
tesoro más preciado, la experiencia. Uno
de ellos, el ingeniero Julio César
Sáenz, estuvo en Pakistán cuando el
terremoto del 8 de octubre del 2005,
donde levantaron ¡34 hospitales de
campaña!, y explica cómo se instalan
estos centros: "Se montan a partir de la
unidad quirúrgica, la terapia intensiva
y el postoperatorio, en conjunto con el
laboratorio clínico para habilitar
entonces todo el sistema hospitalario.
Con la carpa donde se recibe a los
pacientes, suman, como promedio, cinco
en cada hospital. Además desplazamos las
casas de campaña donde se alojan los
médicos y enfermeros".
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Siempre hay tiempo para
intercambiar con la población. |
En
varias ocasiones Julio César menciona la
palabra flujograma, y ante nuestras
caras de dudas explica que estos
hospitales no se montan arbitrariamente.
Tienen un orden, un diagrama que guíe,
por ejemplo, por dónde entrar a
consulta, y luego hacia cuál sala ir, no
se pone un carpa detrás de la otra por
simple azar.
Pero ahí no terminan. Dice el ingeniero
que por el calor de Haití climatizarán
áreas como las unidades quirúrgicas,
para lo cual ya adaptan bases y hacen
montajes convencionales de clima. Para
Julio César, estos hospitales de campaña
solo tienen ese término por el
despliegue en carpas, pues la tecnología
es de avanzada, la misma que se usa en
centros hospitalarios normales en Cuba.
Con
esto concuerda el joven Jorge Luis
Núñez, especialista de servicios
técnicos de equipos médicos del
Instituto Central de Investigaciones
Digitales, quien agrega que "los
aparatos son fabricados en Alemania,
Japón y una buena parte en Cuba. De la
mayor de las Antillas traen el monitor
de parámetros fisiológicos Doctus VI
para dar seguimiento a los signos
vitales; el oxímetro de pulso que lleva
una batería para chequear la oximetría
de manera ambulatoria; el desfibrilador
para la reanimación cardiaca, que en su
nueva versión trae también paletas
pediátricas con qué reavivar a los
niños; y el electrocardiógrafo, muy
divulgado hoy en nuestros policlínicos.
Cuba ya comercializa esta tecnología en
naciones como México, Venezuela y
Argelia".
Comenta Jorge Luis que salió de su país
con la misión de solucionar los
problemas de instalación de los equipos,
pero en Haití ha tenido que hacer de
todo. Ayuda a instalar las carpas, a
montar grupos electrógenos, a buscar la
distribución de agua potable para los
laboratorios, a hacer redes
eléctricas...
Dice que el team de electromédicos está
poniendo el pecho a la situación y que
les toca echar pa’ alante, a pesar del
anonimato. Palabra esta muy
cuestionable, más cuando llega al
hospital de campaña de Arcahaie el
primer paciente, y gracias al sudor de
los electromédicos tiene dónde
atenderse. Es Abdiala Joseph, quien en
un accidente se lesionó la rótula de la
pierna derecha. Empieza, aún sin
terminar de montarse, el trabajo en
Arcahaie. Mientras los doctores sanan,
los electromédicos apuran sus labores.
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