|
EL INFORME DE
REPORTEROS SIN FRONTERAS SOBRE JOSE COUSO
“¡Fue una puñalada!”, acusa la
familia
del camarógrafo
• Para Javier Couso, su hermana y
su madre, el informe del grupo de Robert Ménard
sobre la muerte del camarógrafo de TeleCinco,
víctima de un disparo norteamericano en el hotel
Palestina, de Bagdad, fue hecho con el propósito de
defender los intereses de Estados Unidos
POR
JEAN-GUY ALLARD —especial para Granma
Internacional—
Foto de Ahmed Velázquez
“MI hermano no
tiene precio”, dice Javier Couso cuando recuerda
cómo Reporteros Sin Fronteras trató de convencer a
la familia del camarógrafo español José Couso,
asesinado en Bagdad por tropas norteamericanas, de
llevar el caso por la vía civil ante un tribunal de
EE.UU. en vez de presentar su demanda en contra del
Gobierno estadounidense ante la justicia española.
|

Javier Couso y su madre, María
Isabel Permuy, siguen preguntándose cuáles
fueron las verdaderas intenciones de Reporteros
Sin Fronteras, al involucrarse en el caso…
|
“Ellos llevaban
una visión que chocaba con la nuestra, porque
planteaban que el caso se debería llevar por la vía
civil en Estados Unidos, y nosotros, consultamos con
nuestra abogada, pensábamos que ésa no era la vía
principal”, explica el joven madrileño.
Javier Couso, su
madre María Isabel Permuy y su hermana Bárbara han
visitado La Habana recientemente para participar en
el 4º Encuentro Mundial de Corresponsales de Guerra
que tuvo lugar en la capital cubana.
El 8 de abril
del 2003 blindados norteamericanos dispararon contra
el piso 14 del Hotel Palestina, en Bagdad, donde se
encontraban varios periodistas que transmitían
versiones de los eventos, distintos a los de
reporteros "empotrados" en las tropas invasoras.
José Couso no sobrevivió a la salvaje agresión.
Los tres
familiares del camarógrafo de TeleCinco siguen
preguntándose cuáles fueron las verdaderas
intenciones de Reporteros Sin Fronteras, al
involucrarse en el caso, incluso después que la
familia le pidió expresamente retirarse.
“El Estado
español firmó la Convención de Ginebra y ratificó
los protocolos adicionales que se encargan de
proteger a los periodistas específicamente, como
civiles doblemente protegidos, por sus condiciones
de civiles y periodistas. Entonces ésa era la vía
que a nosotros nos interesaba, porque confiamos en
nuestra justicia para que defienda nuestros
intereses.”
Pero no era la
opinión, sospechosamente, del grupo parisino de
Robert Ménard, cuyos lazos con los servicios de
Inteligencia de los Estados Unidos han sido
denunciados en varias oportunidades.
Mantenerse
firmes en su decisión de demandar a los Estados
Unidos no fue fácil para los Couso, víctimas de
múltiples presiones para que abandonasen su lucha.
Incluso de parte del aparato judicial del Gobierno
derechista de José María Aznar, fuertemente
vinculada a la Administración norteamericana.
“El antiguo
Fiscal General del Partido Popular decía que él no
perdía el tiempo, cuenta Javier Couso. No se
presentaba siquiera a escuchar las declaraciones.”
Por su parte, la
organización de Robert Ménard pronto añadió a sus
orientaciones sospechosas, las promesas de un
informe cuyo rigor iba a ser “espectacular”.
El asombro de la
viuda de José Couso y de todos los familiares fue
total cuando recibieron el documento, horas antes de
su presentación ante la prensa, el 15 de enero
último. Firmado por Jean-Paul Mari, periodista del
semanario parisino Le Nouvel Observateur y
amigo personal del teniente coronel
PhiIip
de Camp,
directamente responsable de la operación asesina, no
tenía mucha más seriedad que lo lujoso de su
presentación.
“¡ni siquiera los pisos se correspondIan!”
“Cuando
analizamos el documento en profundidad con colegas
que estaban con mi hermano en el Hotel Palestina, en
Bagdad, decían que los planos que estaban
presentados no se correspondían; ni siquiera los
pisos ni la dirección del disparo… ¡Imagínese! Y
luego fuimos viendo que los testigos eran en su
mayoría, o en total, periodistas empotrados (enbedded),
y que dos de ellos eran ex militares… y que además
uno de ellos había estado en la Inteligencia Militar
estadounidense varios años… y que el que elaboró el
informe es conocido del Teniente Coronel que mandó a
hacer el disparo…”
Peor aún, el
“informe” de RSF llegaba hasta presentar una serie
de argumentos que más bien se parecen a una defensa
de los militares responsables del asesinato.
