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¿Por qué Bastión 2004?
• A
partir de que el soberano George W. Bush ascendió al
trono, cada vez con más fuerza están sonando los
tambores de guerra
POR
LISANKA GONZALEZ SUAREZ —de Granma Internacional—
EL recordatorio del general
de Ejército Raúl Castro a la administración del
señor W. Bush de que no olvidara Vietnam, trajo a mi
memoria la imagen de un desfile del que fui testigo
privilegiado hace más de tres décadas. Se trataba de
jóvenes pilotos norteamericanos caminando por las
calles de Hanoi, a quienes las tropas regulares de
ese país y los milicianos habían derribado sus
aviones. En el mismo momento que perdieron sus naves
y las abandonaron para salvar la vida, también
habían perdido la arrogancia. Caminaban con los
rostros contraídos, las cabezas bajas y el andar
indeciso, como gigantes avergonzados vencidos por
enanos.
NO APRENDIERON LA LECCION
La mayoría de las
administraciones norteamericanas que han pasado por
la Casa Blanca desde 1959 han trabajado en el
derrocamiento del Gobierno que dio a Cuba su
independencia definitiva. Nada más triunfar la
Revolución, Eisenhower (1953-61), quien cobijó a los
más connotados asesinos y ladrones que huyeron de la
Isla llevándose, además de lo robado de las arcas
públicas, a sus criados, sus perros y hasta sus
amantes, planificó la invasión de Bahía de Cochinos.
Sin embargo, fue John F. Kennedy (1961-63) quien
ordenó su ejecución, que como se recuerda culminó en
una sonada derrota, la primera en América Latina.
Los sucesores no aprendieron la lección, y
continuaron por ese mismo camino con un rosario de
acciones terroristas y agresiones, entre ellas la
planificación de atentados contra el Presidente
cubano.
Pero en la década del 80,
con la llegada a la Casa Blanca de Ronald Reagan
(1981-89), el nivel de tensión se puso al rojo vivo
al iniciar su mandato con el programa denominado de
Santa Fe (que sucesivas administraciones
continuarían hasta la cuarta versión), y que
constituyó un punto de partida para modificar la
doctrina militar de la Isla. A partir de entonces, y
obligados por la cada vez mayor tensión, más los
cambios en la correlación mundial de fuerzas, la
dirección del país consideró transformaciones
sustanciales en su estrategia defensiva.
La República de Cuba y su
máximo dirigente aparecen enumerados como amenazas
para la Seguridad de los Estados Unidos en la cuarta
versión del programa de Santa Fe, 4º, elaborado para
la campaña presidencial de George Bush por el
staff del Partido Republicano y otros miembros
del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales
y del Consejo para la Seguridad Interamericana.
Todavía algunos no conciben
que este pequeño punto en el mapa, que no posee
recursos de los que requiera con urgencia el
poderoso vecino, ni bienes o ciudadanos
estadounidenses en peligro, ni armas biológicas o
nucleares, pueda ser atacada por el Ejército
norteamericano. Otros, en cambio, piensan que la
política francamente hostil y su constante actitud
agresiva, no responde a la preocupación por el
bienestar del pueblo cubano ni el régimen político
que prevalece en el país, sino a su importancia
estratégica. Para los cubanos está claro: ni
geopolítica, ni voracidad.
Casi sin excepción, desde
hace siglos los gobiernos norteamericanos anhelan la
posesión de la Isla y aunque la trama se urde en
Miami, no se trata solamente de compromisos
electorales con los viejos y nuevos sargentos
políticos. No pueden soportar la idea de que no
seamos su patio trasero.
DELIRIUM TREMENS
No hay que romperse la
cabeza. Está al alcance de la mano, en el Reporte al
Presidente de la Comisión de Asistencia para una
Cuba Libre (Comission for Assistance to a Free Cuba,
Report to the President), que el presidente número
43 anunció a bombo y platillo, donde se argumenta y
planea puntualmente el derrocamiento del Gobierno
cubano y las vías para lograrlo. Particularmente en
las secciones que se refieren a garantizar que el
régimen de transición sea proclive a los intereses
norteamericanos.
Un especialista opina que
las medidas recomendadas por la citada Comisión al
presidente de Estados Unidos “han comenzado a
implantarse con toda puntualidad. Obviamente, el
derecho a intervenir en cualquier país del mundo se
lo arrogan los norteamericanos a sí mismos sin
necesidad, como es su costumbre, de sujetarse al
Derecho Internacional ni a ningún otro orden
jurídico más que aquel emanado de la brutal fuerza
militar que poseen....
