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Crónica de una protesta en la calle
POR MAX LESNIK
(Radio Miami, Estados Unidos)
ASI
vamos a titular nuestro comentario porque de lo que
vamos a hablar es del acto de protesta organizado
por la Asociación de Mujeres Cristianas en Defensa
de la Familia que se llevó a cabo el pasado sábado 9
de octubre en la mañana frente a las oficinas
políticas del aspirante al Senado Federal por el
Partido Republicano, el señor Melquíades Martínez,
un cubano que dice serlo pero que no tiene a menos,
y lo dice con orgullo digno de mejor causa, haber
sido uno de los principales arquitectos de esas
crueles medidas que impiden que los cubanos que
viven en Estados Unidos puedan, como lo hacían
antes, visitar a sus familiares en la Isla.
Allí, en la acera de Coral Way y la 28 avenida del
South West de Miami, frente a las oficinas del "Peter
Pan" Mel Martínez, estábamos unos 150 cubanos
levantando nuestros carteles de protesta contra la
injusta imposición de restricción de viajes a Cuba.
Lo que teníamos enfrente era apenas una docena de
escuálidos manifestantes republicanos que levantando
pancartas de la campaña de Martínez intentaban en
vano apagar los gritos de protesta que se producían
de nuestra parte en la acera contraria. Los agentes
del orden de la ciudad de Miami, con sus carros
perseguidores y dos jinetes uniformados en sus
esbeltos caballos de la Policía Montada, situados en
el centro de Coral Way, impedirían que de los gritos
encendidos de acá y de las señas algunas groseras de
allá, se rompieran las reglas del orden por más que
de nuestra parte la conducta respetuosa de nuestros
manifestantes estuviese siempre garantizada.
Los automóviles que transitan por la frondosa
avenida de Coral Way también participaban en la
demostración dando señales de apoyo o de rechazo a
unos o a otros por parte de los viajeros y
conductores de los vehículos, que con sus manos
fuera de las ventanillas, levantaban en alto sus
pulgares en señal de respaldo a nosotros o a ellos
según fuera el caso, recordando la señal de vida o
muerte a los gladiadores, como se hacía en el circo
romano de tiempos del Imperio.
A decir verdad y sin pretender arrimar la brasa a
nuestra sartén, lo cierto fue que de cada diez
automóviles que circulaban frente a nosotros y a los
del bando de los republicanos de Bush y Martínez en
Coral Way, siete daban muestras de apoyo a nuestros
reclamos y apenas tres se manifestaban a favor de
los de la acera de enfrente. No era, el nuestro, un
acto político a favor del candidato a la presidencia
del Partido Demócrata, el senador John Kerry. Pero
en la práctica el presidente Bush, con su conducta
de agresión al pueblo cubano, dividiendo a nuestras
familias para complacer a los extremistas de derecha
cegados de odio, ha puesto a los cubanos en una
disyuntiva ante la cual no hay alternativa. Si se
vota por Bush para la presidencia de los Estados
Unidos o por Mel Martínez para el cargo de Senador
Federal por Florida se está votando a favor de las
crueles medidas que atentan contra los derechos
humanos del pueblo de Cuba y se vota a favor de la
división de la familia cubana. Si se vota contra
Bush y Mel Martínez nos queda la promesa de que las
medidas contra los viajes a Cuba serán levantadas
por el nuevo gobierno del Partido Demócrata. Así lo
acaba de decir el propio senador Kerry en su
reciente visita a Miami.
Nuestra protesta en la calle en apoyo a las Mujeres
Cristianas que defienden los derechos de la familia
cubana continuarán hasta el mismo día de las
elecciones presidenciales y más allá porque no se
trata de una causa, la nuestra, motivada por razones
electorales ni de política sectaria o barata dictada
por razones mezquinas como es el caso de las medidas
decretadas por Bush contra los cubanos. La nuestra
es una protesta moral que se convierte en grito que
sale del corazón de nuestro pueblo, del de aquí, del
de allá.
¡Señor presidente Bush! ¡Con la familia cubana no se
juega!
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