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Buena Vista cantó a
Ibrahím Ferrer
en Cuba
LA HABANA, 27 feb (PL) —. Vivo en la
memoria de millones de admiradores, el
fallecido sonero cubano Ibrahím Ferrer
mereció aquí un tributo por su 80
cumpleaños, al estilo de la orquesta que
le dio fama mundial, Buena Vista Social
Club.
Músicos de varias generaciones se
juntaron la víspera en el espectáculo
"Dos gardenias para ti, Ibrahím", ante
un público mayoritariamente extranjero
que abarrotó la sala principal del Gran
Teatro de la Habana.
Entre imágenes fílmicas e inmortales
temas de la música popular de la isla
transcurrió el programa, que se inició
con la voz del propio Ferrer mezclada
con fotografías de su infancia y
adolescencia, desde que comenzó a cantar
en su natal Santiago de Cuba.
Desde el lunetario, el octogenario
declamador Luis Carbonell regaló al
auditorio su Rememoración de Ibrahím,
texto de prosa lírica que evocó los
ancestros del intérprete, afianzado en
las deidades del panteón yoruba.
La primera carga emotiva sobrevino con
el inesperado dueto de Omara Portuondo y
el homenajeado, quienes se dejaron
escuchar en la antológica canción
Silencio.
Ellos cedieron turno al Nene (ex
vocalista de Jóvenes Clásicos del Son)
con otras de las imprescindibles: Bruca
Maniguá.
Del delirio a la fascinación y a la
apoteosis. Así sucedió con las
interpretaciones de Elíades Ochoa,
Miguel Angel Céspedes, el pianista
Roberto Fonseca, el cuarteto Sexto
sentido, Carlos Calunga, Idania Valdés y
el Conjunto Folclórico Nacional.
Estos últimos parten hoy hacia
Inglaterra, donde recorrerán varias
ciudades para presentar sus fonogramas
de reciente aparición.
Ganador de cuatro premios Grammy,
Ibrahím Ferrer comenzó su vida artística
con el con el grupo Jóvenes del Son,
cuando apenas contaba 13 años de edad.
Su presencia en varias agrupaciones de
la época, entre ellas el conjunto
Wilson, las Maravillas de Beltran y Los
modernistas de Pacho Alonso (rebautizada
luego como los Bocucos), lo llevó a
integrar la legendaria Orquesta de
Chepín-Chovén.
Con ella grabó, en los años 50, su
primer éxito: El platanal de Bartolo. De
1960 hasta 1980 se mantuvo como cantante
líder de los Bocucos, orquesta con que
desarrolló una exitosa carrera.
Tras su jubilación en 1995, ocupó nuevos
planos estelares en la arena
internacional con Buena Vista Social
club, la misma que lo consagró como
figura emblemática de la cultura musical
cubana del siglo xx.
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