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C U L T U R A L E S

La Habana, 7 de Marzo de 2007

Gavroche de Víctor Hugo cantó "Por culpa de Voltaire", "La culpa es de Rousseau"
• La joven realizadora Julie Gavras profundiza hoy en un
filme conmovedor y original la irrupción del Chile de Allende y de la Revolución Cubana en la vida de una niña francesa de 9 años

POR MICHEL PORCHERON —especial para Granma Internacional

"POR culpa de Voltaire", "La culpa es de Rousseau". Inmortalizado por Victor Hugo en su novela Los Miserables, el estribillo de la canción que entonara Gavroche (1) bajo las balas en las barricadas de la calle Saint-Denis, durante la insurrección parisina de 1832, es conocido en el mundo entero.

Más modesto, "¡La faute à Fidel !" (Por culpa de Fidel, NdT) es el primer largometraje de ficción de la joven Julie Gavras, hija de Kostantinos, más conocido como Costa (2).

Antes de convertirse en film, La faute à Fidel (Tutta Colpa di Fidel) comenzó siendo un libro de la periodista italiana Domitilla Calamai (3) que Julie Gavras adaptó en versión libre para la pantalla grande. No por gusto sino… ¡por culpa de Costa! "El libro me gustó mucho porque me dio la impresión de reencontrarme en él sin que fuese exactamente mi historia (…). A pesar de esto último, todas las interrogantes que el autor se plantea sobre el compromiso yo me las planteé, quizás hoy más que antes, además (…). Siento también una gran fascinación por esa generación, la de mis padres, la de los que asumieron un compromiso, los que lucharon y vivieron una época a la vez bastante luminosa, bastante alegre", declaró la joven realizadora, para quien la generación siguiente es, "supuestamente cínica y carente de incentivos".

Veamos la sinopsis de la película: La pequeña Anna tiene 9 años. Para ella la vida es sencilla, se compone de orden y de costumbres, y se desarrolla confortablemente, entre París y Burdeos. En el lapso de un año, entre 1970 y 1971, el compromiso político que asumen sus padres, de extrema izquierda, viene a trastocar la vida de Anna. Primeramente su tío, comunista e implicado en la lucha contra el régimen de Francisco Franco, desaparece, probablemente asesinado por la guardia civil española. Posteriormente, después de un viaje a Chile, durante la presidencia de Salvador Allende, Marie y Fernando (los padres de la pequeña Anna) llevan sus convicciones políticas a vías de hecho. Termina así la tranquilidad en la casa de las afueras de París, que se llena ahora de camaradas "rojos y barbudos", de gente que sueña con la Revolución de Fidel Castro. Termina entonces la época de la educación religiosa y, sobre todo, se acaba la tranquila calma que caracterizaba la vida de la niña. ¡Por culpa de Allende! ¡Por culpa de Fidel!

No es exactamente la autobiografía de la Julie Gavras de los años 70 sino la vida de la pequeña Anna, contada por Domitilla Calamai, en adaptación para el cine. Pero para quien tenía 11 años en el momento en que su padre cineasta estaba rodando Missing… "fue sin dudas la primera película que yo entendí" —dice Julie Gavras. "De más joven, las películas de Costa eran un poco oscuras, hasta un poco largas (risas). Aquella historia me hizo conocer la fecha del 11 de septiembre de 1973, aprendí qué cosa eran un golpe de Estado, una junta militar. No asumí un compromiso político a los 11 años, lejos de ello, pero sí es seguro que descubrí cómo funcionaba el mundo, a través de ese hecho".

Casi sin darse cuenta, como le sucedió a la pequeña Julie en la vida real, Anna, molesta pero curiosa, descubrirá nuevos valores: la importancia de compartir, el sentimiento de pertenencia a un grupo. Absorberá incluso algunos conocimientos sobre el pensamiento comunista y acabará por romper a llorar al oír la canción chilena Venceremos… En otro momento retumban en la casa los acordes de El Ejército del Ebro, la mítica canción de la Guerra Civil española. "Comunismo, imperialismo, derechos de las mujeres, ella trata de meter esos vastos conceptos en su pequeño mundo", escribe Cecile Mury en el semanario francés Télérama.

