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La Habana, 10 de Noviembre de 2005

CLUB DE LOS 120 AÑOS

Palpitaciones del corazón y sus lecturas

POR JOAQUIN ORAMAS

LAS palpitaciones representan uno de los síntomas más frecuentes en la práctica médica, por el temor generalizado de que se trate de una enfermedad cardíaca. En muchos casos resulta una falsa alarma, pero cuando ocurren siempre hay que vigilarlos, particularmente a los adultos de la llamada tercera edad, quienes en tal situación deben ver al facultativo con mayor rapidez. Hay que pensar que puede ser una falsa alarma, pero igualmente estaríamos ante el anuncio de alguna complicación orgánica.

Debemos estar alertas sobre palpitaciones que se originan por efectos secundarios de algún medicamento, también por hipoglicemia, en el caso de los diabéticos o afección renal, por señalar algunos males que pueden ocasionar esa manifestación, que definen como una sensación molesta, consciente del latido cardíaco. Se presentan en golpes o sacudidas en el pecho, sensación de vuelco o brinco del corazón o latidos en el cuello.

Este estado no siempre ocurre porque el vital órgano está fallando. Se refleja igualmente en las grandes e inolvidables emociones.

Por ejemplo, quién no recuerda en la adolescencia o en otras épocas que el corazón se acelera a la máxima velocidad al vivir el instante maravilloso que los escritores califican como el amor a primera vista. Pero no siempre es así.

En condiciones normales y en personas sanas, estos latidos no son percibidos. Solamente en algunas situaciones, como el ejercicio o emociones intensas, pueden evidenciarse conscientemente.

Esta sensación tiene su origen en los cambios en las contracciones del corazón o en modificaciones en el volumen de sangre que impulsa ese órgano.

Muchas personas que presentan palpitaciones creen que padecen una alteración cardíaca, lo que provoca un estado de ansiedad adicional que puede empeorar el cuadro. En la mayoría de los casos sólo se trata de una manifestación de tipo funcional, sin alteraciones orgánicas en el corazón que provoquen las palpitaciones.

Si bien son múltiples las condiciones que pueden desencadenar las palpitaciones, algunos especialistas las agrupan de la siguiente forma:

Cuadros de ansiedad, en los que no existe ningún tipo de afección cardíaca, aunque el médico siempre descarta la existencia de un hipertiroidismo o disfunción en una de las válvulas del corazón, entre otros cuidados.

También las alteraciones en el ritmo cardíaco, en las que las arritmias pueden manifestarse en palpitaciones, como las extrasístoles, taquicardias y fibrilación auricular.

Asimismo, se manifiestan en las alteraciones circulatorias que se producen por un aumento del volumen de sangre expulsado por el corazón como consecuencia del incremento de las contracciones cardíacas y la disminución de la presión arterial. A lo que se agrega el uso de determinados medicamentos que pueden desencadenar alteraciones, como aquellos que aumentan la fuerza de contracción del órgano, como ocurre con la aminofilina, los antiarrítmicos, la morfina, etc.

En cualquier caso, la consulta con el profesional médico será la única manera de comprobar si se trata sólo de una molesta sensación o de un síntoma que habrá que estudiar. Las personas que se esfuerzan por prolongar la vida con calidad hasta 120 años o más pueden aplicar el dicho que es mejor prever que tener que lamentar cuando aparecen palpitaciones del corazón y acudir al médico.
 

 

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