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Chile
a 30 años del golpe militar
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El libre mercado
impuesto por el fascismo
NIDIA DÍAZ
Conocí
a Hugo Fazio en uno de sus viajes a La Habana,
durante los años posteriores al golpe fascista
contra el Gobierno de la Unidad Popular del que fue
vicepresidente del Banco Central y representante
ante el BID.
Como
economista y miembro entonces del Comité Central
del Partido Comunista de Chile y de su Comisión Política,
lo entrevisté en varias ocasiones y admiré en él,
desde un principio, su peculiar didactismo para
explicar lo que estaba sucediendo en el interior de
su país.
Recuerdo
las largas conversaciones que sostuvimos en los días
en que allá, en Chile, a inicios del ochenta, el
dictador elucubró la legitimación y perpetuidad en
el poder del pinochetismo.
Desde
1995, Hugo Fazio es director del Centro de Estudios
Nacionales de Desarrollo Alternativo, CENDA, y en
1992, formó parte del Tribunal Constitucional del
Cobre, que resolvió sobre las apelaciones de las
transnacionales norteamericanas a la nacionalización
de la gran minería del cobre.
Para
aproximarnos en este aniversario 30 de aquellos
sucesos que derrocaron al Gobierno legítimo de
Salvador Allende, como lo hizo en otras ocasiones,
accedió a responder a las preguntas de Granma:
P)
¿Cuáles fueron los factores objetivos y subjetivos
que en su opinión, propiciaron el triunfo del golpe
militar fascista?
R) Las
causas son variadas. Desde la perspectiva de la
Unidad Popular pienso que la debilidad fundamental
residió en que no se logró constituir una alianza
de todos los sectores beneficiados por el proceso de
transformaciones —a ello contribuyeron posiciones
sectarias al interior de la UP—, así como el
deslizamiento hacia la derecha de parte importante
de la Democracia Cristiana, en lo que desempeñó un
papel no menor el copioso financiamiento que, como
ya está comprobado, recibía desde Washington.
Uno de
los grandes méritos del Gobierno de la UP
—fundamental para avanzar en el cumplimiento del
Programa prometido— fue no aceptar nunca las
imposiciones del Fondo Monetario Internacional, que
hoy son tan comunes en la región, como tampoco las
presiones de la Casa Blanca. Ello permitió impulsar
una política independiente. Con el FMI se negoció
exitosamente la deuda externa, que constituye para
nuestros países una carga muy pesada. Otro tanto se
hizo con el llamado Club de París. El FMI aplica
desde hace años orientaciones que no tienen relación
con los fundamentos presentes en su nacimiento o que
formaron parte muy importante en las discusiones que
le dieron origen que ponían énfasis en contribuir
realmente a impulsar la actividad económica de los
países que enfrentan dificultades. Si no se aceptan
sus exigencias, el Fondo hace todo lo que está a su
alcance para dificultar las acciones de los
gobiernos independientes.
Muchas
de las transformaciones planteadas a comienzos de la
década de los setenta continúan hoy estando
vigentes en un escenario mucho más complejo.
P)
¿Era realmente el Gobierno de la Unidad Popular una
amenaza para el sistema establecido, para el
imperialismo norteamericano y la oligarquía
chilena?
R) Un
acontecimiento histórico de la relevancia del
periodo de Gobierno de la Unidad Popular debe
analizarse considerando la realidad concreta
enfrentada en esos años, la magnitud de las
contradicciones a resolver, la situación real de la
gran mayoría de la población, así como sus
repercusiones en el desarrollo posterior del país.
El Gobierno encabezado por Salvador Allende
constituye el mayor esfuerzo por resolver las
grandes contradicciones generadas en la sociedad
chilena por la presencia dominante del capital
extranjero y los grandes intereses económicos
internos, posibilitando una participación activa de
las mayorías nacionales. Sin duda, constituye el
proceso del siglo XX más importante de
transformaciones progresistas en el país.
El
objetivo central del Gobierno fue mejorar
significativamente las condiciones de vida de la
gran mayoría de los chilenos. Los avances en esta
dirección, como ya se señaló, fueron
extraordinarios. Paralelamente se planteó producir
transformaciones de fondo, absolutamente necesarias,
muchas de las cuales también se proponían en el
Programa de Gobierno del candidato
democratacristiano Radomiro Tomic. Por ejemplo, la
nacionalización del cobre, la profundización del
proceso de reforma agraria, iniciado en el Gobierno
de Eduardo Frei, la constitución del Área de
Propiedad Social, la participación democrática en
el proceso político y económico de sectores muy
vastos de la población, los avances en la
distribución del ingreso, constituyen logros históricos.
Las
posiciones dominantes de los principales consorcios
norteamericanos fueron removidas. El viejo
latifundio desapareció. Para la Casa Blanca era
inadmisible que esos cambios —que no los habría
aceptado por ninguna vía— se produjesen usando la
Constitución existente. En esas condiciones recurrió
a la violencia extrema, apoyándose ante todo en su
influencia al interior de las Fuerzas Armadas,
aprovechando que un porcentaje importante de la
oficialidad había recibido instrucción en sus
academias.
P)
¿Cuál fue el papel de la dictadura de Pinochet en
la implementación del neoliberalismo en Chile?
R)
Determinante. Se revirtió un proceso revolucionario
mediante la violencia. El país fue transformado en
campo de experimentación de un modelo que en esos años
se abría paso a nivel mundial. Si los mecanismos
económicos entran a generar contradicciones muy
profundas o van perdiendo su hegemonismo y, por
tanto, no son suficientes para imponer una política
determinada se recurre a los extra- económicos,
particularmente a la violencia. Así aconteció en
Chile a comienzos de los años setenta.
