Gavroche de Víctor Hugo cantó "Por culpa
de Voltaire", "La culpa es de Rousseau"
• La joven
realizadora Julie Gavras profundiza hoy
en un
filme conmovedor y original la irrupción
del Chile de Allende y de la Revolución
Cubana en la vida de una niña francesa
de 9 años
POR
MICHEL PORCHERON —especial para
Granma Internacional—
"POR culpa de
Voltaire", "La culpa es de Rousseau".
Inmortalizado por Victor Hugo en su
novela Los Miserables, el
estribillo de la canción que entonara
Gavroche (1) bajo las balas en las
barricadas de la calle Saint-Denis,
durante la insurrección parisina de
1832, es conocido en el mundo entero.
Más modesto, "¡La
faute à Fidel !" (Por culpa de
Fidel, NdT) es el primer largometraje de
ficción de la joven Julie Gavras, hija
de Kostantinos, más conocido como Costa
(2).
Antes de convertirse en
film, La faute à Fidel (Tutta
Colpa di Fidel) comenzó siendo un libro
de la periodista italiana Domitilla
Calamai (3) que Julie Gavras adaptó en
versión libre para la pantalla grande.
No por gusto sino… ¡por culpa de Costa!
"El libro me gustó mucho porque me dio
la impresión de reencontrarme en él sin
que fuese exactamente mi historia (…). A
pesar de esto último, todas las
interrogantes que el autor se plantea
sobre el compromiso yo me las planteé,
quizás hoy más que antes, además (…).
Siento también una gran fascinación por
esa generación, la de mis padres, la de
los que asumieron un compromiso, los que
lucharon y vivieron una época a la vez
bastante luminosa, bastante alegre",
declaró la joven realizadora, para quien
la generación siguiente es,
"supuestamente cínica y carente de
incentivos".
Veamos la sinopsis de la
película: La pequeña Anna tiene 9 años.
Para ella la vida es sencilla, se
compone de orden y de costumbres, y se
desarrolla confortablemente, entre París
y Burdeos. En el lapso de un año, entre
1970 y 1971, el compromiso político que
asumen sus padres, de extrema izquierda,
viene a trastocar la vida de Anna.
Primeramente su tío, comunista e
implicado en la lucha contra el régimen
de Francisco Franco, desaparece,
probablemente asesinado por la guardia
civil española. Posteriormente, después
de un viaje a Chile, durante la
presidencia de Salvador Allende, Marie y
Fernando (los padres de la pequeña Anna)
llevan sus convicciones políticas a vías
de hecho. Termina así la tranquilidad en
la casa de las afueras de París, que se
llena ahora de camaradas "rojos y
barbudos", de gente que sueña con la
Revolución de Fidel Castro. Termina
entonces la época de la educación
religiosa y, sobre todo, se acaba la
tranquila calma que caracterizaba la
vida de la niña. ¡Por culpa de Allende!
¡Por culpa de Fidel!
No es exactamente la
autobiografía de la Julie Gavras de los
años 70 sino la vida de la pequeña Anna,
contada por Domitilla Calamai, en
adaptación para el cine. Pero para quien
tenía 11 años en el momento en que su
padre cineasta estaba rodando Missing…
"fue sin dudas la primera película que
yo entendí" —dice Julie Gavras. "De más
joven, las películas de Costa eran un
poco oscuras, hasta un poco largas
(risas). Aquella historia me hizo
conocer la fecha del 11 de septiembre de
1973, aprendí qué cosa eran un golpe de
Estado, una junta militar. No asumí un
compromiso político a los 11 años, lejos
de ello, pero sí es seguro que descubrí
cómo funcionaba el mundo, a través de
ese hecho".
Casi sin darse cuenta,
como le sucedió a la pequeña Julie en la
vida real, Anna, molesta pero curiosa,
descubrirá nuevos valores: la
importancia de compartir, el sentimiento
de pertenencia a un grupo. Absorberá
incluso algunos conocimientos sobre el
pensamiento comunista y acabará por
romper a llorar al oír la canción
chilena Venceremos… En otro
momento retumban en la casa los acordes
de El Ejército del Ebro, la
mítica canción de la Guerra Civil
española. "Comunismo, imperialismo,
derechos de las mujeres, ella trata de
meter esos vastos conceptos en su
pequeño mundo", escribe Cecile Mury en
el semanario francés Télérama.
