LA dimisión sorpresa de Ed Kast,
jefe del Departamento de las Elecciones (Division of
Elections) de la Florida, con el pretexto de querer
"perseguir otras oportunidades" confirma la trágica
situación que reina en ese estado estratégico del
país que desea enseñar democracia a Cuba.
Según los medios de prensa en la
península, Kast, entre otras cosas, no aceptó
proceder a la "purga" de las listas electorales
según los criterios de la Administración de Jeb Bush,
gobernador del estado y hermanísimo del presidente
George W. Bush, a pesar de las enormes presiones que
se le hicieron.
Tres años y medio después de las
elecciones-farsa del 2000, y a cinco meses de los
comicios de noviembre, la situación increíblemente
anárquica del sistema electoral de la Florida no
sólo no ha mejorado sino que ha empeorado, según
analistas del tema.
En cualquier Estado del mundo que se
pretenda democrático, es impensable que el propio
hermano de un candidato a la Presidencia, sea la
persona que rija el funcionamiento de los comicios y
la aplicación de sus reglas. En la Florida, nadie
parece sorprenderse de lo ridículo de este grosero
conflicto de intereses que provoca gran parte del
actual reguero que se observa.
A Kast, quien ocupa este cargo desde
hace una década, Jeb Bush quiso imponerle la
eliminación a ciegas de las listas electorales de
más de 47 000 ex reclusos, a partir de una
compilación cuyo contenido es puesto en duda por
varios interventores.
La Florida es uno de los siete
estados donde no se restablece automáticamente el
derecho a votar de los reclusos después de concluir
la pena. (Maine y Vermont permiten a los detenidos
votar mientras están en la cárcel.)
Al renunciar a su puesto, Kast
comentó a sus colaboradores más cercanos que no se
sentía cómodo con la presión creciente para que
cumpla con esa tarea.
"Ed ha hecho varios comentarios en
el sentido de que la naturaleza y lo oportuno de esa
lista de ex reclusos no fueron de su
responsabilidad. Pienso que su conciencia le indicó
que no podía continuar involucrado en esas
operaciones", contó Ion Sancho, el ex presidente de
la Asociación de Supervisores de las Elecciones
(Florida State Association of Supervisors of
Elections)...
Unas horas antes, el senador demócrata y ex
astronauta Bill Nelson, se sumaba a una demanda para
reclamar la publicación de la lista controvertida.
En
un editorial publicado el 9 de junio, el Florida
Today señalaba una cosa increíble,
característica de ese estado del país que tanto se
autoproclama modelo de democracia: allí, los
ciudadanos no tienen acceso a las listas
electorales. Son secretas, de acuerdo con una
legislación votada en el 2001 —el año que siguió a
la elección fraudulenta del Presidente— por la
Cámara Legislativa del estado, controlado por los
Republicanos de Jeb Bush.
"Cosa aún más crítica, la ley
deniega el acceso a una lista de los que se designan
ex convictos que deben estar excluidos de la lista
de electores", señala Florida Today.
Así que, confirma la publicación,
miles de votantes fueron equivocadamente eliminados
de las listas del 2000 por designarse como "ex
reclusos".
La secretaria de Estado, Glenda Hood,
nombrada por Jeb Bush, se opone a la publicación de
la relación de votantes so pretexto de que se
trataría de una "invasión de privacidad".
Florida Today comenta:
"Esconder listas sólo mina la confianza del votante
y (el senador) Nelson tiene razón cuando dice que el
público debe tener acceso `a averiguar y a volver a
averiguar' que las listas no están tirando
equivocadamente la puerta sobre votantes legítimos".
Hood es la ex alcaldesa republicana
de Orlando y amiga personal de Mel Martínez, ex
secretario de Vivienda y… padrino, con Roger
Noriega, del fascistoide Cuban Liberty Council, en
la Casa Blanca. Los mismos individuos vinculados al
terrorismo que pretenden garantizar la victoria a
George W. Bush, a quien han impuesto las últimas
medidas antifamilia decretadas por la Administración
norteamericana contra Cuba.
UNA DIMISION "ALTAMENTE SOSPECHOSA"
Mientras tanto el Congresista
Demócrata, Robert Wexler, exigió una investigación
después de constatar que Hood y otros oficiales del
estado sabían hace meses de "un problema" con las
máquinas informatizadas en uso en los once condados,
cuando pretenden haberlo descubierto hace poco.
El "problema" de software
dificulta la auditoría adecuada de las máquinas y el
estado está enterado de la situación desde hace más
de un año, según artículos de la prensa citados por
el político.
Por otra parte, Wexler, quien
representa a Boca Ratón, en una carta dirigida al
procurador general, Charlie Crist, cuestiona la
repentina dimisión del máximo responsable del
sistema electoral. En su carta, Wexler califica la
partida de Kast de "altamente sospechosa".
El Congresista recuerda que el Jefe
del Departamento electoral, en un testimonio rendido
"bajo juramento", el 17 de mayo, ante un tribunal,
en el marco de una demanda que él mismo presentó,
había afirmado que no se había enterado del problema
con los aparatos de voto hasta el día anterior
cuando leyó "un artículo en la prensa".
Wexler afirma que un grupo de
ciudadanos, del Miami-Dade Election Reform Coalition,
ya había avisado a Kast y la secretaria Hood por
escrito, en marzo.
Geoffrey
Becker, quien abandonó recientemente la dirección
del Partido Republicano de la Florida, confesó en
conversaciones con el South Florida Sun-Sentinel,
que era muy difícil convencer al público "que la
votación es OK esta vez".
