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Alba: una
integración sin precedentes
NIDIA DíAZ
Cuando el 14 de diciembre del 2004 el
líder de la Revolución Cubana, Fidel
Castro Ruz y el máximo conductor de la
Revolución Bolivariana de Venezuela,
Hugo Rafael Chávez Frías, suscribían en
La Habana el acta de constitución de la
entonces llamada Alternativa Bolivariana
para las Américas (ALBA), posiblemente
algunos no alcanzaban a valorar el
profundo significado histórico y real
que tenía el paso que estaba dándose en
aquellos momentos y que se estaba
abriendo nueva página en el devenir de
Latinoamérica y el Caribe.
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Momento histórico: 14 de diciembre
del 2004, los Presidentes de Cuba
y Venezuela en el acto fundacional
del ALBA. |
Efectivamente,
las coincidencias de principios entre
los procesos de transformación
económica, social y política que se
abrieron en Cuba hacía casi medio siglo
y en Venezuela al finalizar la década de
los noventa, orientados ambos por los
caminos del socialismo, la verdadera
soberanía nacional y el desarrollo pleno
en beneficio de las mayorías,
facilitaron y propiciaron el rápido
acercamiento entre los dos gobiernos
revolucionarios e iban a constituir una
sólida base para empeños conjuntos.
Nació el ALBA
—para desgracia y desesperación del
imperialismo norteamericano y las
oligarquías que le son dependientes y
asociadas—, reuniendo con inteligencia y
audacia las potencialidades y
posibilidades de Cuba y Venezuela,
complementándose y beneficiándose
mutuamente sobre el respeto y la
solidaridad, que posteriormente irían
extendiéndose a los demás países que,
animados por los mismos propósitos y
objetivos, se han incorporado al ALBA a
lo largo de estos cinco años.
La historia de
este continente tendrá que escribirse
como un antes y un después del ALBA; su
creación, institucionalización
paulatina, ampliación de sus miembros y
desarrollo multifacético marcaron ya
momentos imborrables y devinieron
eslabón superior en la larga lucha de
América Latina y el Caribe hacia la
culminación de los ideales de El
Libertador Simón Bolívar y la segunda
independencia de América que preconizó
el Apóstol José Martí.
Es que cualquier
análisis que realicemos en este sentido
no puede partir de otras raíces que no
sean las de nuestra propia historia y de
los vínculos que se han forjado durante
siglos entre los pueblos
latinoamericanos y caribeños, que
otorgan a nuestra región una
irrefrenable vocación de integración y
un patrimonio espiritual e histórico de
riqueza poco común en el mundo.
Parafraseando la
conocida frase de Marx y Engels, digamos
que "un fantasma recorre América" es el
fantasma del ALBA", que más que una
visión fantasmagórica es una una
realidad concreta y avanza, se
desarrolla y se extiende de múltiples
formas, llenando de pavor al
imperialismo y las oligarquías que no
cesan ni cesarán de promover conjuras,
conspiraciones y agresiones de todo tipo
contra el proyecto del ALBA y sus
integrantes.
El golpe de
Estado militar-oligárquico contra el
presidente constitucional de Honduras,
José Manuel Zelaya, cuyo Gobierno había
incorporado al ALBA a ese país
centroamericano, resulta la más clara
evidencia de lo que afirmamos. Semejante
objetivo persiguen la militarización de
Colombia por parte de Estados Unidos y
la instalación de las siete bases
militares estadounidense en territorio
colombiano y otras en Panamá. El imperio
y sus asociados van tomando posiciones
en una clara maniobra encaminada a
tratar de liquidar o llevar al mínimo
las posibilidades de integración y la
influencia del ALBA y reducir el número
de naciones incorporadas, para lo cual
están dispuestos a utilizar cualquier
medio, incluyendo la resurrección del
gorilismo o la agresión exterior.
Ellos saben que
el ALBA es mucho más que un simple
esquema de integración económica o de
intercambio comercial justo y
equitativo. Claramente lo señaló Hugo
Chávez cuando, junto a Fidel Castro, en
la Plaza de la Revolución el 3 de
febrero del 2006 —al recibir el Premio
Internacional José Martí de la UNESCO—,
dijo que las ideas socialistas son las
que pueden unir a "nuestro pequeño
género humano" (al que se refirió
Bolívar), que es la misma Nuestra
América, como posteriormente la llamó
Martí.
El ALBA
representa —como nunca antes se había
logrado hasta ahora—, la articulación de
la tradición intelectual latinoamericana
y caribeña con las ideas del socialismo;
partir del desarrollo concreto de
nuestras sociedades y de la tradición
intelectual y política de América Latina
y el Caribe para buscar y encontrar de
manera creadora las formas y vías más
adecuadas que abran definitivamente el
camino a las ancestrales aspiraciones de
nuestros pueblos, haciéndolas realidad.
Estudiosos del
tema han referido que en Nuestra América
se asumieron las ideas de la
ilustración, encarnadas en la Revolución
Francesa, reelaborándolas en función de
las necesidades genuinas de nuestros
pueblos, tal como ocurrió posteriormente
con el liberalismo, que en estas tierras
se diferenció radicalmente del europeo.
En el siglo XX la tradición socialista
latinoamericana tiene también contenidos
que la distinguen, como señalaron
oportunamente Julio Antonio Mella, José
Carlos Mariátegui y Ernesto Che Guevara.
El ALBA está
enraizado en esa larga historia de
luchas emancipadoras políticas y
sociales que fueron, a la vez forja y
resultado de las ideas revolucionarias
ancladas del Río Bravo a la Patagonia,
alimentadas por lo mejor y más avanzado
del pensamiento universal.
La acción
liberadora de Bolívar y el pensamiento
de Martí, junto a todos los grandes
próceres y pensadores de América forman
el poderoso sustento cultural de lo que
Chávez calificó como "la Alternativa
Martiana para las Américas", a la que
llamó también "el alma del ALBA".
En el terreno de
las ideas es indispensable contribuir a
la integración de América Latina y el
Caribe y de ahí la importancia de los
proyectos culturales del ALBA. En las
investigaciones, estudios y programas
encaminados a la promoción de la cultura
bolivariana y martiana y de otros
grandes próceres y pensadores se
encuentra el fundamento de esa "alma del
ALBA" que podrá hacer frente a los
desafíos que tiene la humanidad en su
conjunto.
La Alianza
Bolivariana para los Pueblos de Nuestra
América (ALBA) es una experiencia
integral e integradora sin precedentes,
que se abre paso dentro del mismo "patio
trasero" del dominio hegemónico de
Estados Unidos, en medio de un mundo
convulso por guerras de agresión,
profunda crisis económica global y otras
de diverso tipo y los intentos
redoblados del imperio por recuperar el
terreno perdido, en colusión con sus
socios oligárquicos, no solo en nuestra
región sino en el resto del mundo.
En ese entorno,
el ALBA exhibe ya en el breve lapso de
un lustro importantes logros económicos
y sociales y muestra de manera
fehaciente la más completa unión en
cuanto a posiciones políticas y
solidarias que atañen a la dignidad, la
independencia y el derecho de cada país
a construir libremente su futuro, acorde
con la voluntad de cada pueblo. Dentro
del ALBA se ha logrado lo que parecía
imposible en un mundo caracterizado por
la exclusión: la unidad en la
diversidad.
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