Con unos pocos
documentales en su currículum,
Julie Gavras emprendió una tarea
realizable y accesible (elementos
autobiográficos) aunque ambiciosa. Y lo
hizo sin red de seguridad, sin poner a
sus padres delante de una grabadora, sin
ayuda del cineasta Gavras detrás de la
cámara.
¡La faute à Fidel!,
film de 1 hora y 39 minutos, resulta una
reflexión sobre el compromiso político y
todo lo que éste implica, sobre las
razones que lo fundamentan y su utopía,
sobre la rebelión de los adultos vista
con los ojos de una niña. Vista, por
tanto, desde lejos, de forma subjetiva,
desde un distanciamiento divertido,
cómplice y crítico a la vez. Es el
reflejo de una época (los años 1970)
"vista por" y no "hecha por". La joven
Gavras quiso explorar una nueva pista en
vez de las pistas "históricas", ya tan
analizadas y vueltas a analizar una y
otra vez. Aunque alberga un sentimiento
de comprensión hacia sus padres, a
quienes a veces ve desorientados y sin
respuestas para todas las interrogantes
que se plantean, la pequeña Anna subraya
que no por ello está dispuesta a
perdonarles un cierto abandono. Pero
Anna crece, su percepción del mundo se
enriquece y, siguiendo las huellas de
sus padres, acepta esta nueva vida, que
ahora analiza con una mirada personal.
¿Se trata de una
película sobre la nostalgia por lo que
ya no es, lo que antes fue, por una
época que quedó atrás, o sobre la
búsqueda de un nuevo compromiso? "Una
reflexión formidable y regenerativa
sobre el compromiso. Julie Gavras ofrece
una opera prima apasionante", escribe
Patrick Loriot en el semanario francés
Le Nouvel Observateur. A otros
les gustó menos o mucho menos. Lo
principal es que nunca antes se había
tocado este tema y que Julie Gavras nos
presenta una excelente selección de
actores: la pequeña Nina Kervel como
Anna, Stefano Accorsi como su padre
Fernando y otra Julie —Julie Depardieu,
hija del célebre Gerard— en el papel de
Marie, la madre de Anna. La pequeña Nina
Kervel resulta muy convincente en la
interpretación de un personaje difícil y
de sus angustias ante las ilusiones
perdidas y descubrimientos que se
transforman en nuevas ilusiones.
Sería interesante que
padres e hijos, o sea, los que hoy
rondan los 30 años, hijos e hijas de
aquellos que se impregnaron de la
Revolución Cubana, de la experiencia
socialista del Chile de Allende o de las
ideas del mayo francés del 68, pudiesen
ver juntos este film. ¡Las discusiones a
la salida del cine serían el primer
éxito de esta película!
Y es que se trata de un
film que en todo momento resulta
sensible y conmovedor. Cuando se
tropieza con algún cliché es porque
Julie Gavras simplemente no quiso
evitarlo. Nos encontramos entre seriedad
y bromas, entre humor y pequeños dramas,
entre didáctica y complicidad. Crecer
resulta siempre difícil, sobre todo
cuando la política irrumpe en la vida
rutinaria de un niño, en medio de sus
juguetes.
"La película mantiene
todo el tiempo la atención sobre la
pequeña Anna, observa sus reacciones y
su evolución, la construcción progresiva
de su propio enfoque de las cosas. El
espíritu de los años posteriores a 1968,
verdadero momento de cambio en las
mentalidades y las costumbres (con el
apoyo de la oposición entre padres y
abuelos) convence y despierta interés.
Sin sumergirse nunca en ningún tipo de
mensaje, la realizadora se concentra en
sus personajes, que se ganan todos
nuestro cariño y están llenos de
matices", escribe Marie Bernard en el
sitio www.avoir-alire.com.
Nos queda por analizar
el caso de Julie Depardieu. "Me gustaba
mucho la idea de llevarla a interpretar
un papel diferente, porque creo que se
trata verdaderamente de un personaje muy
distinto de lo que ella hizo hasta
entonces: una madre en una familia
burguesa", dice la realizadora. En
algunos de sus últimos filmes Julie
Depardieu interpreta, efectivamente,
personajes mucho más desenfadados e
incluso chiflados (¿Por culpa de
Depardieu?). Julie Gavras tuvo la
excelente idea de hacerle interpretar un
personaje distinto al de la loquita
parisina con su florecita en el pelo.
