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Dos caras
del colesterol
POR JOAQUIN ORAMAS
EL público en general y particularmente quienes
aspiran a prolongar la vida y llegar a 120 años
conocen que el colesterol se relaciona con las
grasas, obstruye las arterias y puede provocar
infarto. Sin embargo, muchos desconocen que se trata
de un compuesto químico indispensable para el
funcionamiento normal de nuestro organismo.
Es dominio de los científicos, desde hace tiempo,
la relación entre el bajo nivel de LDL (colesterol
malo), y el alto nivel de HDL (colesterol bueno) en
la calidad de vida de las personas. Recientemente un
equipo de investigación probó la importancia de esta
relación en la longevidad.
El estudio publicado por la Revista Americana de
Geriatría, refiere una mutación genética que
protegería a los longevos de los efectos del
colesterol, más allá de los hábitos alimenticios y
la actividad física que realicen.
Los investigadores del Albert Einstein College, en
Nueva York, dan cuenta de los altos niveles de
colesterol HDL en un grupo de personas que había
cumplido los cien años y de sus hijos, a pesar de
hábitos de vida no ideales.
Otra de las conclusiones de la investigación es que
la relación HDL-LDL-longevidad, no funciona de la
misma manera para los hombres que para las mujeres.
Mientras que en éstas últimas, la sola presencia de
un alto nivel de colesterol bueno es suficiente para
ganar años de vida, en los hombres se debe registrar
además un bajo nivel de LDL o colesterol malo.
El hecho de haber rozado las causas genéticas de
esta predisposición no significa que la
investigación haya develado el misterio totalmente.
Ni siquiera se individualizó el o los genes que
estarían implicados en el proceso, pero el estudio
es un buen incentivo para otras investigaciones
futuras que logren detectarlos. Ese descubrimiento
sería de un potencial terapéutico importantísimo,
incidiendo sobre las afecciones cardiovasculares,
una de las mayores causas de muerte en el mundo.
El colesterol es uno de estos lípidos que se
convierte en un problema cuando se encuentra en
exceso en el organismo. Proviene de dos fuentes:
por producción del hígado y la que se adquiere por
la ingestión de alimentos que lo contienen. Sólo
está presente en alimentos de grasas animales como
vísceras, quesos, yema de huevo, etc.
Para circular en la sangre el colesterol se combina
con proteínas llamadas lipoproteínas cuya misión es
transportarlo con los triglicéridos en la sangre.
Estas lipoproteínas se sintetizan en el hígado y en
el intestino.
Al porcentaje de colesterol que circula unido a la
lipoproteína HDL se le llama colesterol bueno y al
que circula unido al LDL se le llama colesterol
malo.
Las lipoproteínas se encargan de arrastrar el
colesterol bueno desde las arterias al hígado para
que lo elimine, por lo tanto protege al organismo de
la acumulación de ese elemento en las células y las
arterias.
COLESTEROL MALO (LDL)
Las lipoproteínas transportan el colesterol por
todo el organismo y si se encuentra sobre los
valores aceptables, permite que se deposite en las
arterias.
El nivel sanguíneo de colesterol está determinado
por el que sintetiza el propio organismo y el que se
recibe a través de la alimentación, así como la
capacidad del cuerpo para remover el exceso de
colesterol.
El organismo en condiciones normales sintetiza la
cantidad suficiente de colesterol para satisfacer
sus necesidades, por lo que la alta ingestión de
alimentos ricos en colesterol y grasas saturadas,
puede producir un aumento en el nivel sanguíneo de
este elemento.
LOS TRIGLICERIDOS
Son
compuestos que contienen ácidos grasos. Aportan
energía, son fundamentales para el crecimiento y
desarrollo celular, colaboran en la inmunidad y
coagulación sanguínea. No se depositan en las
arterias, pero pueden favorecer que el colesterol se
acumule en ellas.
Cuando existe exceso de colesterol en la sangre, se
acumula en las paredes de las arterias, provoca su
estrechamiento y endurecimiento. Crea así la
ateroesclerosis y aumenta el riesgo de originar
ataques al corazón, isquemias cerebrales y otras
enfermedades cardiovasculares.
Igualmente puede bloquear completamente una
arteria. Si ésta irriga al corazón pudiera provocar
un infarto del miocardio. Si irriga al cerebro
provocaría un ataque cerebral.
Estos antecedentes nos alertan sobre la especial
atención que debemos dar a la vigilancia del nivel
de colesterol en nuestro organismo. |