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LA NATURALEZA TROPICAL DE CUBA EN
APOYO
A LA SALUD HUMANA
“Esta es una de las frutas del
Edén”
POR ALBERTO D. PEREZ Y CONCHY PEREZ-FERNANDEZ
Fotos de ADP —especial para Granma Internacional—
UN árbol nativo de zonas asiáticas irrumpió en la
tierra tropical cubana como un arcángel bienhechor
en la batalla contra distintas dolencias. Se trata
del Noni, nombre polinesio común de la
Morinda citrifolia, cuyos frutos, hojas, semillas y
raíces contienen sustancias minerales y vegetales
que aportan a la lucha contra dolencias tan diversas
como neoplasias, hipertensión arterial,
osteoporosis, alcoholismo, artritis, dolores
musculares y desórdenes de la próstata y del sistema
urinario, por sólo mencionar algunas.
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José Pérez muestra
orgulloso “sus”
plantaciones de Noni.
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El doctor Leoncio Padrón
tiene firmes ideas sobre
la medicina natural
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Maritza Caminero
encontró en el Noni
nuevas esperanzas
de vivir.
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El Noni ya acumula un cuantioso prontuario
de buenos resultados terapéuticos que documenta su
propulsor en Cuba, el doctor Isidoro Scull, un
médico veterinario que se especializó en medicina
homeopática y farmacotecnia, disciplinas que estudió
en la Argentina en los años 90.
Scull
es también el autor principal del muy apreciado PV-2
y derivados, medicamentos elaborados a base de la
Morinda royoc, planta muy común en zonas costeras de
la mayor de las Antillas, donde es conocida como
garañón. Esta planta tiene increíbles facultades
revitalizadoras y es un poderoso antioxidante. Como
tal, merece un ulterior reportaje en Granma
Internacional.
“Tratando de averiguar más sobre la Royoc tuve
acceso a información sobre su cercana parienta, la
Morinda citrifolia”, recuerda el investigador
cubano. Durante un recorrido por países de la región
caribeña, el doctor. Scull localizó plantas de
Noni en Haití, y fomentó, con semillas allí
obtenidas una parcela en el Instituto Politécnico
Agropecuario Villena-Revolución, institución
educativa en la capital cubana en la que labora
desde hace muchos años. Posteriormente, fueron
localizados unos pocos ejemplares de la Morinda
citrifolia en Baracoa, extremo más oriental de Cuba.
“Fui especialmente a Baracoa y traje varios tanques
con frutos de Noni”, dice José Pérez,
colaborador del doctor Scull y hoy encargado de la
propagación agrícola de esta planta, de la que hay
sembradas unas tres hectáreas en el Politécnico
Villena.
Con esos frutos preparamos en aquel entonces un
extracto alcohólico para preservar el zumo, evoca el
doctor. Scull, y agrega: “El periodista Cecilio
Curbelo, especializado en medicina natural y
tradicional, dio a conocer en su espacio radial la
disponibilidad de ese preparado, y desde entonces no
ha cesado la avalancha de pacientes que se presenta
en estas oficinas”. Después se agregaron las
cápsulas y pastillas, todas ellas debidamente
certificadas”.
Dos años después, el doctor Scull archiva los
expedientes médicos de unas mil doscientas personas
que, con la ayuda de este complemento nutricional
natural, el Noni, han podido rebasar diversas
dolencias, algunas de pronóstico fatal.
El doctor Scull tiene grandes esperanzas de
propagar más ampliamente los beneficiosos efectos de
ambas Morindas —la royoc y la citrifolia. Un
significativo apoyo ha llegado de la Agricultura
Urbana en Cuba, poderoso vehículo para la seguridad
alimentaria del país, que acaba de agregar el
Noni como un sub-programa dentro de su empeño
hacia el fomento de plantas medicinales en toda la
nación.
A su vez, la pequeña instalación productora de
jugo, cápsulas y tabletas de Noni, situada en
el Politécnico Villena-Revolución, debe tener una
importante expansión. El doctor. Scull busca
recursos adicionales para la adquisición de una
planta pasterizadora del jugo, indispensable para
prolongar la vida útil de ese medicamento natural.
Así también está en fase de fomento la instalación
de apiarios en áreas sembradas de Noni para
la obtención de miel fortificada.
Pero hay más. “A principios de este año —informa—
celebraremos el Primer Taller Científico Nacional
sobre el Noni, que reunirá a médicos,
investigadores, botánicos, químicos y otros
especialistas para examinar cómo podemos difundir
aún más los beneficiosos efectos de esta planta.
Después vendrá un Encuentro Internacional que
demostrará al mundo los excelentes resultados que
hemos obtenido en nuestro país”.
Queda mucho por hacer, asegura el doctor. Scull,
recordando la necesidad de investigar aún más sobre
los principios activos de ambas Morindas y estudiar
detalladamente su influencia en la evolución clínica
de los pacientes.
Hermoso quehacer de este científico y de su pequeño
grupo de colaboradores, insertados en un sistema de
salud que beneficia a toda la población cubana sin
excepción, con una fuerte base en la atención
primaria, y considerado como uno de los mejores en
el mundo.
Con la aplicación certera de la medicina natural,
ellos están contribuyendo a salvar vidas y a
multiplicar las esperanzas de personas enfermas y
sus familiares. Tiene toda la razón el agricultor
José Pérez cuando insiste sobre el Noni:
“ésta es una de las frutas del Edén”.