“A nuestra
abogada le pareció incluso insultante para la
familia; se dice de los que asesinaron a mi hermano,
que son abstemios, que son religiosos, que son
padres de familia…”
Los tres
militares norteamericanos “son autores confesos,
porque han declarado en la prensa el asesinato de mi
hermano”, precisa Javier Couso.
El informe de
RSF afirma que el ataque al Hotel Palestina fue un
error de la cadena de mando y que las tropas
involucradas no sabían que los periodistas estaban
ahí.
“Lo cual es
falso por varios motivos —explica Javier Couso. En
primer lugar, porque el día anterior hubo una
infiltración de carros de combate y estuvieron
hablando con los periodistas y ya habían dado
información a la Inteligencia estadounidense. En
segundo lugar, porque con los visores de que dispone
el carro de combate M1, a cuatro kilómetros ven
perfectamente, y el Sargento dice que miró ventana
por ventana y que no vio a nadie, con lo cual
miente.”
Javier insiste:
“¡Estamos hablando de cosas que se pueden probar!”
Los soldados
norteamericanos usan visores térmicos, indica el
joven madrileño. “Hablando con un carrista de
combate supimos que ellos pueden fijar cinco blancos
diferentes con los ordenadores que llevan —¡cinco
blancos diferentes a la vez!—, y mientras están
disparando uno, si tienen un combatiente detrás de
una pared, lo ven. ¡Eso es la joya de la corona del
Ejército de tierra de los Estados Unidos!”
“Entonces que no
vengan a contar…”
Ante tal
documento, la viuda de José Couso protestó de
inmediato.
“Mi cuñada, Lola
Jiménez, y su abogado —¡mi cuñada llorando!—
pidieron entonces a la representante de RSF en
España que por favor no presentaran tal cosa.” Pero
el grupo de Robert Ménard no dio la menor atención a
la solicitud de la mujer estremecida y convocó, como
se había previsto, a la prensa madrileña.
“Nos dijeron que
era algo que llegaba de Francia, añade Javier acerca
del informe. Y llegué a la conclusión de que ellos
(en Madrid) no pintan nada, que las órdenes vinieron
de Francia y las tuvieron que cumplir.”
“Si no me voy, es que estoy ahI para enredar”
En Madrid, el
informe de Reporteros Sin Fronteras tuvo mucha
repercusión en la prensa, afirma Javier. “Hay mucha
gente interesada en que esa idea sea la que lleve
por delante: que en vez de ser un crimen de guerra,
fue un error…”
—Lo
que hicieron ¿es lo que le conviene a Estados
Unidos?, se le pregunta a Javier.
—Efectivamente.
Veo claramente la estrategia de defensa de los
intereses de Estados Unidos.
“Por eso
elaboramos un comunicado —como tienen tantas manos
salió en muy pocos sitios— pidiendo a Reporteros Sin
Fronteras que se retiren de la querella, lo que
hasta el día de hoy no han hecho.”
Bárbara, la
hermana de Javier, se asombra de esa actuación de
RSF ante la solicitud claramente expresada por la
familia de abandonar el caso.
“Es muy curioso,
porque les entregamos un fax y no recibimos ni acuse
de recibo. Y era una petición firmada por la madre y
los hermanos de José.”
—¿Todo eso les
parece ser una trampa?
—Totalmente.
“Hasta el
momento del informe, yo pudiera decir que opinábamos
de manera diferente, afirma Javier. Pero a partir
del informe y luego de la petición de que salieran
de la querella y que no se hayan apartado, para mí
actuaron de mala fe. Es mi opinión, porque si me
pide la familia que yo me vaya, me tengo que ir y…
si no me voy, es que estoy ahí para enredar.”
Y añade: “Y que
tengan la desvergüenza de no retirarse de la
querella nos parece insultante… ¡hasta para mi
hermano!”
La madre de
Javier, María Isabel
Permuy, no titubea en expresar su furor.
“¡Fue una
puñalada! Porque nos vendieron el informe como que
habían descubierto cosas y que iba a ser favorable
para la querella y fue todo lo contrario. Ni sabían
en qué piso estaban alojados, ni han tenido en
cuenta entrevistar a algún periodista que estaba con
José. ¡Todos los que ellos citan son informes y
testimonios de personas que estaban empotradas con
las fuerzas de ocupación!”
Bárbara insiste:
“¿Por qué no entrevistaron a los testigos directos?
Había muchos. ¿Por qué en este informe no
entrevistaron a ningún periodista de las cadenas
españolas? ¿Por qué han hecho todo esto? Me gustaría
que nos lo explicaran a nosotros, a su mujer, a su
madre y a sus hermanos. Me encantaría, pero… ¡no han
sido capaces de enseñar la cara!” |