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García Márquez celebra
sus "ciento cuarenta años de soledad"
MEXICO (EFE). — El escritor colombiano
Gabriel García Márquez celebrará este
2007 el cuadragésimo aniversario de la
publicación de su obra cumbre, Cien
años de soledad (1967), y el cuarto
de siglo desde la recepción del Premio
Nobel de Literatura en 1982.
A
pesar de que huye de los actos
multitudinarios, García Márquez no podrá
evitar ser objeto este año de diversos
homenajes públicos, como el que le
ofrecerá el 4º Congreso Internacional de
la Lengua Española que tendrá lugar en
marzo en la ciudad colombiana de
Cartagena de Indias.
"Esos homenajes serán muy merecidos
porque García Márquez, próximo a cumplir
80 años, ha hecho grandes aportes a las
letras del mundo y porque Cien años
de soledad es una de las obras
maravillosas de la Lengua Española",
dijo a Efe la crítica literaria y
profesora universitaria Leticia
Sarmiento.
Como ha contado el propio escritor en
diversas ocasiones, en 1965 sintió en
México la inspiración definitiva para
escribir Cien años de Soledad,
una de las obras más traducidas y leídas
en español que relata la historia de la
familia Buendía a lo largo de varias
generaciones en el pueblo ficticio de
Macondo.
El
premio Nobel de Literatura viajaba en
automóvil con su familia desde Ciudad de
México a Acapulco, sobre el océano
Pacífico, cuando, a la altura de
Cuervanaca, tuvo un percance y decidió
desistir de la travesía.
Una de las múltiples conjeturas "macondianas"
sobre el famoso episodio indica que una
res se le atravesó en el camino, le
averió el vehículo y le obligó a
regresar a casa, pero todas la
versiones, incluidas las contadas por
él, coinciden en que en ese instante de
enero de 1965 vislumbró por fin las
claves que andaba buscando para escribir
su primera gran novela.
"La tenía tan madura que hubiera podido
dictarle allí mismo, en la carretera de
Cuernavaca, el primer capítulo, palabra
por palabra, a una mecanógrafa", diría
García Márquez mucho después, al evocar
ese momento mágico de iluminación.
Su
colega del llamado "boom
latinoamericano" y amigo de entonces, el
escritor peruano Mario Vargas Llosa,
relató más tarde que Gabo se encerró
durante 18 meses en el estudio de su
casa de Ciudad de México, "provisto de
grandes reservas de papel y
cigarrillos", para redactar Cien Años
de Soledad.
El
escritor colombiano pidió previamente a
Mercedes, su mujer, que no le molestara
"con ningún motivo, sobre todo con
menesteres domésticos", según Vargas
Llosa.
La
presencia del escritor colombiano en
México en aquel momento de inspiración
no fue circunstancial. García Márquez
había llegado al país el 2 de julio de
1961 - casualmente el mismo día en que
se suicidó Ernest Hemingway- con la
pretensión de producir el cine que había
aprendido en Roma.
En la capital lo esperaban algunos
amigos de toda la vida, como el
novelista, poeta y ensayista colombiano
Alvaro Mutis, quien no sólo dio ayuda
material a García Márquez, sino que lo
introdujo en la lectura de Pedro
Páramo, del mexicano Juan Rulfo, en
un hecho que el autor de Cien Años de
Soledad consideró crucial para pulir
se técnica narrativa.
Al igual que Mutis, el escritor mexicano
Carlos Fuentes y el ya fallecido
novelista argentino Julio Cortázar
conocieron los textos originales de la
novela cumbre de "Gabo", según dijeron a
Efe varios estudiosos de la obra del
escritor colombiano.
Mutis, Fuentes y Cortázar tuvieron la
impresión de que su amigo y colega
estaba elaborando una obra inmortal
desde las primeras líneas: "Muchos años
después, frente al pelotón de
fusilamiento, el coronel Aureliano
Buendía había de recordar aquella tarde
remota en que su padre lo llevó a
conocer el hielo".
A
finales de 1966, la editorial argentina
Sudamericana aceptó, deslumbrada, los
textos mecanografiados de Cien Años
de Soledad y en 1967 publicó la obra
con un éxito descomunal.
La novela vendió 15.000 ejemplares en
las primeras semanas sólo en la capital
argentina; hasta la fecha se han vendido
más de 30 millones y ha sido traducida a
35 idiomas.
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