"Eso es una señal de desconcierto y
de inestabilidad", comentó, por su parte, Asaron
Lettman, director de la Fundación People For the
American Way para la Florida.
"Se supone que la democracia no debe
ser tan complicada"
Mary Jo Melone, periodista del St. Petersburg
Times, comentó en una crónica publicada el 21 de
junio, sobre la tarea de Buddy Johnson, supervisor
de las elecciones para el condado de Hillsborough,
quien trató de explicarle cómo iba a "purgar" a los
ex reclusos.
"Tiene un trabajo que ninguna
persona mentalmente sana quisiera. El debe,
supuestamente, asegurarse de que todas las personas
del Condado de Hillsborough que son elegibles para
votar, y desean votar, tengan la posibilidad de
hacerlo. El se encuentra en ese grupo infortunado,
los supervisores de las elecciones de la Florida,
encargados de hacer que el resto del país deje de
reírse de nosotros."
Melone recordó cómo en el 2000
decenas de miles de personas fueron descalificadas
erróneamente para votar por un lista "destacadamente
descuidada" hecha por una empresa privada. "Muchos
eran negros y presumiblemente demócratas".
La lista actual está hecha con un
análisis de la base de datos del estado que contiene
4,6 millones de personas con antecedentes
criminales, entre los cuales "de 400 000 a 600 000"
son ex reclusos. Esos nombres fueron comparados con
las listas electorales y 48 000 aparecieron como
inscritos.
Pero esa lista es poco confiable, y
esos nombres y los datos que los acompañan tienen
que ser comprobados uno por uno, a mano, en las
cortes de justicia.
(Para añadir a las dificultades,
hace unos pocos días, presionado por grupos de
derechos cívicos, Jeb Bush anunció que 20 861 ex
reclusos… recuperarían su derecho y estarían
inscritos a tiempo en las famosas listas para la
próxima elección.)
Buddy Johnson, por su parte, afirmó
a la periodista que en cualquier caso iba a mandar
una carta a cada persona inscrita en la lista de ex
reclusos y exigir una respuesta escrita. Los que no
respondan serán considerados ex reclusos y
eliminados.
"Se supone que la democracia no debe
ser tan complicada. Eso es suficiente para soñar con
una monarquía", comenta irónicamente la reportera.
Frank Cerabino, del Palm Beach
Post, recurre también al humor para analizar una
situación cuyo absurdo es demasiado evidente para
quien se interesa en el tema con lucidez.
"Hay, aparentemente, tantos ex
condenados andando Florida que restaurar su derecho
a votar haría de ellos una porción significante de
la demografía electoral", escribe el periodista.
Cerabino preguntó directamente al
portavoz del Florida Department of Correction,
organismo encargado de las cárceles de la Florida,
cuántos ex condenados había exactamente en ese
estado. "No tengo idea", contestó el funcionario y
añadió que cada año el estado "escupe" un lote
"fresco" de algunos 25 000 nombres.
También, señala el reportero, hay
que considerar los que reingresan a la prisión, los
que se van de la Florida y los que se mueren.
Cerabino señala que el Sentencin+g
Project, ONG de Washington que se interesa en el
tema, identificó a la Florida como el que mayor
población de ex condenados tienen privados sus
derechos a votar. Marc Mauer, subdirector del grupo,
estima que "según quien usted desea creer, hay entre
400 000 y 600 000 ex reclusos" en la península.
"Eso es mucha gente, escribe el
comentarista del Post. En comparación hay
47 794 abogados, 47 323 médicos, 32 487 contadores
certificados y 196 132 representantes inmobiliarios.
Así que si usted suma todos los médicos, los
abogados, los contadores y los agentes inmobiliarios
de la Florida, usted llega a 323 736, es decir,
75 000 personas menos que la estimación más
conservadora de ex reclusos."
HOOD ENCONTRO UNA CULPABLE
En cuanto a las máquinas de votación
informatizadas, la secretaria Hood acusa ahora a la
supervisora de Miami-Dade, Constance Kaplan, de ser
responsable de la demora en resolver el problema. En
una carta fechada el 13 de marzo, Hood dice a Kaplan
que debía haberle avisado, en junio del 2003, cuando
se enteró del asunto.
Por su parte, Lida Rodríguez-Taseff,
presidente de la Miami-Dade Election Reform
Coalition, afirma que Kaplan distorsiona los hechos
desde hace meses: "El 19 de abril del 2004, afirmó
al subcomité electoral de la comisión del Condado
que sólo en diciembre se había enterado del problema
y de parte de la coalición. Hemos encontrado, más
tarde, correos electrónicos que le mandamos
explicándole el problema en detalle, en octubre".
Cinco meses antes del voto, la
confusión no deja de ampliarse entre los
responsables de las elecciones de noviembre en el
país que enseña la democracia donde le conviene.
En California, el secretario de
Estado, Kevin Shelley, acaba de "descertificar"
todas las máquinas touch-screen (en la que se
toca la pantalla para votar) y de establecer nuevas
normas para el uso de equipos de votación
informatizados.
Las touch-screen fueron
eliminadas por tener los mismos defectos de mal
funcionamiento que las de la Florida que se usarán
en noviembre.
"Si cada voto en la Florida fuera
contado, el hermano de Jeb estaría todo su tiempo
cayéndose de su bicicleta en su rancho tejano",
comentó recientemente Jim DeFede, del Miami
Herald.