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ENTREVISTA CON EL ACTOR
FRANCES PIERRE RICHARD
Fidel, uno de los más
grandes
personajes del siglo XXI
por Hernando Calvo Ospina
EL actor francés Pierre Richard,
calificado en el medio como la gloria
del cine, habló tras una conversación
profunda e interesante con el periodista
y escritor colombiano Hernando Calvo
Ospina, acerca de la pobreza en el
mundo, del Che Guevara y de Fidel
Castro.
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El
actor francés Pierre Richard habla
con cariño
de Fidel.
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Ospina manifestó que al cabo de pocos
minutos de la entrevista, el actor
cómico quien ha hecho reír a muchos con
sus películas, dejó traslucir a un
personaje altamente sencillo y humano
quien le reveló que desde niño tiene una
especie de obsesión por la justicia.
"Crecí en un mundo rodeado de riquezas,
en medio de una "burguesía
aristocrática". Recuerdo que de niño yo
robaba manzanas en un castillo para
dárselas a los trabajadores. Lo hacía de
manera espontánea. Nadie me dijo si eso
era bueno o malo, pero instintivamente
yo sentía que debía hacerlo porque esas
personas lo necesitaban", relató.
Para Pierre la injusticia reinante en el
mundo, cometida contra los pueblos
latinoamericanos y las naciones pobres
por países poderosos, entre ellos
Estados Unidos, está convirtiendo al
planeta en algo absurdo, situación que
le produce estados de indignación.
"Entonces hoy, día a día, tengo estados
de indignación ante las tantas
injusticias que suceden en este mundo.
Sólo en Francia veo diez injusticias
diarias. Veo las que suceden en América
Latina donde las riquezas crecen y
crecen, y la pobreza cada día es más
enorme. Las injusticias que comete
Estados Unidos contra los pueblos
latinoamericanos y contra otras naciones
pobres del mundo, son constantes desde
hace más de cien años, y eso me indigna
terriblemente. Esta situación esta
convirtiendo al mundo en algo absurdo",
señaló.
Aunque asintió en el hecho de sentirse
un poco culpable por no haber adoptado
una lucha más frontal destacó que debe
"reconocer que cuando hago balances de
mi vida encuentro que no he defendido
grandes causas. Quizás por eso he
querido darle a mis películas un sentido
humano. Además de decir lo que pienso,
nunca me he puesto a la vanguardia de un
combate político, ni a la cabeza de
manifestaciones de protesta. Pero sí
vivo indignado por las injusticias que
me rodean. Y ello no debería sucederme
porque tengo el dinero y la fama como
para cerrar los ojos".
Tras un sentido justiciero, Richard
Pierre, con sus ojos azules
resplandecientes, quien sentado su
cuerpo parece estar en movimiento,
manifestó que hubiera querido ser como
el Che Guevara, uno de los líderes de la
Revolución cubana de la década de los
60, y por quien tuvo el honor de conocer
a Cuba, que a su juicio es una tierra
maravillosa y no como pretenden
mostrarla algunos medios de
comunicación.
"Quizás hubiera querido ser Che
Guevara, pero no fui Che Guevara. Y fue
por el Che que llegué a Cuba, y por puro
azar. Un día de 1987 un amigo periodista
francés que acababa de estar en esta
Isla y que encontró a familiares y
gentes cercanas al Che, me propuso hacer
un documental sobre él. No dudé un
segundo en decirle que sí. Desde que
toqué tierra cubana quedé sorprendido
por la amabilidad de sus gentes. Nunca
pude imaginar que mis películas eran tan
populares en esta tierra que los medios
de prensa nos mostraban llena de
peligrosos comunistas".
Al expresar lo formidable que fue
trabajar con los cubanos en la
realización del documental del Che,
calificó su visita a la isla antillana
como una de las experiencias más
maravillosas que ha tenido durante su
carrera, este gran actor francés relató
que "las tres semanas que estuvimos
filmando fueron muy emotivas. El
problema fue al regresar pues llevábamos
varios kilómetros de cintas, ya que
cuando los cubanos empezaban a hablar
del Che era casi imposible pararlos.
Fueron días de inmensas emociones.
Después de esa vez regresé varias veces.
En la última estuve casi tres meses
filmando una versión de "Robinsón Crusoe
en el 2002".
