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Para convertir en realidad el
sueño de Celia
René Castaño
FOTO DE ARNALDO SANTOS
"Un palacio al
servicio de las ideas más nobles. Una retaguardia de
vanguardia", son las palabras con las que el
Comandante en Jefe Fidel Castro define al Palacio de
las Convenciones en el reconocimiento que envió la
víspera al acto central por el aniversario 25 de su
creación, celebrado en este recinto y presidido por
Pedro Sáez Montejo, miembro del Buró Político y
primer secretario del Partido en la capital.
Carlos
Valenciaga entregó el reconocimiento enviado por el
Comandante en Jefe a Abraham Maciques, director
general del PalaciO.
Carlos Manuel
Valenciaga, miembro del Consejo de Estado, fue el
portador del reconocimiento de Fidel entregado a
Abraham Maciques, director general de la
instalación, quien lo recibió en nombre de los
trabajadores; estos le hicieron llegar un diploma al
Comandante en Jefe por su condición de fundador y
ser su fuente de inspiración.
Allí fueron
homenajeadas las personas y entidades que han
desarrollado una eficiente labor, no solo política,
sino también científica, social, cultural y
deportiva.
Como
embajadores de la Revolución y sus ideas evaluó
Hassan Pérez, segundo secretario del Comité Nacional
de la UJC, a los trabajadores del centro, quienes
han hecho posible convertir en realidad el hermoso
sueño de Celia.
Hace más de
cinco lustros, Celia Sánchez Manduley laboró en el
proyecto de un centro de convenciones, junto al
arquitecto Antonio Quintana, para la celebración de
la VI Cumbre de los No Alineados en La Habana. La
idea fructificó en una instalación devenida baluarte
de la nación.
El Palacio,
convertido inmediatamente en la sede de los
congresos en Cuba, fue el motor que impulsó el
desarrollo del segmento de los eventos y ferias,
junto a todos los servicios e instalaciones
asociados a este trabajo, expresó Abraham Maciques.
Esto significó, agregó, una forma muy novedosa de
romper el bloqueo imperialista ya que nuestros
especialistas trabajaron en proyectos conjuntos con
otros países, y las ferias y exposiciones
propiciaron el intercambio comercial y el incremento
de la calidad de los productos nacionales.
Al recibir el
diploma concedido a Fidel, Valenciaga calificó a la
entidad como un ejemplo en la organización de
grandes eventos, devenida gran complejo de servicios
múltiples.
Señaló que
"este ha sido el Palacio de las Convenciones del
pueblo cubano y de su Revolución. El Palacio que en
nombre de Cuba ha tendido su mano a sindicalistas,
mujeres, jóvenes y luchadores por la justicia social
de todo el mundo. El Palacio de la lucha contra el
bloqueo, y a la vez, el lugar de encuentro con lo
mejor del pueblo norteamericano" y destacó los
positivos resultados económicos de este gran
complejo. |