¿A qué edad comienza la
vejez? ¿Comienza desde que nacemos o
después de la adultez?
Dos preguntas aún sin
respuestas por parte de muchos
científicos, si se tiene en cuenta que
el envejecimiento es, quizás, el proceso
más multifactorial y diverso que existe,
en el que cada célula envejece de manera
diferente, a la vez que, con el paso de
los años, la expectativa de vida
aumenta.
Según expertos, estamos
programados para vivir entre 100 y 120
años, pero la edad en la que comienza la
vejez aún es incierta, no así aquella en
que se inicia el proceso de
envejecimiento.
"Al nacer se pone en
marcha el reloj biológico, en el que la
vejez está genéticamente determinada
como pérdida progresiva de la capacidad
de auto-regeneración que tienen las
células", dijo recientemente el doctor
Pablo Argibay, del Instituto de Ciencias
Básicas del Hospital Italiano.
El envejecimiento, que
para el especialista comienza desde el
momento en que nacemos, posee mecanismos
genéticos que impiden que las células se
renueven ilimitadamente. "El sistema
está preparado para que uno viva
determinada edad sin grandes cambios
degenerativos en el organismo, pues
existen formas para retrasar o adelantar
el envejecimiento", considera Argibay.
Lo primero lo provocan
los malos hábitos de vida: fumar, beber
en exceso, una alimentación inadecuada,
la inactividad física, el estrés, la
acumulación de sustancias tóxicas. Lo
segundo, en cambio, se logra con un
estilo de vida saludable que no sólo
incluya ejercicio físico regular —sobre
todo a partir de los 50 años para
prevenir problemas óseos—, sino también
actividad intelectual.
No hay que olvidar que
el ejercicio aumenta la producción de
sustancias químicas que alientan el
desarrollo de las neuronas y de nuevas
conexiones entre ellas, al mismo tiempo
que promueve el crecimiento de vasos
sanguíneos que nutren a las estructuras
existentes. Entre esas estructuras está
la ósea que, a partir de los 35 años de
edad, comienza a envejecer; luego
comienza un proceso de reducción lenta
que en la mujer se acelera con la
menopausia, pero que en el hombre es más
lento.
Otros especialistas
plantean que para hablar de vejez,
biológicamente, no existe una edad
establecida, aunque la memoria se
mantenga activa, y afirman que este
proceso se inicia cuando una persona
pierde interés por el entorno y se
aísla, porque terminaron sus
motivaciones en la vida. Por tanto, se
puede ser viejo a los 60 o a los 40 años
de edad. Sin embargo, la mayoría de los
expertos señalan hoy los 50 años como el
punto de inflexión gerontológico. A
partir de esa edad, plantean, se define
la calidad de vida de las siguientes
décadas, en las que los músculos se
debilitan, los movimientos son más
lentos, el equilibrio se altera, la
audición disminuye y la visión es cada
vez más difícil.
Pero, en general, son
los olvidos y los problemas para leer
los primeros síntomas de los años. El
envejecimiento de la visión aparece
entre los 40 y los 50 años, cuando hay
que acercar un periódico o libro para
leer. Esto ocurre porque el cristalino
se torna menos flexible y no puede
enfocar los objetos ni procesar
adecuadamente la luz. Como promedio, a
los 60 se necesita tres veces más luz
que a los 20 para leer el mismo texto.
La memoria, en cambio,
comienza a dar síntomas a los 40 cuando
los olvidos empiezan a preocupar, sin
embargo, cuando los problemas no se
deben a depresión, cansancio o estrés,
se recomienda seguir un programa de
estimulación de la memoria y, entre
otras cosas, tener una muy buena agenda
o libreta de notas para descargar toda
la información.
En lo que todos los
expertos sí coinciden es en iniciar a
partir de los 50 años de edad consultas
de prevención, que incluyan controles
para determinar si la salud ósea,
cardiovascular o cerebral es la adecuada
para la edad o si ya hay signos de
envejecimiento acelerado, además de un
reordenamiento de la alimentación, que
incluya frutas, verduras y cereales
integrales.
Tratar de detener el
proceso de envejecimiento es, al menos,
una conducta utópica que no se resuelve
visitando médico en médico o geriatra en
geriatra.
Hay que aprender a
envejecer, a afrontar las limitaciones,
pérdidas y los dolores físicos y
psíquicos. En este sentido y a
diferencia de otros países donde vejez
es sinónimo de supervivencia, el Estado
cubano amplía y desarrolla desde hace
más de cuatro décadas un sistema de
salud de protección y ayuda —totalmente
gratuito—, para las personas de la
tercera edad a través de sus diversas
instituciones médicas y científicas, y
personal altamente calificado. Por
tanto... vejez en Cuba, puede comenzar a
cualquier edad.