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Violaciones y peligros de una
agresión anunciada
• El Gobierno de EE.UU. prevé usar un
avión militar C-130 para transmisiones de radio y
televisión contra Cuba
POR MARIA JULIA MAYORAL -especial para Granma
Internacional-
Foto: José M. Correia
LAS agresiones radiales y
televisivas de Estados Unidos contra Cuba podrían
incrementarse notablemente en un futuro cercano
de ponerse en práctica la anunciada medida de
utilizar con esos fines un avión militar C-130.
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El viceministro
Ramón Linares y
Carlos Martínez han expuesto,
en el seno de la UIT, las agresiones
radiales y televisivas contra Cuba.
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Uno de los representantes de
la mafia terrorista de Miami en el Gobierno de EE.UU.,
Roger Noriega, secretario asistente de Estado para
Asuntos del Hemisferio Occidental, hizo público el
pasado 6 de mayo la decisión de la Administración de
Bush de destinar en los próximos dos años 18
millones de dólares para las transmisiones de las
mal llamadas TV y Radio Martí desde la aeronave
militar, que se dedicará exclusivamente a ese
objetivo.
Ello “constituye una
irresponsable e ilegal provocación violatoria del
Derecho y de las normas internacionales de la
aviación y las telecomunicaciones”, como alertó la
Asamblea Nacional del Poder Popular en su
Declaración del pasado 1º de julio.
La amenaza imperialista
forma parte del
conjunto de medidas aprobadas por W. Bush, en su
obsesiva pretensión de desestabilizar la sociedad
cubana y poner fin al sistema político y económico
que nuestro pueblo construye soberana e
independientemente desde hace más de cuatro décadas.
Al analizar el tema no debe
olvidarse que ya el año pasado la Casa Blanca
permitió que una avioneta de matrícula
estadounidense, perteneciente a la organización
terrorista Hermanos al Rescate, realizara
transmisiones de televisión hacia territorio cubano
desde aguas internacionales, pese a estar
expresamente prohibido por el Reglamento de
Radiocomunicaciones de la Unión Internacional de
Telecomunicaciones (UIT).
Con posterioridad, en mayo
del 2003, a pesar de que se había reconocido el
carácter violatorio de la acción anterior, el
Gobierno de EE.UU. empleó un avión C-130 de la
Fuerza Aérea Norteamericana,
para efectuar una
transmisión por el canal 13 de televisión. Ello
causó interferencias perjudiciales a los servicios
de la Televisión cubana en horarios de elevada
teleaudiencia.
Tampoco puede pasarse por
alto que los transmisores cubanos que prestan dichos
servicios están inscritos en el Registro
Internacional de Frecuencia y poseen, por tanto,
reconocimiento mundial.
EXIGENCIAS A TIEMPO
La agresión prevista
mediante un avión militar contraviene el Reglamento
de Radiocomunicaciones y la Constitución de la UIT.
Este último documento establece en su preámbulo que
las telecomunicaciones tienen como propósito
facilitar las relaciones pacíficas, la cooperación
internacional, el desarrollo económico y social
entre los pueblos.
El Reglamento de
Radiocomunicaciones fija de manera expresa que las
transmisiones de radiodifusión por ondas medias (AM)
y frecuencia modulada (FM) y las de televisión en
banda de VHF y UHF están obligadas a limitar su
servicio a cubrir los territorios dentro de las
fronteras nacionales de cada país. Se prohíben las
transmisiones a bordo de buques y aeronaves desde
aguas internacionales y dirigidas contra otra
nación.
Denunciar a tiempo los
nuevos planes en cuanto escenario sea posible,
constituye un objetivo fundamental de Cuba, advierte
Ramón Linares Torres, viceministro primero del
Ministerio de la Informática y las Comunicaciones (MIC),
quien cumplió la encomienda de presentar el caso en
la reunión anual del Consejo de la Unión
Internacional de Telecomunicaciones.
La UIT, entre cuyos miembros
figura EE.UU., es la institución de Naciones Unidas
encargada de promover la utilización de los
servicios en ese campo “con el fin de facilitar las
relaciones pacíficas”.
