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Astronautas de la estación Alfa
permanecen en dieta forzada
LOS dos astronautas que habitan la estación orbital
Alfa, a unos 395 kilómetros de la Tierra, recibirán
alimentos esta semana después de permanecer un largo
período cumplimentando una dieta forzada, dijo Kylie
Moritz, portavoz de la NASA en el Centro Espacial
Johnson, en Texas.
Moritz comunicó a EFE que "una nave rusa Progreso
partirá el próximo jueves 23 y llegará a la estación
internacional en horas de la medianoche del sábado
al domingo (hora GMT) con un cargamento de comida,
agua y otros suministros".
El comandante estadounidense Leroy Chiao y el
ingeniero de vuelo ruso Salizhan Sharipov, que han
cubierto ya un tercio de su estancia de seis meses
en Alfa, han completado la preparación para la
llegada de la nave rusa no tripulada, que partirá
desde el cosmódromo de Baikonur, en Kazajstán.
En noviembre pasado, el control de la misión de
Alfa instruyó a Chiao y Sharipov a que disminuyeran
su consumo de comida y agua, cuando se comprobó que
las reservas eran escasas.
El reabastecimiento de la estación Alfa —un
proyecto multimillonario en el cual participan una
docena y media de países— depende exclusivamente de
los fletes rusos desde que se paralizó el programa
estadounidense de transbordadores espaciales tras la
catástrofe del "Columbia" en febrero del 2003.
"Actualmente, tienen comida y agua para sustentarse
más allá de la fecha fijada para el arribo de la
Progreso", dijo, no obstante, la portavoz de la
agencia espacial estadounidense. "Tienen comida para
sobrevivir de 7 a 14 días más. La próxima misión de
una Progreso está programada para marzo".
El despacho explica que ambos astronautas
normalmente consumen alimentos con unas 3 000
calorías diarias, y se les ha recomendado que
recorten la ingestión a entre 2 500 y 2 700
calorías.
Leroy Chiao y Salizhan Sharipov forman la décima
tripulación que ha estado en Alfa por períodos de
seis meses.
Asimismo, Moritz explicó que las naves Progreso
rusa han resultado muy confiables y han efectuado
hasta la fecha 16 vuelos de abastecimiento a Alfa.
Antes de materializarse este programa espacial
internacional, las cápsulas Progreso se encargaban
de abastecer a la estación espacial rusa Mir.
Una vez que estos vehículos espaciales transfieren
su carga, permanecen atracadas a la estación orbital
y los tripulantes aprovechan lo que queda de
combustible y oxígeno, y emplean la nave para
acumular basura.
Antes del arribo de la siguiente cápsula Progreso,
la anterior se desprende, reingresa en la atmósfera
y allí se destruye por combustión.
La Progreso que partirá esta semana llevará 2,25
toneladas de alimentos, agua, combustible, ropas y
regalos navideños, y se espera que atraque en el
muelle de la estación espacial el 25 de diciembre
aproximadamente a las 00.05 GMT del domingo.
Es justamente el abastecimiento de comida y agua
para los astronautas en misiones prolongadas uno de
los problemas que preocupa a quienes planifican las
expediciones tripuladas más allá de la Luna.
"Ahora vemos que el mantenimiento de un par de
humanos a unos cientos de kilómetros de la Tierra es
realmente complejo y difícil", dijo al diario USA
Today, Howard MCurdy, quien estudia política
espacial en la Universidad Americana, de Washington.
Patricia Santy, una psiquiatra que ha trabajado
para la NASA, comentó que la comida es uno de los
componentes más importantes en la jornada de los
astronautas durante las misiones prolongadas en las
cuales no hay mucho más que hacer que llevar a cabo
tareas monótonas en un espacio limitado.
"Para los que estén allá, la escasez de alimentos
puede ser irritante", dijo Santy. "La comida es una
de las cosas sobre las cuales los tripulantes tienen
expectativas cada día".
Tampoco es mucha la variedad aun en tiempos
normales: en la estación Alfa los astronautas comen
alimentos precocinados contenidos en latas o bolsas
plásticas, y tienen un suministro limitado de frutas
frescas y verduras que llegan en las Progreso.
Por su parte las bebidas como café, té y jugos de
frutas habitualmente se preparan con polvos y agua.
Las comidas preparadas llegan congeladas y los
astronautas las calientan en un horno eléctrico. |