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Reconocen logros de Cuba en cirugía
para colocar implantes auditivos
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Desde 1997 a la fecha, 165 personas con
discapacidad, de ellas 158 niños, han
sido beneficiadas con estos dispositivos
de alta tecnología, cuyo costo oscila
entre 20 mil y 30 mil euros
Lilliam Riera
• LOS logros de
Cuba en una cirugía para colocar un
dispositivo electrónico donde se
encuentra el órgano receptor de la
audición, fueron reconocidos por
expertos de unos 30 países reunidos en
La Habana en el Primer Simposio
Cubano-Iberoamericano de Implante
Coclear y Ciencias Afines.
En la recién
concluida cita, delegados de España,
Argentina, México, Colombia, Brasil,
Venezuela, Costa Rica, Turquía,
Alemania, Gran Bretaña, Austria,
Bélgica, Francia y EE.UU., entre otras
naciones, acordaron crear el grupo
Iberoamericano de Implantes Cocleares y
decidieron, en reconocimiento al
desarrollo alcanzado, que fuera
presidido por Cuba.
Desde 1997 a la
fecha ese proceder quirúrgico les ha
facilitado en la Isla a 165 personas con
discapacidad, de ellas 158 niños, una
vía de comunicación que potencia su
desarrollo y eleva su calidad de vida,
Durante el evento,
que contó también con una muestra
expositiva de firmas que desarrollan
esos dispositivos, renombrados
especialistas como el colombiano José
Antonio Rivas, el suizo Marcos Vinicius,
Diego José Santana, colaborador de la
OMS y asesor de programas para el
cuidado del oído y el déficit auditivo,
y José Luis Marfill, representante en
Cuba de Danesa Oticon, entre otros,
tuvieron palabras de elogio para el
programa que lleva adelante la mayor de
las Antillas y el alto nivel profesional
de los científicos que lo implementan.
El doctor Antonio
Paz Cordovés, presidente de la Sociedad
Cubana de Otorrinolaringología, destacó
los cuantiosos recursos que el país
destina para esa cirugía, incluida la
rehabilitación, a pesar de las
limitaciones del bloqueo de más de
cincuenta años impuesto por las
sucesivas administraciones
norteamericanas a la Isla.
Cada implante
coclear tiene un costo que oscilan entre
20 mil y 30 mil euros.
El científico
cubano, también al frente del recién
creado grupo Iberoamericano de Implantes
Cocleares, aseguró que si no fuera por
la decisión de Fidel y la atención
prioritaria del Gobierno, no se habría
podido llevar adelante un programa como
éste.
En Cuba nacen
anualmente alrededor de 300 niños con
algún tipo de discapacidad auditiva, de
los cuales alrededor de 30 van a ser
sordos profundos. Sin embargo, a esta
cifra habría que añadirle unos 70 nuevos
casos, los cuales, después de nacidos y
por diversas causas (infecciones severas
como la meningitis, accidentes, etc.)
también se convierten en sordos
profundos que requerirán algún tipo de
tratamiento de alta tecnología.
Según información
suministrada a esta reportera, ya desde
1997 el país había comenzado a
incursionar en la cirugía para la
colocación de estos dispositivos. El 4
de diciembre de ese año, con la ayuda de
especialistas extranjeros y por
iniciativa y coordinación del Centro
Nacional de Neurociencias de Cuba (CNEURO)
con el Ministerio de Salud Pública (MINSAP)
se realiza el primero de estos implantes
en un paciente adulto, el cual resultó
exitoso.
Mitchell Valdés
Sosa, director del CNEURO, quien
agradeció la ayuda brindada
especialmente por expertos de España y
Colombia, recordó que entre los años
2001 y 2003, Cuba realizó un pesquisaje
nacional de discapacidad que evidenció
la existencia en ese momento de 23 620
personas con problemas auditivos.
Valdés Sosa destacó
que esta experiencia se está extendiendo
a otros países de América Latina.