Con unos pocos documentales en su currículum, Julie Gavras emprendió una tarea realizable y accesible (elementos autobiográficos) aunque ambiciosa. Y lo hizo sin red de seguridad, sin poner a sus padres delante de una grabadora, sin ayuda del cineasta Gavras detrás de la cámara.

¡La faute à Fidel!, film de 1 hora y 39 minutos, resulta una reflexión sobre el compromiso político y todo lo que éste implica, sobre las razones que lo fundamentan y su utopía, sobre la rebelión de los adultos vista con los ojos de una niña. Vista, por tanto, desde lejos, de forma subjetiva, desde un distanciamiento divertido, cómplice y crítico a la vez. Es el reflejo de una época (los años 1970) "vista por" y no "hecha por". La joven Gavras quiso explorar una nueva pista en vez de las pistas "históricas", ya tan analizadas y vueltas a analizar una y otra vez. Aunque alberga un sentimiento de comprensión hacia sus padres, a quienes a veces ve desorientados y sin respuestas para todas las interrogantes que se plantean, la pequeña Anna subraya que no por ello está dispuesta a perdonarles un cierto abandono. Pero Anna crece, su percepción del mundo se enriquece y, siguiendo las huellas de sus padres, acepta esta nueva vida, que ahora analiza con una mirada personal.

¿Se trata de una película sobre la nostalgia por lo que ya no es, lo que antes fue, por una época que quedó atrás, o sobre la búsqueda de un nuevo compromiso? "Una reflexión formidable y regenerativa sobre el compromiso. Julie Gavras ofrece una opera prima apasionante", escribe Patrick Loriot en el semanario francés Le Nouvel Observateur. A otros les gustó menos o mucho menos. Lo principal es que nunca antes se había tocado este tema y que Julie Gavras nos presenta una excelente selección de actores: la pequeña Nina Kervel como Anna, Stefano Accorsi como su padre Fernando y otra Julie —Julie Depardieu, hija del célebre Gerard— en el papel de Marie, la madre de Anna. La pequeña Nina Kervel resulta muy convincente en la interpretación de un personaje difícil y de sus angustias ante las ilusiones perdidas y descubrimientos que se transforman en nuevas ilusiones.

Sería interesante que padres e hijos, o sea, los que hoy rondan los 30 años, hijos e hijas de aquellos que se impregnaron de la Revolución Cubana, de la experiencia socialista del Chile de Allende o de las ideas del mayo francés del 68, pudiesen ver juntos este film. ¡Las discusiones a la salida del cine serían el primer éxito de esta película!

Y es que se trata de un film que en todo momento resulta sensible y conmovedor. Cuando se tropieza con algún cliché es porque Julie Gavras simplemente no quiso evitarlo. Nos encontramos entre seriedad y bromas, entre humor y pequeños dramas, entre didáctica y complicidad. Crecer resulta siempre difícil, sobre todo cuando la política irrumpe en la vida rutinaria de un niño, en medio de sus juguetes.

"La película mantiene todo el tiempo la atención sobre la pequeña Anna, observa sus reacciones y su evolución, la construcción progresiva de su propio enfoque de las cosas. El espíritu de los años posteriores a 1968, verdadero momento de cambio en las mentalidades y las costumbres (con el apoyo de la oposición entre padres y abuelos) convence y despierta interés. Sin sumergirse nunca en ningún tipo de mensaje, la realizadora se concentra en sus personajes, que se ganan todos nuestro cariño y están llenos de matices", escribe Marie Bernard en el sitio www.avoir-alire.com.

Nos queda por analizar el caso de Julie Depardieu. "Me gustaba mucho la idea de llevarla a interpretar un papel diferente, porque creo que se trata verdaderamente de un personaje muy distinto de lo que ella hizo hasta entonces: una madre en una familia burguesa", dice la realizadora. En algunos de sus últimos filmes Julie Depardieu interpreta, efectivamente, personajes mucho más desenfadados e incluso chiflados (¿Por culpa de Depardieu?). Julie Gavras tuvo la excelente idea de hacerle interpretar un personaje distinto al de la loquita parisina con su florecita en el pelo.

