Mural
de la Prehistoria, medio siglo en el
paisaje cubano
PINAR DEL RÍO, CUBA. — El Mural de la
Prehistoria, uno de los mayores frescos
a cielo abierto del planeta, cumple
medio siglo en la armonía del paisaje
cubano.
La majestuosa obra de 120 metros de
altura, dibujada sobre rocas del período
jurásico, asoma entre las montañas del
Parque Nacional Viñales, Paisaje
Cultural de la Humanidad.
Creada en 1959 por el pintor y
científico Leovigildo González
(discípulo del muralista mexicano Diego
Rivera) soportó las inclemencias de
tiempo, gracias a su sistema de drenaje,
que evita la acumulación de agua entre
las piedras del conjunto artístico.
El fresco representa el pasado
biogeológico de la región, considerada
una de las tierras más antiguas de
Caribe.
Junto a las figuras humanas, que
evocan a los aborígenes de esta zona del
archipiélago, destacan las de grandes
mamíferos como el megalocnus rodens (oso
gigante ya desaparecido) y los amonites,
moluscos de más de 70 millones de años
de antigüedad.
Muy cerca simulan emerger de las
profundidades reptiles marinos
mesozoicos, entre otras especies del
reino animal que encontraron abrigo en
esta demarcación en épocas inmemoriales.
Estudiosos recuerdan que en un inicio
fue necesario eliminar la capa vegetal
que cubría el farallón, más de una
veintena de campesinos se ofreció para
la riesgosa tarea sujetos por correas de
paracaídas para escalar hasta la cumbre.
A pesar de su buen estado de
conservación, expertos retocan algunos
segmentos con el fin de prevenir futuros
daños y rescatar las llamativas
tonalidades de los trazos, explicó a
Prensa Latina Segundo Román, gerente del
centro turístico ubicado en ese paraje.
En la restauración se emplean
esmaltes resistentes a la erosión y al
impacto de los fenómenos atmosféricos,
muy frecuentes en este extremo del país,
distante unos 140 kilómetros de La
Habana.
Compuesto por 12 piezas, el Mural de
la Prehistoria recibe a más de cuatro
mil visitantes mensualmente, la mayoría
de ellos provenientes de Canadá,
Alemania y España.
A la sombra del mogote o tendidos
sobre la hierba es posible imaginar el
proceso evolutivo de los hombres y los
animales en la Sierra de los Órganos,
tras el éxtasis del paisaje cubano.
(PL)