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Nadar beneficia la salud
y el estado
de ánimo
POR
ASTRID BARNET
LA natación es un deporte en el que
participan casi todos los grupos
musculares del cuerpo, por lo que
resulta una de las mejores y más
completas actividades que pueden
practicar todas las personas,
especialmente las de la tercera edad.
Excelente para el sistema cardiovascular
y respiratorio y para la fuerza y la
resistencia muscular —gracias esto
último a sus efectos hidroterapéuticos—,
incrementa la flexibilidad de las
articulaciones, tonifica el cuerpo (lo
relaja) y ayuda a perder peso corporal,
entre otros beneficios.
Además, posibilita abandonar el
sedentarismo y desarrollar —sin un gran
desgaste energético—, una actividad que
produce placer y brinda la oportunidad
de superarse y de lograr confianza en
uno mismo.
En los casos de adultos mayores
aquejados de problemas motrices —con
patologías de columna o que presentan
dificultades para actividades
deportivas—, esta actividad resulta
beneficiosa siempre que se adopten las
debidas precauciones, por lo que se
recomienda consultar al facultativo y
someterse a un examen para que “el
nadador” determine hasta dónde puede
llegar en su esfuerzo.
TEMPERATURA PARA EL BIENESTAR
La temperatura corporal cambia y es
diferente en cada persona y etapa de la
vida, a la par que difiere de acuerdo
con algunos factores externos como la
presión sanguínea y la sudoración. Por
ejemplo, en distintas zonas del cuerpo
como las ingles, axilas y la boca es de
36,5 grados centígrados, mientras que en
la rectal alcanza los 37 grados.
Es imprescindible conocer la temperatura
del agua de la piscina en la que nadan
personas de la tercera edad y la
influencia que ejercerá sobre ellas.
Según investigaciones, se considera muy
fría el agua entre los cuatro y 18
grados centígrados; fría entre los 18 y
24 grados; tibia entre los 29 y 38
grados y caliente entre los 38 y 42
grados centígrados.
La
temperatura ideal para el desarrollo de
una actividad acuática es entre los 32 y
34 grados centígrados en invierno, y dos
grados menos en verano, aunque pueden
mantenerse iguales temperaturas para
ambas estaciones. Fuera de estos
valores, se perjudicará el rendimiento
de la persona y no se logrará un clima
agradable para la práctica de la
natación.
RESPIRAR Y... NADAR
Saber respirar es otro factor
fundamental que deben conocer y
desarrollar las personas de la tercera
edad que practiquen natación.
Cada “nadador” tomará el aire por
la boca y, una vez dentro del agua, lo
exhalará también por la boca. Si respira
por la nariz, quedarán en los orificios
nasales partículas de agua que al
inspirarlas producen una sensación
desagradable, e incluso alteran el ritmo
respiratorio y provocan tos. Sin
embargo, no es tampoco aspirar
profundamente por la boca, porque podría
ocasionar una hiperventilación y, como
consecuencia, mareos. Se recomienda, por
tanto, respirar normalmente.
En su primer contacto con el agua, el
adulto mayor deberá realizar ejercicios
de flotación hasta que llegue a
adaptarse a la sensación de profundidad
mediante zambullidas e inmersiones.
La
práctica de los distintos estilos de
natación también varía con los años.
Muchos facultativos coinciden que el
braceo aporta mucha seguridad al adulto
mayor porque el cuerpo se mantiene en
equilibrio simétrico, lo que proporciona
un dominio mayor del cuerpo, pero debe
practicarse con mucha precaución porque
podría producir molestias lumbares (vascularización
de la pelvis), y tensiones cervicales
provocadas por la respiración.
El estilo Espalda desarrolla a la vez
coordinaciones diferentes y
complementarias por lo que debe
realizarse igualmente con mucho cuidado,
y el de Mariposa, no es recomendable
para las personas mayores debido a los
fuertes movimientos de columna que
exige, y porque en esta modalidad el
cuerpo consume una gran cantidad de
oxígeno.
Es indudable que practicar natación en
la tercera edad benefician la salud y el
estado de ánimo, pero también hay que
tener muy en cuenta una serie de
parámetros fundamentales cuando se
arriba a este período de la vida, que
exige ante todo inteligencia,
perseverancia y una gran alegría de
vivir.
Para más
información:
redac2@granmai.cip.cu
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