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La sirenita aprende a
caminar
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Milagros, la peruana
operada hace once meses para separar sus
piernas, cumplió dos años de vida y ya
da sus primeros pasos con ayuda. Este
mes volverá al quirófano
Mileyda Menéndez Dávila
La
sirenita peruana Milagros Cerrón volvió
a ser noticia el pasado 27 de abril,
cuando celebró sus primeros dos años de
vida dando algunos pasos ante las
cámaras de las agencias de prensa, con
la ayuda del cirujano Luis Rubio, jefe
del equipo médico a cargo del caso desde
su nacimiento.
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Milagritos a los diez meses
de nacida. Se convertía entonces en
el tercer caso mundial de las
últimas décadas que lograba
sobrevivir a una malformación
congénita cuyos índices de
mortalidad son muy elevados.
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Arriba
la radiografía de neonato con
sirenomelia.
Se observa un hueso
(el fémur).
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Once
meses atrás había sido operada para
separar sus piernas, fusionadas desde la
base de los talones. Actualmente
permanecen unidas a la altura del
periné, pero el próximo 25 de mayo
deberá ser intervenida nuevamente para
avanzar otros cinco centímetros en la
reconstrucción de sus extremidades, esta
vez con el propósito de colocar sus
fémures en la posición adecuada en las
caderas, dándole así más movilidad a la
pequeña.
Se
espera que entonces la niña pueda dar
pasos más largos y llegue a caminar
sola, tal vez para fines de año, informó
el médico. Si no lo logra, en diciembre
se realizará una tercera operación.
Durante los próximos diez años Milagros
deberá ser rehabilitada cuidadosamente y
operada varias veces más para garantizar
la funcionalidad de varios de sus
órganos.
De
momento, su salud es buena, aunque
padece frecuentes infecciones del tracto
urinario, unido en un solo conducto al
recto, y se vigila especialmente su
único riñón.
Según
consta, esta es la tercera niña en el
mundo que sobrevive con el Síndrome de
Sirenomelia, malformación congénita que
puede aparecer en uno de cada 70 000
nacimientos, comprometiendo generalmente
otros órganos vitales como el corazón,
los riñones y el hígado.
La
sobreviviente más conocida es una
norteamericana, ya adolescente, que
logró incluso caminar por su cuenta
durante varios años.
De la
segunda niña no se han aportado datos a
la prensa internacional.
TUVO
SUERTE
El
«milagro» de esta niña no es solo
biológico: al hecho de haber sobrevivido
se suma también que tuvo la suerte de
conmover a las autoridades de la ciudad
de Lima (capital de Perú), quienes
corrieron con los gastos de su
subsistencia y del tratamiento médico en
un hospital de esa comunidad, pues sus
padres biológicos no hubieran podido
enfrentar tal situación.
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Horas antes de ser operada por
primera vez, medía 62 centímetros y
pesaba 6,7 kilogramos.
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El segundo aniversario de Milagros
Cerrón, la niña-sirena, se celebró
por todo lo alto. La pequeña ya ha
alcanzado los 72 centímetros de
altura y 9,9 kilos de peso.
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Sara,
de 21 años actualmente, y Ricardo, de
25, son originarios de la andina región
de Junín. Él es albañil.
Ante
el pronóstico de que la niña moriría en
pocas horas o semanas, decidieron
abandonarla en el hospital materno, pero
luego regresaron a su lado con la
esperanza de una sobrevida mayor.
Hoy
se muestran orgullosos del crecimiento
de la pequeña, que ya ha alcanzado los
72 centímetros de altura y 9,9 kilos de
peso, según reportaron agencias de
prensa invitadas al cumpleaños, que se
celebró en los salones del gobierno
municipal de Lima.
Milagros se comporta como una niña
normal de su edad, habla más de 50
palabras, es afable y ha demostrado una
gran resistencia para adaptarse a tan
peculiar situación.
No
obstante, entre las atenciones que
recibirá en breve estará también una
«rehabilitación oral», informaron los
médicos, para adecuar su desarrollo
lingüístico a su edad.
«Su
primera palabra fue doctor», contó Rubio
a la agencia AP.
«Hemos logrado que la niña logre pararse
sola y ha iniciado sus primeros pasos»,
dijo el también director del Hospital de
la Solidaridad, adonde fue remitida
Milagros con prontitud, pasado el primer
momento de confusión en la Maternidad
donde nació.
Por
lo pronto, los peruanos están felices de
que su sirenita haya soportado las duras
pruebas de una existencia que la hace
única, no solo en su apariencia externa
sino también en su salud y su estructura
interna, lo cual representa un desafío
para la ciencia de ese país. |