En
esta dirección se ubica actualmente la Estrategia
de Seguridad Nacional hecha pública por Bush hace
un año, en septiembre del 2002, que expresa los
propósitos de fondo políticos y económicos de la
Casa Blanca. En el manifiesto se expresa
reiteradamente la idea de promover "el
crecimiento económico y la libertad económica más
allá de las costas de Norteamérica". "El
concepto de libre mercado —se señala en su
texto— surgió como principio moral antes de que
fuera un pilar de la economía". Se trata de un
principio que debe expandirse de cualquier forma,
incluyendo en primer término el papel central de
las fuerzas armadas. "Es tiempo —se
proclama— de reafirmar el papel esencial de la
fuerza militar americana". Es el "libre
mercado" impuesto mediante la violencia, lo
cual es la negación más plena de la libertad y de
la democracia.
P)
Se ha dicho que en agosto de 1973, Richard Nixon
dijo refiriéndose a Chile: "hagan que la
economía aúlle". ¿Qué significó esta
orden, cómo se expresó en el terreno?
R) La
intervención de la Casa Blanca se manifestó desde
antes de que asumiese Salvador Allende la
presidencia. En verdad, se inició desde el período
de la campaña electoral. El presidente
norteamericano Richard Nixon se propuso "hacer
aullar" a la economía chilena y se esforzó
por lograrlo, a través de mecanismos económicos y
muchos extraeconómicos. Se puso en marcha un plan
de terrorismo desestabilizador.
Entre
economía y política siempre existe una interrelación
muy estrecha. Ella se expresa más fuertemente
cuando se producen agudas confrontaciones en el
terreno político, como fue el proceso
revolucionario en los años de Gobierno de Salvador
Allende. La evolución de la economía en los años
de Gobierno de la UP no se puede entender sin
considerar la guerra desestabilizadora desencadenada
por el Gobierno de EE.UU. y los grandes intereses
económicos de ese país afectados por las
transformaciones de fondo que se vivieron en Chile,
así como por poderosos actores internos.
P)
¿Significó el fin de la dictadura fascista un
cambio en las líneas económicas de Chile? ¿Cuáles
han sido las consecuencias de la implementación del
neoliberalismo en el país?
R)
Desgraciadamente, no. Los gobiernos de la Concertación,
en oposición a lo que sus personeros manifestaron
en los años de dictadura, asumieron conscientemente
el mismo modelo económico, tratando de adicionarle
sin ninguna posibilidad de éxito el concepto de
equidad. Un programa concebido en función de los
intereses de una minoría no puede ser equitativo.
Las
consecuencias económico-sociales son muy graves.
Baste con un ejemplo para demostrarlo. La distribución
funcional del ingreso ha experimentado una regresión
gigantesca, cuyas víctimas son quienes viven de una
remuneración. Si comparamos el Gobierno de la
Unidad Popular con lo sucedido posteriormente, el
retroceso producido es de gran magnitud. A comienzos
de los setenta, las remuneraciones captaban un 62,9%
del ingreso y, en consecuencia, un 37,1% era
recibido por los denominados excedentes de explotación
(ganancias del capital y renta). Hoy la participación
de las remuneraciones en la distribución del
ingreso es de aproximadamente un 40%. La relación
en los hechos se revirtió. Se trata de US$ 12 000
millones a US$ 13 000 millones que se redistribuyen
anualmente preferentemente en beneficio de los
grandes intereses económicos.
Este
retroceso se produjo ante todo en los años de
dictadura. Pero continuó en los gobiernos de la
Concertación. Chile se encuentra entre los países
de peor distribución del ingreso a nivel mundial.
Si el cálculo se efectúa en quintiles, o sea en el
20% de la población, el sector de mayores ingresos
captaba el año 2000 un 57,5% del total, mientras
que el primer quintil percibía solo un 3,7%. La
brecha entre ambos grupos fue de 15,5 veces.
P)
¿Cómo explica que más de una década después de
la llegada al poder de gobiernos civiles, siga en
vigor la Constitución fascista?
R) En
Chile se impuso una "salida pactada" de la
dictadura. Posteriormente, en los gobiernos de la
Concertación no ha existido voluntad política para
modificar la Constitución. Los grandes intereses
económicos dominantes en el país, que recuperaron
posiciones hegemónicas en los años de dictadura,
desde el término del período de Pinochet han
fortalecido aún más sus posiciones. Los sucesivos
gobiernos de la Concertación han buscado construir
siempre puentes de entendimiento con el gran
empresariado. Baste con señalar que la dirección
principal económica es en la actualidad la llamada
agenda "procrecimiento" diseñada por el
presidente de los organismos del gran empresariado,
Juan Claro, y que muchas determinaciones importantes
se adoptan con su participación directa.
El
Tratado de Libre Comercio próximo a entrar en
vigencia con EE.UU., al descansar plenamente en los
contenidos del Consenso de Washington —que en
estricto rigor constituye la estrategia del capital
transnacional para la región— busca profundizar y
consolidar el modelo económico-social en aplicación
en el país. Este acuerdo es absolutamente funcional
a los propósitos de EE.UU. de impulsar procesos de
integración con países en desarrollo y, desde
luego, en primer término en la región. El
secretario de Estado adjunto de EE.UU. para asuntos
del Hemisferio Occidental, Roger Noriega, manifestó
su deseo de que "el hito que marca el Acuerdo
de Libre Comercio entre Estados Unidos y Chile sirva
de escalón para el establecimiento del Área de
Libre Comercio de las Américas (ALCA)". La
Casa Blanca lo considera el "modelo" a
seguirse al establecer acuerdos similares con otras
naciones.
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