El resultado de la
intervención cubana en la UIT fue positivo, explica
el Viceministro. Nuestro interés en la reunión,
precisa, era reclamar el respeto a las normas del
Derecho Internacional, a los postulados rectores de
esa institución y señalar cómo se arremete contra la
soberanía e independencia de nuestro país.
“En la UIT, además de hablar
en la reunión del Consejo, nos entrevistamos con el
secretario general de la organización, Yoshio Utsumi,
con Valery Timofeev y Amadon Touré, directores,
respectivamente, de las oficinas de
Radiocomunicaciones y de Desarrollo de las
Telecomunicaciones, y con Sammy K. Kirui, quien
actuó como presidente de la sesión. Todos ellos
expresaron su comprensión sobre la justeza del
reclamo cubano.
“Solicitamos la inclusión
del tema en el orden del día del próximo encuentro
de la UIT en el 2005 y la elaboración de un informe
previo para su distribución oportuna a los miembros
del Consejo”, indica el funcionario.
“Efectuar transmisiones
desde un avión militar contra Cuba constituye una de
las acciones más peligrosas recomendadas al
presidente Bush por la llamada Comisión de Ayuda a
una Cuba libre. Y sabemos, afirma Linares, que en
EE.UU. están listos para dar el paso, aunque su
mantenimiento sería costoso técnica y
financieramente, y las consecuencias imprevisibles.”
Utilizaremos, recalca el
Viceministro, los medios técnicos de que disponemos
en el campo de las telecomunicaciones, la
experiencia y los conocimientos profesionales para
responder a las actuaciones de los adversarios.
Mientras tanto y sin hacer concesiones de
principios, insistimos en persuadirlos de que
desistan de esa locura.
GUERRA SOSTENIDA
Subvertir el orden interno,
distorsionar la realidad de la sociedad cubana,
restar prestigio a la Revolución y a sus principales
dirigentes, exhortar al magnicidio, estimular
acciones terroristas e incitar a la emigración
ilegal son fines invariables de las agresiones
radiales y televisivas de Estados Unidos contra
Cuba, las primeras de ellas iniciadas con Radio Swan,
desde el propio 1959, tras el triunfo sobre la
dictadura batistiana.
Actualmente participan en
esa guerra desde el Sur de la Florida, seis emisoras
comerciales con programación durante las 24 horas y
ocho plantas de onda media, que en distintos
intervalos insertan sus mensajes subversivos, a lo
cual se une la programación fallida de un canal de
televisión, explica el ingeniero Carlos Martínez
Albuerne, director general de la Agencia de Control
y Supervisión del MIC.
En total se transmiten en
estos momentos 2 247 horas semanales de radio,
mediante 29 frecuencias, 19 de ellas de onda corta.
Sólo la mal llamada Radio Martí, creada oficialmente
por la Administración de Reagan para agredir a
nuestro país, sale de forma simultánea por cuatro
frecuencias de onda corta y en una de onda media
cada día, indica el especialista.
“El pasado 12 de mayo,
ejemplifica, otra emisora -ubicada a 20 kilómetros
al Norte de la ciudad de Miami- puso en el aire un
mensaje que llamó a cometer sabotajes en nuestro
país y a atentar contra la vida del presidente Fidel
Castro y de otros líderes de la Revolución. Así ha
ocurrido durante 45 años.”
Ninguno de esos hechos
resultan desconocidos para el Gobierno de EE.UU. Sin
embargo, no hace nada por impedirlos, incluso hoy
-cuando trata de presentarse en el mundo como el
gran luchador contra el terrorismo-, estimula,
planea y lidera la mayor escalada de agresiones con
nuestro pueblo, como parte de su habitual Terrorismo
de Estado.
En vez de velar por la paz y
contribuir al orden mundial, la gran potencia
inventa nuevas vías para tratar de socavar y
destruir por la fuerza a nuestra nación, el proyecto
de emplear el avión militar C-130 en las
transmisiones radiales contra Cuba, es otra prueba
notoria. |