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LIBRE EXPRESION, VERSION IMPERIAL
El
Principito, confiscado por
las aduanas de Bush
POR
JEAN-GUY ALLARD —especial para Granma
Internacional—
LA Administración norteamericana, que gasta
anualmente millones para acusar falsamente a Cuba de
obstaculizar la libre circulación de libros, acaba
de confiscar, en la frontera mexicana, cientos de
textos en idioma inglés destinados a la Biblioteca
de la Universidad de La Habana.
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Robert Kent
contactó con Aleida Godínez interesándose en
las medidas de seguridad para la casa del
vicepresidente del Consejo de Estado, Carlos
Lage Dávila. |
Colmo de lo absurdo, entre las obras secuestradas
se encuentran títulos tan "controvertidos" como
El Principito, del francés Antoine de Saint-Exupéry,
y El Amante de Lady Chaterley, del británico
David Herbert Lawrence.
Los libros decomisados son parte de los objetos
retirados a la Caravana de la Amistad de los
Pastores por la Paz, por los agentes de las Aduanas
de EE.UU. en el puesto fronterizo de McAllen, Texas,
el 21 de julio, bajo órdenes expresas del
Departamento del Comercio.
La lista de los libros confiscados es alucinante.
Aquí, algunos de los autores cuyas obras están ahora
detrás de los barrotes de los almacenes del
Departamento de la Seguridad de la Patria, en
Hidalgo, Texas.
• Las Memorias, de Sir Winston
Churchill, cuyos conceptos políticos no eran
precisamente de izquierda (Closing, the ring, The
Grand Alliance, The finger of Fate, etc.)
• El Principito, de Antoine De Saint-Exupéry,
el cuento mítico del escritor y aviador francés.
• La novela El Gran Inquisidor (Los
Hermanos Karamazov), de Fedor Dostoievski, con su
título premonitorio.
• Ernest Hemingway, el más famoso novelista
norteamericano, conocido por su amor a la isla de
Cuba, con The Sun also rises.
• D. H. Lawrence y su Amante de Lady Chaterley
(Lady Chaterley’s Lover), un clásico de la
literatura romántica.
• Cuán verde era mi valle (How Green was
my Valley), el best-seller del autor
norteamericano Richard LLewellyn, cuya versión
cinematográfica conoció un enorme éxito.
• La Edad de razón, del francés Jean-Paul
Sartre, que por cierto apareció marcado en el Index
Librorum Prohibitorum (o Indice de libros
prohibidos) de la Iglesia hasta 1948.
• El encantador Veinte mil leguas de viaje
submarino, del francés Jules Verne.
Siglos después de que fray Tomás de Torquemada
impulsó la destrucción de libros, lo que abriría el
camino a la Inquisición, la Administración de Bush,
que ordenó este año una revisión acentuada de las
donaciones transportadas por los Pastores, llegó al
extremo de retener volúmenes que en gran parte
circulan en bibliotecas o están a la venta en Cuba
en su edición original o en su versión en español.
DONDE APARECE LA MANO DE LA CIA
La medida parece más absurda aun cuando se sabe
que los bibliotecarios estadounidenses fueron
señalados como posibles "colaboradores" en el plan
de anexión elaborado por el Departamento de Estado
—el Informe al Presidente de la llamada Comisión
Para la Asistencia a una Cuba Libre— aunque estos
mismos se negaron, repetidamente, a prestarse a esta
maniobra sucia desarrollada por EE.UU. contra la
Isla.
El representante más conocido de las operaciones
realizadas bajo orientaciones de la Casa Blanca en
apoyo a esta política oficial es sin duda el
neoyorquino Robert Kent, alias Robert Emmet, que
fundó en 1999 una organización llamada Amigos de Las
Bibliotecas Cubanas, a favor de las bibliotecas
"independientes" en la Isla creadas bajo auspicios
de la Sección de Intereses de EE.UU. en La Habana.
En un texto publicado recientemente por el
respetado sitio web norteamericano
Counterpunch.com, bajo el título The Scheme
to Infiltrate Cuba's Libraries (El Plan para
infiltrar a las bibliotecas de Cuba), la periodista
e investigadora norteamericana Diana Barahona, de
South Beach, California, cuenta de manera detallada
cómo Kent, en un viaje a Cuba en mayo de ese mismo
año 1999, realizó una misión cuyo perfil lo
identifica indudablemente con los Servicios de
Inteligencia estadounidenses:
"Kent contactó con Aleida Godínez, una agente de
la inteligencia que se hacía pasar por disidente",
reporta Barahona. "Godínez afirma que Kent se
presentó como Robert Emmet y hasta portaba un
pasaporte con ese nombre. El dijo que había llegado
como enviado del ex agente de la CIA, Frank Calzón,
actualmente director ejecutivo del Centro para una
Cuba Libre. Emmet no llevó libros y tampoco pasó
tiempo estudiando ninguna biblioteca; resaltó mucho
el papel de la prensa independiente", dice Godínez.
"El no dijo nada en absoluto acerca de las llamadas
bibliotecas independientes. Apenas me comentó que
era bibliotecario".
Más bien, Kent llegó con equipos de espionaje
("una cámara, una radio de onda corta, un transmisor
y receptor de 10 bandas y un reloj marca Cassio") y
mucho dinero en efectivo. Pero el aspecto más
perturbador de la visita del bibliotecario fue que,
según Godínez, Kent le pidió que le ayudara, con
dibujos y fotografías, a describir las medidas de
seguridad para la casa del vicepresidente del
Consejo de Estado, Carlos Lage Dávila. Godínez dice
que él le dio 100 dólares para que comprara película
con ese fin. Como se comprenderá, "Emmet" fue
detenido y expulsado por espionaje.
También vinculado a las campañas norteamericanas
sobre el tema de las bibliotecas, se encuentra Ramón
Humberto Colás, otro afiliado de la FNCA, que se
autotitula "fundador" de una fantasiosa red de
bibliotecas "independientes" en Cuba.
El miamense Colas, quien dejó en la ciudad cubana
de Las Tunas el recuerdo de un playboy más
aficionado a los centros nocturnos que a la lectura,
descubrió sin embargo la llave de la fortuna al
convencer a sus padrinos de la USAID y de la NED de
otorgarle jugosos subsidios. Otro plato fuerte de la
estrategia propagandística de la Casa Blanca hacia
Cuba, Robert Ménard, el secretario perpetuo de
Reporteros Sin Fronteras, está penetrando el mundo
de las bibliotecas con una agresividad proporcional
a sus ingresos ocultos y millonarios.
CONGRESO DE LA IFLA EN OSLO
Las organizaciones de bibliotecarios más
importantes del mundo, entre ellas, ALA, IFLA y CLA,
han adoptado acuerdos que refutan de manera clara
las campañas de desinformación dirigidas por Kent y
Colas por cuenta del Gobierno norteamericano. La
IFLA realizará a partir del 14 de agosto próximo en
Oslo, Noruega, su congreso anual, donde reaparecerán
los agentes del imperio cuyos presupuestos,
aumentados de manera espectacular por la
Administración de George W. Bush, son consagrados en
su mayor parte a costosas giras internacionales.
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