LA
OPINION FACULTATIVA
El doctor. Leoncio Padrón, Director del Centro
Nacional de Medicina Natural y Tradicional (CENAMENT),
del Ministerio cubano de Salud Pública, confirma que
al nivel internacional existe una preferencia
creciente por lo natural, lo que incluye a la
Medicina natural. En Cuba, casi la mitad de los
pacientes que acuden al Médico de la Familia o a
algún hospital reciben de devrsas maneras un
tratamiento con un producto natural o con una o
varias de las técnicas o procedimientos de la
Medicina tradicional. No es casual, dice, que el
Sistema de las Naciones Unidas en Cuba,
concretamente el Programa de las Naciones Unidas
para el Desarrollo (PNUD), en su actividad de
desarrollo descentralizado al nivel local (PDHL/Cuba),
haya escogido el programa de Medicina tradicional y
natural como uno de los temas para la cooperación
Sur-Sur. El doctor. Padrón habla sobre el Noni
y el VIMANG –entre otros productos
naturales. “No creo que ellos curen enfermedades
por sí solos, pero lo que si parece evidente es su
capacidad para potenciar las defensas del organismo,
con decididas funciones antiinflamatorias y
antioxidantes, de regeneración celular y de apoyo al
sistema inmunológico. Es por ello —agrega el
científico cubano— que en muchos pacientes se
produce una mejoría en su condición general de
salud, lo cual eleva su calidad de vida, algo que
juzgo muy, pero muy importante en una persona
enferma. Cuba disfruta hoy de un bien ganado
prestigio en el campo de la Medicina natural y de un
cuerpo facultativo especializado de alto nivel. Sin
embargo, insiste, hay que seguir profundizando y
estudiando la acción de estos productos, seleccionar
los más relevantes e instalar facilidades de
producción industrial que complementen las
artesanales ya existentes y permitan un fácil acceso
por los interesados”.
“EVIDENTE MEJORIA CLINICA”
Maritza
Caminero es ama de casa, tiene 57 años de edad y una
historia familiar de neoplasias diversas. A ella se
le diagnosticó en 1988 un Linfoma de Hodking —cáncer
del sistema linfático— que luego se complicó con
hepatitis tipo B.
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El doctor Scull escucha
de Miladis Fuente
un informe de buenos
resultados.
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La Morinda citrifolia.
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A Maritza se le aplicaron tratamientos
anticancerígenos en el Hospital habanero Hermanos
Ameijeiras y en cierto momento fue desahuciada por
los médicos. Desde octubre de 2003, sin descuidar la
aplicación de citostáticos dispuesta por su
hematólogo. toma también jugo y cápsulas de Noni,
dice ella que con sorprendentes resultados.
“He recuperado energías, me siento mucho mejor y lo
que es más importante: el tamaño de un ganglio
abdominal canceroso se ha reducido
significativamente, a tal extremo que incluso el
doctor. Muñio quedó sorprendido”, dice Maritza, y
muestra la evaluación de puño y letra del galeno: “¡Mejoría
clínica evidente!”.
Miladis Puentes, de 36 años, es otro de los
milagros del Noni. Llegó a la oficina del
doctor. Scull con un cuadro de migraña, depresión,
dolores articulares y trastornos digestivos y
vaginales.
La ingestión diaria del jugo y cápsulas de la fruta
antes del desayuno, almuerzo y comida bastó para
poner fin a sus males. Pero hubo dos muy
significativos resultados adicionales: Miladis dejó
de fumar “sin darme cuenta siquiera”, y su hija,
Fabiana, de siete años de edad, que la acompañó en
el tratamiento, cesó de sufrir los efectos del asma
bronquial que la asediaba siempre en invierno.
Norma Montano vive en el reparto Rosa la Bayamesa,
en Bayamo, la capital de la provincia de Granma, en
el oriente cubano, donde la Morinda citrifolia es
muy popular. “Antes del Noni yo tenía 60
inviernos. Ahora tengo 60 primaveras”, dice a los
enviados de GI. “Sufría de dolores
reumáticos, estaba siempre cansada y tenía la
presión alta. Aquí, en Bayamo, la doctora Chong,
especializada en Medicina verde, indicó en su
programa radial diario tomar una tacita de café por
la mañana y otra por la noche de jugo de Noni.
Y remedio santo”, dice con una sonrisa. “Era una
adulta muy mayor y ahora soy una adulta muy joven.
Se fueron los dolores articulares y puedo subir de
un tirón los tres pisos de escaleras para tender
ropa en la azotea. ¿Y la presión alta? ¡Esa se fue a
bolina!”.
La Morinda citrifolia es oriunda del
Asia continental e insular. Es un árbol de hojas
perennes que puede llegar hasta 30 pies de altura.
Conocida en la Polinesia como Noni, en Cuba ha sido
también llamada Mora de la India. De Asia se propagó
a las Américas por las corrientes marinas y las aves
y se le encuentra en zonas costeras, en suelos
calcáreos y de alta salinidad. Sus frutos tienen al
menos una treintena de compuestos naturales que
actúan con resultados antihipertensivos,
antinflamatorios y antihistamícos. Sus componentes
le otorgan también facultades antipiréticas y
analgésicas. Asimismo, se ha podido documentar,
mediante experiencias en Cuba y otros países, la
facultad de la Morinda citrifolia de limitar
exitosamente el avance de ciertos tipos de
neoplasias e incluso lograr la neutralización de la
enfermedad tumoral en etapas tempranas de esas
dolencias. |