"¡Mi especialidad eran
los papeles de amiguita enamorada que no
encuentra quien la quiera o de muchacha
solitaria!", dice risueña Julie
Depardieu en el dossier distribuido a la
prensa. "Me gustaba la idea de que la
película recorriera el tiempo mediante
esa niña que aprende a renunciar a las
cosas que le gustaban. Podría pensarse
que es una egoísta o una reaccionaria,
pero es simplemente conmovedora. Su
historia va contra la corriente de los
sentimientos en boga y la película
resulta por eso mucho más auténtica y
sincera. Me gustó la realización de
Julie Gavras, su forma de filmar
siguiendo el orden cronológico. Es muy
trabajadora y sabe lo que quiere (…) A
veces, cuando se termina una película,
me siento decepcionada. En este caso no
fue así en lo absoluto y tengo ganas de
volver a verla. Me identifiqué con esa
niñita desorientada en busca de sí
misma. Esta es una película bienhechora.
Más allá de lo que cuenta nos ofrece
varias pistas, plantea las preguntas que
hay que plantear", comentó la actriz.
Puede que este personaje
sea considerado en el futuro como el que
hizo crecer como actriz a Julie
Depardieu, como sucede en la película
con la pequeña Anna. En lo adelante,
habrá que ver con otros ojos a esta
joven que, como su hermano Guillaume —en
la familia Depardieu todo el mundo es
actor— ha luchado con mucha seriedad por
hacerse de un nombre dentro del cine
francés, cuya principal figura sigue
siendo, como todos sabemos, una especie
de monstruo sagrado con espaldas de
armario, con quien no siempre es fácil
convivir, que se llama Gerard y que
tiene el mismo apellido que Julie D.
puesto que se trata de su propio padre.
Entre las cosas que
menciona Julie Gavras en el material de
promoción del film ("el servicio
posventa", como diría Simone Signoret)
hay algo que puede servir como
conclusión: "Todo lo conquistado durante
las luchas de los años 1970 tiende hoy a
ser puesto en tela de juicio (…) Pero el
legado de aquel período sigue siendo
indiscutible. En 40 años se hizo más que
en 2 mil años." ¿Por culpa de quién?
Sitio oficial del film:
(1)- Durante la
Monarquía de Julio, una serie de motines
se producen en París durante los
funerales del general republicano
Lamarque, héroe de las guerras
imperiales. En pleno combate, las
municiones escasean entre las filas de
los sublevados. Desafiando el fuego de
las tropas de la monarquía, Gavroche
avanza a pecho descubierto para
apoderarse de las municiones de los
soldados muertos que han quedado en
tierra de nadie. Indiferente a las balas
que silban a su alrededor, Gavroche
recoge las municiones mientras canta una
tonada antimonárquica en la que las
palabras "notario", "carácter" y "en el
suelo" [respectivamente "notaire", "caractère"
y "par terre". NdT] riman con Voltaire;
"pájaro", "cartera" y "arroyo"
[respectivamente "oiseau", "trousseau" y
"ruisseau". NdT] riman con Rousseau (Los
Miserables, Libro I, capítulo XV.).
Es por culpa de Rousseau…
por culpa de Voltaire, o sea "dos
pensadores políticos del siglo XVIII
cuyas ideas dieron origen a la
Revolución Francesa. Aquí la canción de
Gavroche se burla de quienes critican a
esos filósofos y les atribuyen la
responsabilidad de todos los males,
cuando en realidad Voltaire y en
particular Rousseau se preocuparon por
el destino del pueblo" (Nota de Caroline
Hervé-Montel en Petits Classiques
Larousse / Les Miserables (p.
325).
(2)- Constantin,
conocido como Costa-Gavras, nacido en
1933 es el director de filmes
importantes como Z (1968), La
confesión (1970) Estado de Sitio
(1973), Missing (1982), La
caja de música (1990) y Amén
(2002).
(3- Domitilla Calamai,
graduada de la Academia Nacional de Arte
Dramático Silvio d’Amico, es además
autora de un ensayo sobre el cine.
Tutta Colpa di Fidel es su primera
novela y fue publicada en Francia (Actes
du Sud, 1º de noviembre de 2006,
traducida del italiano por Guillaume
Chpatline). Según escribe Benjamin
Saragaglia en el sitio web plurielle.fr,
"de manera traviesa, humorística y
pertinentemente, Domitilla Calamai logra
que una niña se exprese como si fuera un
adulto. Tres adjetivos describen este
libro: malicioso, ligero y exótico".