Refirió que con asesoría cubana
Venezuela terminó un estudio de este
tipo, Bolivia comenzará uno en breve,
mientras que Ecuador y Nicaragua
actualmente lo implementan.
En el 2003, el
líder de la Revolución Cubana visitó la
escuela capitalina de niños sordo-ciegos
Abel Santamaría (Ciudad Libertad) y
propuso de inmediato priorizar la
atención de al menos la vía auditiva a
los casos que fuera posible.
Desde 1997 hasta el
2004 se realizaron en Cuba 21 implantes
cocleares, de ellos 15 a niños, lo cual
demostró que se contaba con el personal
calificado y los recursos para
desarrollar un programa nacional.
El Programa Cubano
de Implantes Cocleares se inicia el 18
de febrero del 2005 y tiene la
particularidad de que les da prioridad a
los niños sordo-ciegos y sordos.
Los candidatos a
estos implantes son pequeños que no
obtienen beneficios con las prótesis
auditivas convencionales ni presentan
patologías del oído medio agudas o
crónicas.
Gratuito, con un
alcance nacional y un alto nivel de
integralidad, este noble y humano
proyecto incluye estudios genéticos,
neurofisiológicos y audiológicos. Abarca
desde la detección temprana hasta la
rehabilitación y seguimiento permanente
de estos pacientes para su incorporación
a los distintos niveles de educación,
incluida la superior, o su inserción a
la vida laboral.
El programa se
organizó a partir del Grupo Nacional de
Implantes Cocleares, atendido
metodológicamente por el Grupo Nacional
de Discapacidad que depende del MINSAP y
es apoyado comercialmente por el CNEURO,
perteneciente al Polo Científico del
Oeste de La Habana.
Cuenta con una
unidad de Implantes Cocleares ubicada en
el Hospital Pediátrico Marfán, en Ciudad
de La Habana, y con grupos provinciales
de atención a los implantados que
desempeñan un papel activo en la
pesquisa de esta discapacidad e
incluyen, además de los especialistas,
representantes del Ministerio de
Educación y trabajadores sociales.
El doctor Eduardo
Morales, coordinador nacional del
programa, informó en el Simposio que del
total de implantados hasta la fecha
(165), el 73% ha logrado incorporarse a
la educación general y diez de ellos ya
tienen vinculación laboral por su edad.
Por su parte, el
doctor Ulises Rodríguez, uno de los
cirujanos que han realizado los
implantes cocleares, explicó que este es
un proceder quirúrgico especializado, de
alta complejidad, que requiere
entrenamiento e instrumental de punta.
Dura de dos a tres horas, se realiza con
anestesia general y las complicaciones
son poco frecuentes.
Los 165 pacientes
cubanos implantados ya han sido
rehabilitados, acción que combina
educación lingüística y cognitiva con la
sociopedagógica, pero aun así continúa
su evaluación, aseguró la doctora
Beatriz Bermejo, e informó que se está
elaborando un software con el lenguaje
del niño cubano.
Desarrollar al
máximo la expresión oral de estos
pequeños para que puedan incorporarse
plenamente a la sociedad, es el objetivo
que perseguimos, afirmó la máster
Moraima Orozco, directora nacional de
Educación Especial, quien destacó la
política que desarrolla la Isla para la
atención a personas con estas
necesidades.
Orozco se refirió a
las más de 400 escuelas que existen para
estos fines, a la capacitación y
superación permanente de los
profesionales que trabajan en ellas;
consideró vital la relación entre la
familia y la escuela en este empeño, a
la vez que apuntó cómo los
discapacitados en Cuba están amparados
por el marco legal nacional e
internacional.
La especialista
consideró que lo hecho hasta ahora debe
continuar perfeccionándose y culminó su
exposición con una elocuente frase de
Fidel: “Creo que es toda una ciencia la
atención y educación de estos niños”.•
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