|
La crisis
actual ha puesto al desnudo las
carencias y fallas del sistema
•
Expresó
José Manuel Zelaya Rosales, Presidente
de Honduras en el XI Encuentro de
Globalización y Problemas del
Desarrollo. Condena el bloqueo de
Estados Unidos contra Cuba
Deisy Francis y Susana Lee
Francis_mexidor@granma.cip.cu
Susan.ll@granma.cip.cu
La importancia
de la integración para hacer frente a la
actual crisis económica. La búsqueda de
nuevos modelos de desarrollo y en ese
contexto el combate a la pobreza,
estuvieron en el centro de la ponencia
presentada la víspera por José Manuel
Zelaya, Presidente de Honduras, en la
segunda sesión del XI Encuentro
Internacional de Economistas sobre
Globalización y Problemas del
Desarrollo.
El
mandatario hondureño fue el primer
orador de la tarde. Tras manifestar que
constituía para él un gratísimo honor
participar en este evento, refirió que
la integración es el camino a seguir
hoy.
Nuestras
economías —dijo— se encuentran
prácticamente asiladas en este contexto
del debate internacional de los grupos
que monopolizan el comercio, pero
integrados, podemos buscar respuestas
alternativas.
Recordó que
cuando su país decidió incorporarse a la
Alternativa Bolivariana para las
Américas (ALBA), lo que calificó como
"un hecho sin precedentes en Honduras",
empezaron a implementarse inmensos
programas de cooperación conjunta, que
se propusieron erradicar el
analfabetismo, la pobreza rural, y el
impulso a procesos agrarios para los
pequeños productores del campo, entre
otros, señaló el dignatario.
Zelaya enfatizó
que la crisis ha servido para poner al
desnudo las carencias y las fallas del
sistema, desvestido sus vicios, y sus
adicciones, sus flaquezas y debilidades,
y ha golpeado las estructuras de todos
los componentes del modelo capitalista.
"Comenzó como una especulación
financiera en Estados Unidos y al final
terminó afectando a los bancos, a las
compañías multinacionales y al mundo",
añadió.
Acotó asimismo,
que pese a la grave crisis, este no es
el fin del sistema capitalista, pero que
"el capitalismo financiero,
especulativo, y la globalización
ingobernada, injusta, intolerante están
heridos de muerte. Se requiere mucha
voluntad política, porque este sistema
ha demostrado a través de la historia su
perversa capacidad para reproducirse".
De igual manera
criticó la gran desconfianza que se ha
generado en los mercados, el pánico, la
estampida de muchos capitales, así como
el aumento del desempleo, el hambre, la
pobreza, y mayores formas de desigualdad
y dependencia.
Por ello llamó
en su intervención —muy ovacionada— a
reestructurar el orden económico
internacional, con derechos de equidad y
justicia.
En ese sentido
Zelaya resumió en sus ideas que la
globalización debe abrirse fronteras a
los espacios de la solidaridad humana;
el capital debe estar al servicio del
hombre y de la mujer y nunca a la
inversa, y la necesidad de nuevas
regulaciones y controles en función de
nuestros países y no para procesos de
dominación política.
Antes de
concluir pidió saludar de forma muy
especial al Gobierno y al pueblo
cubanos. "Admiramos y respetamos a Cuba,
hemos reconocido su lucha" y condenó "el
absurdo bloqueo" que Estados Unidos ha
impuesto por casi cinco décadas a la
Mayor de las Antillas.
|