Prisioneros Políticos del Imperio| MIAMI 5      


     

o p i n i ó n

La Habana, 21 de abril de 2010

 

Por la vida del planeta azul

Por Elsa Claro

Si algo no sobra es optimismo en cuanto a las posibilidades de alcanzar este año un pacto contra el calentamiento global. Entre aquellos con esa certeza se encuentra el todavía jefe de la ONU para el cambio climático, Yvo de Boer, quien sugiere que los esfuerzos se dirijan a la adopción de medidas prácticas específicas, como pudiera ser la salvación de los bosques. Así lo declaró en Bonn, donde del 9 al 11 de abril se realizaron contactos del organismo mundial destinados a reanimar los esfuerzos tan mal parados en diciembre último, durante la fallida Cumbre de Copenhague. Estas negociaciones en Alemania exploraron sin gran éxito revivir el diálogo sobre un acuerdo con agenda y calendario de cumplimientos, de manera que pudiera ser llevado a la próxima reunión ministerial en Cancún, México.
Demasiado parca la oferta. No se corresponde con objetivos y esfuerzos cuando ni siquiera anda cerca un sucesor para el Protocolo de Kyoto, que fenece en el 2012, pues las perspectivas son lamentablemente raquíticas. Si se trazan metas por debajo de lo cumplido a duras penas y mal, serán inferiores las posibilidades de frenar la gran amenaza que acabaría con la humanidad.
Y mientras se columpian las voluntades, Estados Unidos y Europa siguen violando casi todos los acápites de la Carta de la Tierra, una de las primeras herramientas colectivas destinadas a encarar el futuro, cuidando los bienes de la naturaleza que sustentan a los habitantes de la Tierra. De EE. UU. no se esperaban mejores proyecciones, toda vez que se negaron a suscribir tratados medioambientalistas o salieron de ellos, a pesar de ser el mayor contaminador planetario (por encima del 40% de las emanaciones tóxicas).
Ejemplo: En el 2001, durante la Cumbre de Bonn, el gobierno del republicano Bush se opuso a que fueran aprobadas medidas coercitivas contra los países incumplidores de los compromisos estipulados en Kyoto, pero en este abril del 2010, la administración del demócrata Obama decidió aplicar sanciones, eliminando las escasas ayudas para programas de protección ecológica que otorgaba a países tercermundistas.
Es una entre varias presiones contra aquellos que decidieron no firmar el Acuerdo de Copenhague facturado el pasado diciembre, cuando le fue impuesto a un plenario de 193 países, un texto concebido en esencia por las naciones de mayor desarrollo industrial, matriculadas por Washington “rompiendo los procedimientos y protocolos del multilateralismo y los principios de la Carta Constitutiva de Naciones Unidas”, como recordó el Ministerio de Relaciones Exteriores de Ecuador, al conocer la medida norteamericana que se les aplica ahora.
Otros 80 países tampoco suscribieron ese plan pergeñado de modo tan poco virtuoso, que no pasa de ser una declaración política sin el adecuado valor jurídico, y como tampoco es obligatorio cumplirla, sus escasas mociones se quedan en nada. Tampoco se propuso una reducción real y efectiva de las emisiones de CO2, causantes del calentamiento global. Se trata de formulaciones por debajo de los antecedentes.
El Viejo Continente presume de ser distinto en materia ecológica, pero esas credenciales las van a perder si, como parece, se asocia, también en este terreno, a los dictámenes de su socio transatlántico.
A los asistentes a Copenhague se les pidió la entrega en enero de compromisos particulares para reducir las emisiones de carbono. Partiendo de lo recibido, uno de los negociadores de la India, Chandrashekhar Dasgupta, dijo que eran decepcionantes las metas y patéticos los propósitos formulados. El problema radica en que hasta el momento no se cumplieron los compromisos anteriores, luego si son reducidos, menos va a lograrse. Las naciones emergentes piden a los desarrollados un recorte del 40 ó 50% en los próximos 30 años, pero la Unión Europea propuso del 25 al 30% y no hizo frente a la insuficiencia de EE. UU., el de mayor responsabilidad histórica en el problema del cambio climático en el planeta. El Presidente estadounidense anunció una rebaja apenas equivalente al 4% con respecto a 1990 y de ningún modo en línea con lo considerado imprescindible por los científicos para impedir una hecatombe irreversible.
Erradicar la pobreza como un imperativo ético, social y ambiental, plantea el epígrafe Justicia social y económica, de la citada Carta de la Tierra, porque los factores para la existencia hoy de tantos millones de hambrientos o desfavorecidos, son generados por aquellos a quienes solo mueven sus intereses particulares y lo mismo destruyen el medio de una comunidad que provocan desastres globales económicos o climáticos.
De ahí la urgencia de “Proteger y restaurar la integridad de los sistemas ecológicos de la Tierra, con especial preocupación por la diversidad biológica y los procesos naturales que sustentan la vida”. Y, además, adoptando “patrones de producción, consumo y reproducción que salvaguarden las capacidades regenerativas de la Tierra, los derechos humanos y el bienestar comunitario”