“Es preocupante, dice más
adelante, el punto que se refiere a que debe
difundirse que “el Gobierno de EE.UU. cree (the USA
government belief) que Cuba ha desarrollado
limitadamente armas biológicas y desarrolla
investigación en este terreno”. Y dice más adelante:
“La puerta para la invasión está contenida en éste y
en el párrafo siguiente: El proceso de implantación
del Título III del Acta para la solidaridad
democrática y libertaria con Cuba (Cuban Liberty and
Democratic Solidarity, Libertad Act) debe asegurar
un amplio rango de opciones políticas para el
presidente, a quien debe suministrarse un análisis
detallado, país por país, de las políticas y
acciones con respecto a Cuba para que sustente su
evaluación acerca de si la suspensión es necesaria
para los intereses de EE.UU. y hacer expedita la
transición a la democracia”.
Por si esto no basta hay
otro importante elemento, ahora el imperio puede
intervenir impunemente en cualquier oscuro lugar del
mundo con el manido argumento de que sus intereses
vitales están “amenazados”. La nueva estrategia de
seguridad nacional, firmada por Bush el 11 de
septiembre del 2002, reafirma el papel de la fuerza
militar como primer instrumento de poder y la
doctrina del golpe preventivo, a partir de la cual
para lanzar un ataque contra otra nación, le basta
imaginar una amenaza de guerra.
El propio Bush advertía al
Congreso: “Dispondré de medidas adicionales cuando
sea necesario para ejercer nuestro derecho a la
autodefensa y proteger a los ciudadanos y los
intereses de Estados Unidos” y, “…pueden incluir el
rápido envío de unidades de operaciones especiales y
el despliegue de otras fuerzas en varias partes del
mundo”.
EL LEON TUSADO
Desde entonces hay un Iraq,
y además, el escenario político continental en los
últimos tres años ha cambiado. La posición
geopolítica norteamericana en la región ha sido
alterada sustancialmente: Venezuela, Argentina,
Brasil, Uruguay son un ejemplo.
“Los hechos de las últimas
semanas —escribió Noam Chomsky el 3 de diciembre
pasado—, entre ellos las elecciones en EE.UU., el
ataque a Fallujah, la muerte de Yasser Arafat y los
cambios en el Gobierno de George Bush dan pábulo al
principio enunciado y, a nivel humano, acrecientan
el peligro de la guerra y del terror. La política
militar de Washington "conlleva un riesgo apreciable
de catástrofe final", escriben los expertos en
estrategia John D. Steinbruner y Nancy Gallagher en
la última edición de Daedalus, una revista no
muy dada a la hipérbole, … aunque los autores
expresan la esperanza de que la amenaza será
contrarrestada por una coalición de países amantes
de la paz.”
En el año fiscal 2004 el
presupuesto para los gastos militares alcanza la
cifra de 368 000 millones de dólares, de acuerdo con
los entendidos la más elevada en la historia
norteamericana y mayor en 13 000 millones de dólares
a la del 2002.
Adicionalmente, cuando acaba
de asumir el poder en su segundo mandato, Bush va
tomando medidas que le garanticen una total
impunidad. No quiere un solo “pero” y saca de su
gabinete a quienes no han expresado una postura
ultraderechista, colocando en su lugar a los que sin
duda le harán el juego: a la derecha, cada vez más a
la derecha. Por el momento, ése es el último paso
público, tras bambalinas cabe preguntarse, ¿hacia
dónde apuntarán sus armas? Nadie lo sabe. Iraq
—donde ya ha perdido más de mil hombres y cinco mil
soldados han desertado para no correr la misma
suerte— los tiene atrapado.
NO SOLO CON UÑAS Y DIENTES
De ahí que la pequeña Isla
abre bien sus ojos y se mantiene en vigía
permanente. Alista sus fuerzas, levanta a sus
soldados, los de uniforme y los de paisano, limpia
sus fusiles, maniobra con sus tanques en las calles,
desenfunda sus armas, no sólo para revisar sus
sistemas defensivos y comprobar la disposición
combativa de sus tropas, sino para disuadir al
enemigo.
