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Cardiológico Infantil Latinoamericano:
Latidos por la vida
RONALD SUÁREZ RIVAS y
ALBERTO BORREGO (Foto), enviados
especiales
CARACAS.—
Después de transcurridas dos semanas de
trabajo y haber vivido la tensión de las
primeras operaciones, el Hospital
Cardiológico Infantil Latinoamericano,
Dr Gilberto Rodríguez Ochoa, se reafirma
como una esperanza para muchas familias
del continente.
Primero
fueron tres días de limpieza y
esterilización de las áreas quirúrgicas
y de terapia intensiva. También de
ingreso de algunos pacientes.
El jueves 24 de
agosto realizaron la primera cirugía, el
martes 29 intervinieron cinco casos —el
mayor número hasta el momento— y para
inicios de la próxima semana habrán
operado a más niños que los ocho
cardiológicos infantiles de Venezuela,
en el mismo período.
Son todavía
cifras modestas, porque para
perfeccionar el engranaje, desde el
diagnóstico hasta la rehabilitación, es
necesario dar tiempo al tiempo. Aún así,
en el primer mes ya se habrá duplicado
la capacidad de respuesta a menores con
cardiopatías.
Francisco
Armada, Ministro de Salud de Venezuela,
explica que este proyecto forma parte de
una gran red de salud, y para llevarlo
adelante han contado con el apoyo
solidario de varios países,
principalmente de Cuba.
"Pretendemos
extender la atención no solo a menores
venezolanos, sino de toda América
Latina, para demostrar, como hacen los
cubanos, que hay alternativas al
capitalismo en materia de salud y que es
posible un modelo justo, equitativo y
solidario".
"Los primeros en
llegar deben ser de Bolivia. En este
momento se establecen contactos con
otros países para crear un mecanismo que
garantice el seguimiento de los
pacientes luego de su retorno tras la
operación.
"Pero el
carácter latinoamericano no implica solo
a los pacientes. Significa además la
colaboración y el intercambio
profesional con instituciones del
continente, y la posibilidad de formar
acá especialistas en las distintas ramas
de atención cardiológica".
NO HABRÁ MÁS LISTA DE ESPERA
Para la doctora Isabel Iturria,
directora del centro, "un hospital como
este confirma que la salud en Venezuela
dejó de ser una mercancía, un producto
de intercambio, y se convirtió en un
derecho de todos.
"El
precio en una clínica privada de las
cirugías efectuadas acá, está fuera del
alcance del ciudadano común. Basta con
ponernos durante treinta segundos en el
lugar de una mamá o un papá que sepa que
su hijo requiere de una operación y no
se le pueda hacer, para justificar la
alegría porque este hospital esté
saliendo adelante".
En estos momentos hay una lista de
espera de mil menores de todos
los rincones del país, los cuales ya
fueron evaluados a través de los centros
cardiovasculares infantiles regionales.
Pero se sabe que la cifra real de
necesitados es muy superior. "Eso
siempre ocurre cuando hay un problema de
salud al que no se está dando
respuesta", explica la doctora Iturria.
"Existen miles de familias aguardando
un día que nunca llegaba, casi
aguardaban la muerte, porque si un
paciente permanece en lista de espera
más tiempo del que se considera
prudente, está camino a la muerte".
"En
menos de un año pretendemos saldar la
lista de espera y de ahí en adelante
nunca más volver a tener la necesidad de
decirle a una persona: "espere, porque
no hay capacidad para operar a su hijo".
DIBUJOS EN LA ESCUELITA
Juguetes,
lápices, libros de colorear. La
escuelita es una de los tantos espacios
del enorme centro, concebido para que
los pequeños se distraigan y no se
sientan atados a sus camas de
hospitalizados.
En ella, Angie y
Solange, ambas recién llegadas y de seis
años, dibujan cómo quisieran lucir
cuando sean grandes.
Miguel,
un niño de 10 años de los cerros de
Petare, las acompaña. Tiene apenas 72
horas de convalecencia y asegura
sentirse bien. "Los doctores me quitaron
el soplo que tenía desde que nací",
dice.
"Gracias a Dios
salió fino, y yo feliz", exclama
Esperanza, la abuela. "Si no existiera
un hospital como este no habría podido
operarlo, por eso le doy un fuerte
abrazo a todos los médicos y a mi
presidente Chávez".
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El Cardiológico
Infantil Latinoamericano es el
mayor de su tipo en el continente.
Tiene 175 camas y debe alcanzar su
capacidad máxima de trabajo en el
2009. Puede llegar a realizar 4
800 intervenciones anuales.
A nivel mundial,
ocho de cada 1000 niños padecen
alguna cardiopatía congénita. Solo
en Venezuela, nacen cada año 4 440
pequeños aquejados de este tipo de
padecimiento. |
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