VISION PRIMIGENIA

Organizaciones cívicas bolivianas que abarcan todos los estratos sociales, se reunieron en varias mesas de trabajo para adoptar documentos propuestos como estrategias de acción a la Primera Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los derechos de la Madre Tierra. Entre sus demandas y sugerencias figuran:
Exigir a los gobiernos de los países desarrollados que para la Conferencia de Partes (COP 16, en México) den cumplimiento a sus obligaciones de reducción del primer período establecidas en el Protocolo de Kyoto y que adopten para el 2º período hasta el 2017, compromisos más radicales de absorción y reducciones de sus emisiones de Gases de efecto invernadero dentro de sus territorios en al menos el 50%, buscando garantizar que el incremento de la temperatura no supere 1º C, requisito esencial para garantizar la Vida. Se rechazan los llamados mercados de Carbono y que las restricciones u otros compromisos, sean transferidos hacia los países en Desarrollo.
Las negociaciones en México deben ser transparentes, inclusivas, democráticas, sin documentos impuestos, ni condicionantes o chantajes. Retomar el proceso de negociación desde el punto en que fuera interrumpido antes de Diciembre de 2009 en Copenhague, respetando los métodos de trabajo consensuados.
Se pide al norte rico “Financiamiento para la Tierra, no para la Guerra”, argumento con sobradas bases, porque aparte de las destructivas contiendas en marcha, en la actualidad el gasto militar del mundo es de 1 464 billones de dólares. De transferirse los presupuestos al incremento de recursos para atender los impactos del cambio climático, se estaría edificando futuro.
Ese criterio figura entre otros muy juiciosos que llevan a proponer un referéndum mundial preguntando: ¿Está usted de acuerdo en transferir todo lo que se gasta en las guerras y en destinar un presupuesto superior en defensa de la Madre Tierra? ¿Está usted de acuerdo con un Tribunal de Justicia Climática para juzgar a quienes destruyen a la Madre Tierra?
Esta cumbre de pueblos en Bolivia deja sin caretas y bien desnudos a todo aquel que pretenda ignorar el criterio de quienes resultan las principales víctimas. Se tiene en cuenta en esa línea lo dicho por Lumumba Stanislas Dia-ping, representante de Sudán, quien en Copenhague afirmara que adoptar aquel documento, era equivalente “a pedirle a Africa que firme un pacto suicida…” Los expertos aseguran que 185 millones de personas en la zona subsahariana corren peligro de muerte por aumento de enfermedades atribuibles al cambio climático.
Las particularidades son escalofriantes: casi todo el territorio de Burundi y Ruanda y franjas de Etiopía y Eritrea, al sudoeste de Níger y el sur de Chad, se identifican entre los puntos vulnerables. Aunque es Africa el continente que menos contamina, resulta el más amenazado por inundaciones y hambrunas derivadas de una menor producción agrícola y conflictos por los recursos.
Lamentablemente los poderosos, que disfrutan con exceso y privan a su descendencia hasta de lo elemental o les condenan a una existencia, quizás sin ningún horizonte, hacen todo lo posible en sentido inverso a lo que la prudencia y el instinto de conservación aconsejan. Las guerras desatadas y los extremos con que explotan los recursos naturales, no impedir los contaminantes que asfixian al planeta, expresan un egoísmo desquiciado y una necedad también sin fronteras.