Durante esta semana,
millones de hombres y mujeres, padres de familias,
delicadas madres, sencillos obreros, destacados
intelectuales, creyentes y no creyentes, cristianos
o seguidores de religiones sincréticas, están
demostrando en el Ejercicio Estratégico Bastión 2004
su preparación y disposición para luchar, hasta con
uñas y dientes, en defensa de sus montañas y sus
playas, de sus viviendas y sus hospitales, de sus
médicos y sus escuelas.•
TENEMOS QUE DEFENDER
NUESTRAS CONQUISTAS
Yordy Rodríguez Gálvez, de
las tropas especiales, no llegó a las Fuerzas
Armadas por un problema coyuntural o una casualidad.
Cuando le llamaron al Servicio Militar ya lo tenía
decidido. Aunque piensa que su padre, que estuvo 39
años en servicio activo, influyó en su vocación.
“Siempre me dijo que esta carrera era de mucho
sacrificio y voluntad”.
Desde entonces pasó por
todos los niveles de mando hasta alcanzar el grado
de capitán que hoy ostenta.
El Bastión supone para él un
ejercicio estratégico de gran envergadura, “donde
además de entrenarme puedo superarme y desarrollar
mis habilidades para el momento de la guerra, si es
que se produce. Tenemos que defender nuestras
conquistas, y con los entrenamientos que se realizan
a nivel nacional, se logra la cohesión y preparación
de la guerra de todo el pueblo, como principio de la
doctrina militar cubana.
“Soy de los que comparten el
criterio de que los norteamericanos nunca van a
cejar en su empeño de recuperar la Isla. Por su
doctrina militar y su esencia agresiva, siempre hay
una posibilidad. La mejor manera de evitarla es
estando bien preparados.”
SOMOS UN HUESO ATRAVESADO EN
SU GARGANTA
Yuri Otero Santos, primer
teniente, también piensa que existe la posibilidad
real de una guerra.
“No se puede descartar
porque el presidente Bush ha declarado que uno de
los países que le quedan por derrotar es Cuba junto
a Corea y otros. Está llevando a cabo una política
fascista-imperialista, prácticamente se quiere
apoderar del mundo.
“Según sus propias palabras,
estamos entre los países 'oscuros', pero lo
cierto es que somos un hueso en su garganta que han
tenido atravesado por más de 40 años.
AL PERDER LA LIBERTAD SE
PIERDE TODO
Probablemente a Juan Antonio
Callís Poll su padre lo estaba educando para que
fuera un hombre de letras y no de armas. Eso se le
nota nada más cruzar unas palabras con él, y se
confirma cuando se conoce su gusto por la lectura, y
una perfecta dicción y locuacidad.
¿Y por qué este joven
capitán de 29 años, negro, padre de familia y con un
sólido porvenir en su carrera militar, cree en la
posibilidad real de una agresión armada?
“Cada día que pasa se puede
notar la efervescencia que tiene la mafia
cubanoamericana, que incita al Congreso y al
Presidente de los Estados Unidos a que se haga una
“democratización” mediante un enfrentamiento armado,
para “liberarnos”.
“Nosotros estamos claros que
si lograra instaurarse aquí un Gobierno del tipo que
ellos quieren, lo perderíamos todo porque al perder
la libertad se pierde todo: la libre expresión, los
derechos, la asistencia médica y la educación
gratuitas, sería entrar en ese mundo metalizado en
que todo es a base de dinero, se perdería el sentido
humanista de la asistencia médica, los negros
volveríamos a ser discriminados, como pasaba aquí
antes del triunfo de la Revolución.
Como dije antes, si se sigue
la política del señor Bush, puede verse que cada
acción que ejecuta en esa dirección está dirigida a
buscar un apoyo de alguna parte de la opinión
pública para justificar sus agresiones militares. De
ahí lo conveniente de estudiar y adecuar todas esas
experiencias.
“Nuestro pueblo puede estar
convencido de que las tropas especiales pueden
cumplir, desde el primer momento, las misiones más
riesgosas, nos hemos preparado durante años para
ello. Pero con la ejecución ahora del Ejercicio
Estratégico Bastión 2004, vital para nuestra defensa
a pesar de los gastos y esfuerzos que requiere, no
sólo demostramos de lo que somos capaces, sino que
nos acerca lo más posible a la realidad y entrena a
cada ciudadano en lo que tiene que hacer, en qué
momento y con qué medios.”
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