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Jorge Batlle...
Confesiones de
un genuflexo
NIDIA DÍAZ
Miami aspira a
convertirse en la ciudad-sede del Área de Libre
Comercio de las Américas (ALCA), y no le falta
razón, "méritos" le sobran. Guarida de terroristas y
anexionistas, también sirvió de asiento al más
descarado fraude electoral de los últimos tiempos
por el cual el mandatario George W. Bush, pudo
convertirse en inquilino de la Casa Blanca.
Que
tiene derecho, lo sabemos. Lo novedoso, es que el
presidente del Uruguay, Jorge Batlle le diera su
voto aun cuando nadie se lo hubiera pedido y no solo
sufragó sin urna, sino que habló tanto y tanto y en
inglés, para más seña, que como suele sucederle
cuando reconsidera sus acciones, hoy deberá estar
inquieto, pensando que, realmente, se le fue la
mano.
Jorge Battle
solo tiene un sueño: llevar carne uruguaya a los
mercados norteamericanos. No importa que para
hacerlo tenga que vender su país y anexarlo a los
Estados Unidos.
Y no lo decimos
nosotros, lo dijo él en el Hotel Biltmore de la
ciudad floridana:
"Vendré a EE.UU.
una vez más, y otra y otra vez, porque queremos
hacer negocios con los americanos... pienso que
podemos crecer con alguien que sabe hacerlo mejor
que nosotros."
Allí, en una
mesa cercana, el hermanito Jeb se sonreía complacido
y, si no es bobo, debe haber pensado: ¡qué rápido
aprende este Battle!, apenas el martes se le amenazó
con no concretar el Tratado de Libre Comercio con su
país si no se salía rápido del MERCOSUR.
Pues bien, ahí
estaba el llorón, llamando a sus homólogos, ¡qué
digo homólogos!, a los mandatarios latinoamericanos
a que negocien con el patrón del Norte, "cuanto más
rápido, mejor, porque si uno se reduce a los países
de la región en la que se está ubicado, el
crecimiento es muy limitado".
Con tales
actitudes, a lo más que podrá aspirar es a que su
carita quede impresa en las bolsitas de tasajo
uruguayo como premio de pago de alguna transnacional
por el servicio.
A diferencia de
lo que pudiera creer el hermanito, Jorge Batlle no
sabe lo que dice, aun cuando ha estado presente en
los más recientes cambios de mando presidencial de
varios mandatarios latinoamericanos, parece no haber
escuchado los pronunciamientos de estos en contra
del ALCA y a favor de la integración regional; a
favor de privilegiar la fusión del MERCOSUR y de la
Comunidad Andina de Naciones (CAN) para enfrentar,
con una sola voz, las negociaciones comerciales con
los Estados Unidos.
Ni siquiera
recuerda que tan recientemente como en el mes de
junio en Paraguay, tuvo lugar la XXIV Conferencia
Cumbre del Mercado Común del Sur, donde se
adelantaron posiciones en ese sentido y donde tanto
a esa nación como a la suya (¡?) se le prometió
compensaciones en su condición de ser las economías
más pequeñas.
El propio
canciller uruguayo, Didier Oppertti se mostró
complacido de la propuesta brasileña de ampliar y
fortalecer el MERCOSUR porque, dijo, "sin este
prólogo será muy difícil hablar de otro tipo de
integración".
Cuidado,
Batlle, no muy lejano está el día en que de tanta
genuflexión no podrás volver a pararte. |