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Nuevas denuncias sobre cárceles
secretas de Estados Unidos
WASHINGTON (PL).— Nuevas denuncias sobre la
existencia de cárceles secretas de Estados Unidos en
ultramar refuerzan la tesis de que Washington
mantiene una amplia red de centros de detención
clandestinos en el exterior.
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Así mantienen a los prisioneros,
lo mismo sobre la tierra, en barcos
en el mar o bajo tierra.
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Las
revelaciones las hicieron dos ciudadanos yemenitas,
quienes aseguran que fueron arrestados por agentes
norteamericanos y recluidos en prisiones
subterráneas.
Sus
testimonios aparecen en el último informe de
Amnistía Internacional, divulgado este miércoles.
Aunque
los dos yemenitas, Muhammad Faraj Ahmed Bashmilah y
Salah Nasser Salim Ali, fueron detenidos por
separado, ambos narraron a la organización
humanitaria experiencias muy similares.
Muhammad se vio tras las rejas en Jordania en el
2003, en tanto Salah asegura que fue capturado en
Indonesia ese mismo año y más tarde trasladado a
Jordania.
Los dos
permanecieron bajo custodia de oficiales
estadounidenses, y denuncian que fueron torturados
por agentes de los servicios de inteligencia de
Amman.
De
acuerdo con sus testimonios, fueron amarrados,
colgados y golpeados con garrotes en las plantas de
los pies, incluso recibieron amenazas de abuso
sexual y descargas eléctricas.
En
ambos casos estuvieron excluidos de toda asistencia
legal, encarcelados en solitario durante unos ocho
meses y sometidos a extensos interrogatorios por
supuestas actividades en Afganistán e Indonesia.
Tras
vivir ese calvario, los yemenitas fueron trasladados
a otra prisión bajo tierra, donde recibieron
maltratos psicológicos, entre ellos la exposición
durante las 24 horas del día a música ensordecedora
y largas jornadas de interrogatorios.
Al no
existir evidencias en su contra, en el 2005
Bashmilah y Ali viajaron a Yemen, donde permanecen
encarcelados, sin que aún hayan sido presentados
cargos para enjuiciarlos.
El
informe de Amnistía Internacional que recoge estos
casos exige a Estados Unidos revelar los detalles de
la cadena de detenciones secretas que desarrolla en
diversas partes del mundo.
En este
sentido, solicita sea esclarecida la ubicación de
las cárceles clandestinas y divulgados los nombres
de los reos que allí mantiene.
Leandro
Despouy, relator especial de la ONU para la libertad
de jueces y abogados, exigió en abril último a
Estados Unidos respetar derechos reconocidos
universalmente y hoy negados para cientos de
prisioneros en cárceles norteamericanas en ultramar.
En
declaraciones a Prensa Latina en Ginebra, a raíz de
las sesiones de la Comisión de Derechos Humanos (CDH),
Despouy señaló que no existe razón legal alguna para
negar a esas personas el derecho al habeas corpus,
a tener acceso a un abogado o a un juicio imparcial.
"No hay
excusa dentro del derecho internacional vigente",
subrayó. |