El Protocolo de Kioto es concebido en la ciudad japonesa que le da nombre en diciembre de 1997, cuando representantes de 125 países elaboraron el documento con el cual los países firmantes se comprometen a reducir en el período 2008-2012, las emisiones de gases con efecto invernadero en un 5,2% (partiendo de los niveles de 1990). Fueron establecidas diferentes cuotas según el nivel de contaminación pasada y actual de cada país, por lo cual aquellos con mayores tasas tendrían cantidades superiores a disminuir. El acuerdo fue concebido en el Tercer Congreso de las Partes del Convenio Marco sobre Cambio Climático de la ONU.
Desde los años 80 los científicos alertaron sobre los peligros referidos al cambio climático. El aviso provocó el intento de consensuar acciones en reuniones internacionales. Destacan:
Junio de 1988: Congreso de Toronto sobre Cambios en la Atmósfera, donde se acuerda crear el Panel Intergubernamental formado por 300 destacados científicos de todo el mundo, quienes se hacen cargo de confirmar las causas del cambio climático y sus posibles soluciones. El primer informe que emiten es conocido en agosto de 1990. A partir de este texto se establecen las bases para redactar el Convenio Marco de la ONU sobre Cambio Climático, adoptado dos años después y en vigor en 1994, del cual forman parte hoy 189 estados.
Junio de 1992: Se fija el objetivo de reducir las emisiones de CO2 a los niveles de 1990 para el año 2000 en la conocida como Cumbre de la Tierra, efectuada en Río de Janeiro, Brasil.
Marzo de 1995: Berlín, Alemania, es la sede del primer Congreso de las Partes del Convenio (COP1), donde fue expresada la necesidad de más acciones, pero en uno de tantos manejos parecidos, fueron consideras improcedentes las obligaciones para los países industrializados. La cita concluyó sin acuerdos.
Diciembre de 1995: El Segundo Informe del Panel que para entonces cuenta con 2 000 científicos y otros expertos, concluye que “…las evidencias sugieren la influencia humana sobre el clima global”, cuyos primeros impactos están a la vista.
Julio de 1996: Se efectúa en Génova, Italia, el COP2. Comienza a hablarse de “comercio de emisiones”.
Diciembre de 1997: Se realiza en Kyoto, Japón y junto con la Cumbre de Río, es la más renombrada de estas citas. En esta COP3 se adopta el texto del conocido Protocolo firmado, cuyo objetivo es reducir emisiones en un 5,2 % para el año 2010 teniendo como punto de partida los niveles de 1990. Pese a ello, solo un año después en los países industrializados se registra un aumento de las emisiones de un 10% y en EE.UU. fue el doble. Buscando evitar los controles, trasladaron sus fábricas a naciones en vías de desarrollo. En los acuerdos fue incluida la posibilidad de inciar un comercio de emisiones entre los desarrollados. Es uno de los puntos de apoyo para el regateo de responsabilidades y el posible traslado de los problemas a los menos contaminantes.
Noviembre de 1999: Se realiza el COP4 en Bonn, Alemania, donde crecen las discrepancias entre países ricos que se exigen poco y a los pobres colocan en situación de corresponsabilidad.
Junio de 2000: Teniendo a Luxemburgo como anfitrión, se reúnen los 15 ministros de Medio Ambiente con que contaba la UE en esa fecha y entre ellos surgen los primeros problemas graves para la aplicación del Protocolo, cuando son cuestionados los "sumideros de carbono". Unos meses después, en noviembre, se realiza en Holanda la V COP, donde Europa y EE. UU. no coinciden con la forma para determinar los métodos de reducción. Los sumideros (término asignado a la capacidad de absorción de CO2 por la vegetación y la forma de contabilizarla) fue el principal escollo. No se arriba a ningún acuerdo pero en abril del año siguiente, el mediador de la ONU, Jan Pronk, hace concesiones a EE. UU. con una propuesta sobre la utilización “flexible” de esa especie de vertederos climáticos.
Enero-Marzo de 2001: se aprueba el Tercer Informe de Evaluación del Panel Internacional con la primera unanimidad científica global confirmando que las acciones desproporcionadas de los seres humanos son responsables de la alteración del clima.
Marzo-Junio de 2001: La administración Bush decide no ratificar el Protocolo de Kyoto (William Clinton lo había firmado aunque el senado norteamericano se opuso a darle validez).
Mayo de 2002: La Unión Europea ratifica el Protocolo de Kyoto tras ser aprobado en los parlamentos nacionales. Se cumple el primer requisito de 55 firmantes. La segunda condición, (que sumen el 55% de las emisiones de CO2), queda lejos.
Junio de 2002: Japón este mes y luego China y Nueva Zelanda en diciembre, se adhieren, pero Australia se niega a revalidarlo, si no lo hacen EE.UU. y otros industrializados.
Junio de 2003: Pese a esos avances, la secretaría de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático, informa un aumento de las emisiones de gases por parte de las naciones desarrolladas, incluyendo a las firmantes del compromiso Kyoto.
Febrero 2005: El día 16, entra finalmente en vigor el Tratado de Kyoto dando paso al período 2008-2012 durante el cual se supone que las emisiones globales se redujeran un 5%. El 2009, pese a ese propósito, ocurre la frustrante Cumbre de Copenhague.
Recuadro 2:

