DIPLOMACIA DE NUEVO TIPO
Más independiente que nunca
POR JOAQUIN ORAMAS
SI algo
caracteriza a la política exterior de Cuba es que
desarrolla una diplomacia de nuevo tipo comprometida
con la dignidad y resistencia de su pueblo y de
fidelidad absoluta con la Revolución y el presidente
Fidel Castro.
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Como decía Raúl Roa, el Canciller
de la Dignidad, la política exterior
cubana se ha convertido en
espada y escudo de la nación.
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La esencia de la
política exterior cubana es la independencia y la
total soberanía alcanzada con el triunfo
revolucionario, expresó Ricardo Alarcón, presidente
de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Los
embajadores y el resto del personal cubano del
Ministerio de Relaciones Exteriores ganan conciencia
del relevante papel que desempeñan en sus
respectivas actividades en la Isla y fuera de ella
donde están a la altura del respeto y admiración
hacia Cuba, su pueblo y el líder de la Revolución.
El país ha
recibido en el presente año delegaciones de alto
nivel que conocieron los puntos de vista de rechazo
al bloqueo criminal de Estados Unidos, la lucha por
el regreso de nuestros Cinco Héroes que guardan
injusta prisión en Estados Unidos por evitar que la
mafia terrorista de Miami lleve a cabo sus acciones
terroristas contra la Isla. Igualmente se siente
complacido por el apoyo
en la Asamblea General de las Naciones Unidas
de la gran mayoría de los países a la propuesta de
Cuba contra el bloqueo impuesto por
Estados Unidos.
La
creación del MINREX fue el resultado de las
transformaciones revolucionarias y la necesidad de
un instrumento idóneo para la nueva Cuba, que
ejercía por primera vez su verdadera independencia y
que debía ser defensor y guardián de la soberanía,
dignidad y del espíritu internacionalista de nuestro pueblo y de la
Revolución.
Como decía Raúl Roa, el Canciller de la Dignidad, se
ha convertido en espada y escudo de la nación cubana
frente al genocida bloqueo económico, comercial y
financiero de la Administración estadounidense
contra la Isla, que tratan infructuosamente de
aislarla.
Esta ha sido la principal prioridad de la política
exterior de Cuba establecida hace 45 años, con el
surgimiento del MINREX mediante la ley número 663 de
23 de diciembre de 1959, a propuesta del Canciller
Raúl Roa. Desde entonces, el Ministerio de
Relaciones Exteriores adoptó su verdadera
denominación, expresión de la función que debía
desarrollar como organismo del Estado a cargo de las
relaciones exteriores de Cuba.
Devino un cambio total, pues desde el 20 de mayo de
1902 hasta el triunfo de la Revolución dirigida por
Fidel Castro, el Ministerio de Estado, organismo a
cargo de las relaciones exteriores de la República,
era una dependencia de Estados Unidos. Un ejemplo de
la independencia mediatizada, soberanía intervenida
y economía endeudada por el imperialismo
norteamericano, como la describiera la especialista
Olga Miranda.
Sería interminable la lista de ejemplos que lo
confirman. Bastan la imposición por Washington de la
Enmienda Platt, que convertía a Cuba en una
neocolonia, y la vergonzosa actuación del delegado
del tirano Batista en la Asamblea General de la ONU,
al servicio absoluto del Departamento de Estado
norteamericano en el seno de las Naciones Unidas, en
los años 50, ya iniciada la llamada Guerra Fría.
Al
triunfo de la Revolución, Cuba mantenía relaciones
con 49 países, de ellos 21 en el hemisferio
occidental. Existían 40 misiones diplomáticas
cubanas en el exterior y 35 extranjeras con sede en
La Habana.
A
partir de 1959 comienza la expansión de las
relaciones con todo el mundo, pues el Gobierno
Revolucionario asumía voz propia, sin pedir
autorización al poderoso vecino del Norte para
decidir con quién debía establecer vínculos
diplomáticos y firmar convenios. La política hostil
de Washington, que no pudo impedir que los Rebeldes
encabezados por Fidel Castro tomaran el poder,
impuso en la OEA la separación de Cuba, con la
oposición de México. Aislamiento que años más tarde
fue roto por los gobiernos de Salvador Allende, en
Chile; Velasco Alvarado, de Perú, y Omar Torrijos,
de Panamá, y por la decisión de países caribeños no
hispanos. Hoy la nación cubana mantiene relaciones
diplomáticas con 29 países y consulares con otros
dos en la región.
La
diplomacia revolucionaria de la mayor de las
Antillas
se
extendió a 66 países africanos y 31 asiáticos. Entre
estos últimos con la República Popular China, con la
que fuimos el primer Estado latinoamericano en
establecer relaciones diplomáticas.
Actualmente, Cuba mantiene vínculos oficiales con
178 países y tres a nivel consular. A su vez, 96
misiones foráneas están radicadas en la capital.
La
política exterior cubana fundamenta esos vínculos en
los principios de igualdad de derechos, libre
determinación de los pueblos, integridad
territorial, independencia de los estados, arreglo
pacífico de los conflictos, cooperación
internacional de beneficio e interés mutuo y
equitativo y demás principios proclamados en la
Carta de las Naciones Unidas y en los tratados
internacionales.
El
multilateralismo es otro principio de la política
exterior de la Isla, cuya voz se levanta en
organismos y organizaciones internacionales a favor
de la paz y en defensa de los derechos de
autodeterminación y soberanía. También desempeña
importante papel en el Grupo de los 77 y el
Movimiento de Países No Alineados, en el que figura
entre los fundadores.
Es
importante destacar que junto a los funcionarios del
servicio exterior, nuestros médicos, maestros,
deportistas y personal de otras actividades
internacionalistas son igualmente ejemplos de la
política exterior cubana, que se hace realidad como
la diplomacia de nuevo tipo que hoy cumplen en todos
los continentes. |