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Cumpleaños
80 de Harry Belafonte
• Saludo a
un amigo
PEDRO DE LA HOZ
pedro.hg@granma.cip.cu
Un lustro atrás, en medio de uno de
los ajetreados diciembres que marcan el
feliz delirio del Festival del Nuevo
Cine Latinoamericano de La Habana, un
periodista europeo abordó delante de mí
a Harry Belafonte y le soltó a
bocajarro: "Ante las realidades del
mundo y de su país, ¿no piensa a veces
que su voz no es escuchada?" Sin perder
el buen ánimo ni la sonrisa, el actor
respondió: "No estoy solo, mi voz es
solo una pequeña parte de un coro cada
vez mayor. Pero si aún fuera la única,
no me cansaría. Hasta el último aliento
nunca renunciaré a ver cumplidos los
sueños de justicia".
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Belafonte, el año pasado, junto a
Chávez en Aló, Presidente.
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A los ochenta
años de edad, que cumple este jueves,
Harry Belafonte sigue siendo fiel a sí
mismo. A una vida de trabajo y de
combate. Sus más recientes
participaciones cinematográficas fueron
Bobby, película de Emilio Estévez
sobre el asesinato en 1968 de Robert
Kennedy, en la que comparte cartel con
Anthony Hopkins, Demi Moore, Elijah Wood
y Sharon Stone, y en la impresionante
miniserie documental de Spike Lee,
Cuando los diques se rompieron, que
critica la indolencia oficial de las
autoridades de Estados Unidos ante la
devastación de Nueva Orleans por el
huracán Katrina.
Pero entre
película y película, y la revisión de su
impresionante obra musical, no deja de
pronunciarse cívicamente en una sociedad
corroída por males endémicos, agravados
por la demencial administración de
George W. Bush. Este último febrero,
Belafonte compareció en la Universidad
de Emory, donde relató a un nutrido
auditorio cómo mientras subsista el
abuso policial, la represión y el
racismo, habrá que enarbolar el espíritu
de lucha de hombres como Martin Luther
King Jr.
Por estos días
también felicitó a su colega Sydney
Poitier por haber sido incluido, como lo
fue él mismo hace tres años, en el
Camino de la Fama de los Luchadores
Internacionales por los Derechos
Civiles, en la plaza Martin Luther King
Jr. de Atlanta.
Una prueba de
que las ideas de Belafonte irritan al
sistema se tuvo en la edición del
ultraconservador Washington Times del
pasado 26 de febrero. En un comentario
editorial, dirigido a poner en solfa el
prestigio de los intelectuales que
critican al actual inquilino de la Casa
Blanca, el columnista situaba como
ejemplo de que "las locuras liberales de
las celebridades son ilimitadas" el
viaje que Belafonte realizó el año
pasado a Venezuela, su encuentro con el
presidente Hugo Chávez, el juicio que
allí emitió acerca de que "el terrorista
más peligroso del mundo es George W.
Bush".
Y es que como
intelectual y ciudadano, Belafonte no
transige con la guerra, la violación de
los derechos humanos en su país, la
vuelta a las listas negras, la
imposición del bloqueo a Cuba, la
voracidad imperial. "Nunca renunciaré",
es su himno de batalla.
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