LA MADRE TIERRADEMANDA

-Justicia Climática. Los Países Desarrollados tienen la obligación de reconocer la deuda climática a través de: la reparación, resarcimiento y la indemnización por los daños causados, además de garantizar la devolución del espacio atmosférico, financiamiento y transferencia de tecnología a favor de los Países en Desarrollo.
-Exigir a los Países Desarrollados respeto a los derechos de las poblaciones migrantes por efectos climáticos, y que se destinen recursos para brindarles acogida y compensación a nivel local, nacional, regional e internacional.
-Construir un movimiento mundial desde los pueblos y las organizaciones sociales en defensa de la Vida y la Madre Tierra, basada en la inclusión y complementariedad de todos.
-Promover el Vivir Bien y sus principios como alternativa al sistema de vida capitalista, recuperando los ciclos naturales de la Madre Tierra y a través de la producción ecológica, el consumo de productos orgánicos locales, renunciando al derroche y la contaminación, innovando en tecnologías, y promoviendo el desarrollo y uso de energías limpias. Impulsando el rediseño de las ciudades creando cercanías y reduciendo distancias.

DENUNCIA

-Los países desarrollados que dan inicio su proceso de industrialización agresivo de los recursos naturales desde la revolución industrial durante el siglo XIX, basan su desarrollo en el modelo capitalista y hasta el momento tienen el 80% de responsabilidad en la emisión de los gases contaminantes y solo tienen el 20% de la población del mundo y el 80% de la población (que son las países menos desarrollados) es responsable del 20% de la emisión estos gases de efecto invernadero.

-Los países industrializados han sobreexplotado y devastado de manera desmedida los recursos naturales; estos países contaminan con su alta actividad industrial; emitiendo gases tóxicos, residuos dañinos y activos para la atmósfera y para el medio ambiente.
Las empresas y transnacionales han tenido una lógica de saqueo de los recursos naturales y de la vida de las comunidades… la
actividad industrial del modelo de desarrollo capitalista elevó la temperatura a tal punto, que ahora vivimos las consecuencias en inundaciones, sequías y otros eventos extremos; que dejan consigo hambrunas y enfermedades en la población del mundo.

 

IMPRIMIR ESTE MATERIAL


Director General:
Lázaro Barredo Medina. Director Editorial: Gabriel Molina Franchossi.
Granma Internacional Digital: http://www.granma.cu/

 

Correo-E  | Index | Inglés | Francés | Portugués | Alemán | Italiano
Sólo Texto | Feeds RSS en español | Suscripción para la Edición Impresa
© Copyright. 1996-2010. Todos los derechos reservados. GRANMA INTERNACIONAL DIGITAL. Cuba.

Subir