"¡Mi especialidad eran los papeles de amiguita enamorada que no encuentra quien la quiera o de muchacha solitaria!", dice risueña Julie Depardieu en el dossier distribuido a la prensa. "Me gustaba la idea de que la película recorriera el tiempo mediante esa niña que aprende a renunciar a las cosas que le gustaban. Podría pensarse que es una egoísta o una reaccionaria, pero es simplemente conmovedora. Su historia va contra la corriente de los sentimientos en boga y la película resulta por eso mucho más auténtica y sincera. Me gustó la realización de Julie Gavras, su forma de filmar siguiendo el orden cronológico. Es muy trabajadora y sabe lo que quiere (…) A veces, cuando se termina una película, me siento decepcionada. En este caso no fue así en lo absoluto y tengo ganas de volver a verla. Me identifiqué con esa niñita desorientada en busca de sí misma. Esta es una película bienhechora. Más allá de lo que cuenta nos ofrece varias pistas, plantea las preguntas que hay que plantear", comentó la actriz.

Puede que este personaje sea considerado en el futuro como el que hizo crecer como actriz a Julie Depardieu, como sucede en la película con la pequeña Anna. En lo adelante, habrá que ver con otros ojos a esta joven que, como su hermano Guillaume —en la familia Depardieu todo el mundo es actor— ha luchado con mucha seriedad por hacerse de un nombre dentro del cine francés, cuya principal figura sigue siendo, como todos sabemos, una especie de monstruo sagrado con espaldas de armario, con quien no siempre es fácil convivir, que se llama Gerard y que tiene el mismo apellido que Julie D. puesto que se trata de su propio padre.

Entre las cosas que menciona Julie Gavras en el material de promoción del film ("el servicio posventa", como diría Simone Signoret) hay algo que puede servir como conclusión: "Todo lo conquistado durante las luchas de los años 1970 tiende hoy a ser puesto en tela de juicio (…) Pero el legado de aquel período sigue siendo indiscutible. En 40 años se hizo más que en 2 mil años." ¿Por culpa de quién?

Sitio oficial del film: http://www.lafauteafidel-lefilm.com

(1)- Durante la Monarquía de Julio, una serie de motines se producen en París durante los funerales del general republicano Lamarque, héroe de las guerras imperiales. En pleno combate, las municiones escasean entre las filas de los sublevados. Desafiando el fuego de las tropas de la monarquía, Gavroche avanza a pecho descubierto para apoderarse de las municiones de los soldados muertos que han quedado en tierra de nadie. Indiferente a las balas que silban a su alrededor, Gavroche recoge las municiones mientras canta una tonada antimonárquica en la que las palabras "notario", "carácter" y "en el suelo" [respectivamente "notaire", "caractère" y "par terre". NdT] riman con Voltaire; "pájaro", "cartera" y "arroyo" [respectivamente "oiseau", "trousseau" y "ruisseau". NdT] riman con Rousseau (Los Miserables, Libro I, capítulo XV.).

Es por culpa de Rousseau… por culpa de Voltaire, o sea "dos pensadores políticos del siglo XVIII cuyas ideas dieron origen a la Revolución Francesa. Aquí la canción de Gavroche se burla de quienes critican a esos filósofos y les atribuyen la responsabilidad de todos los males, cuando en realidad Voltaire y en particular Rousseau se preocuparon por el destino del pueblo" (Nota de Caroline Hervé-Montel en Petits Classiques Larousse / Les Miserables (p. 325).

(2)- Constantin, conocido como Costa-Gavras, nacido en 1933 es el director de filmes importantes como Z (1968), La confesión (1970) Estado de Sitio (1973), Missing (1982), La caja de música (1990) y Amén (2002).

(3- Domitilla Calamai, graduada de la Academia Nacional de Arte Dramático Silvio d’Amico, es además autora de un ensayo sobre el cine. Tutta Colpa di Fidel es su primera novela y fue publicada en Francia (Actes du Sud, 1º de noviembre de 2006, traducida del italiano por Guillaume Chpatline). Según escribe Benjamin Saragaglia en el sitio web plurielle.fr, "de manera traviesa, humorística y pertinentemente, Domitilla Calamai logra que una niña se exprese como si fuera un adulto. Tres adjetivos describen este libro: malicioso, ligero y exótico".
 

 

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