Visiblemente emocionado narró que unos
meses después de estar grabando el filme
del Che, pudo encontrarse con el
presidente de Cuba, Fidel Castro y quien
solicitó verlo —aunque casi no se
materializa por la gran cantidad de
compromisos de ambos—, pero finalmente
ocurrió.
"Y un día pude encontrarme a Fidel
Castro. Fue unos meses después del filme
sobre el Che. No recuerdo si a fines de
1987 o comienzos de 1988. Yo había
regresado como turista a ese país que me
había sorprendido. Entonces me dijeron
que Fidel quería verme. Yo estuve de
acuerdo, pero los días pasaron y pasaron
y la hora no llegó. Justo el día
anterior al de mi partida me dijeron que
él me invitaba a una recepción. Expliqué
que yo salía para Francia al día
siguiente en la mañana, y que después no
había vuelos de aviones que me
permitieran llegar a tiempo. Con mucha
tranquilidad me dijeron una frase que me
sonó irreal pero que acepté: "quédese
que algo haremos". Y no sé cómo, pero
algo hicieron. En esa actividad me
encontré como con 600 personas,
incluidos jefes de Estado. Y yo sentía
que tenía nada que hablar con ellas.
Apareció Fidel Castro y empezó a
saludar. Llegó donde yo estaba con mi
traductora, me saludó y me habló como
tres minutos y siguió saludando a otras
personas".
Pierre dijo que tras la entrevista con
el presidente Fidel Castro, le manifestó
su gran agrado por ese encuentro a la
intérprete. No obstante, consideró que
debía reanudar sus actividades, aunque
ella, algo cómplice de la maravillosa
noche que le esperaba, le manifestó que
aún no.
"Entonces me dirigí a mi intérprete y le
dije: "estoy feliz de haberlo
encontrado, pero creo que no se debía de
haber desorganizado todo mi regreso por
este instante. ¿Nos vamos? Y ella me
dijo: "aún no". Media hora después había
400 personas, y yo le pregunté a mi
traductora, la única que hablaba
conmigo: "¿nos vamos?" Y ella insistió
en que todavía no. Otra media hora más,
200 personas en la sala: ¿Nos vamos? Y
ella repitió que aún no. Ya estaba la
sala casi vacía, cuando ella me dijo que
debíamos ir a otra sala, era más
pequeña, pero había en ella unos 50
intelectuales latinoamericanos, entre
ellos Gabriel García Márquez. Quedé
aterrorizado y mudo, sin atreverme a
cruzar palabra con alguien. Me quería ir
volando de allí, pero la traductora
insistía: aún no, y tranquilamente me
inventaba más temas de conversación.
Unos minutos después conté que habíamos
30 personas en esa sala. ¿Nos vamos?. Y
la misma respuesta. Cuando quedaban solo
15 latinos, pregunté lo mismo y ella me
contestó como hasta entonces. Quedamos
tres en aquella sala. Luego ella y yo
solos. Yo mudo al fondo de la sala de
donde no me había movido", relató.
Durante su encuentro con el periodista
colombiano Calvo Ospina, el famoso actor
agregó que "Cuando lo vi llegar por el
fondo del pasillo y avanzó hacia mí. Yo
estaba más aterrorizado, creo que
conversamos unos 45 minutos. Yo quería
que me preguntara de mi película sobre
el Che. No lo hizo, aunque supe que ya
la había visto y que le había gustado.
Hablamos de la comida cubana y del mar".
Tras su entrevista sostenida con el
mandatario cubano, Pierre, responsable
de una gran números de éxitos fílmicos
como: Alexandre le bienheureux, Malican
père and fils, Sans famille, entre
otros, califica al presidente Fidel
Castro como personaje extremadamente
carismático, uno de los más grandes
personajes del siglo XXI.
Agregó que "en cada minuto de esos 45 me
di cuenta de que es un personaje
extremadamente carismático. Yo lo miraba
fascinado, pues es fascinante, muy
grande y hace muchos gestos al hablar.
Porque uno puede querer o no a Fidel
Castro, pero ese hombre es un mito. Yo
conozco a otras personas que han tenido
esa sensación ante él, y que me han
dicho: yo no lo quería nada de nada,
pero a la media hora de haberlo saludado
y escuchado ya me había volteado como a
una tortilla. Fidel Castro tiene un
carisma extraordinario, que fascina. Es
uno de los más grandes personajes del
siglo XXI. En Francia no existe ninguno
de su talla, ni Charles de Gaulle se le
acerca. Ese hombre es un mito
viviente..." concluyó.
Fuente: Telesur |