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N U E S T R A  A M E R I C A

La Habana. 11 de septiembre de 2003

Chile a 30 años del golpe militar
El libre mercado impuesto por el fascismo

NIDIA DÍAZ

Conocí a Hugo Fazio en uno de sus viajes a La Habana, durante los años posteriores al golpe fascista contra el Gobierno de la Unidad Popular del que fue vicepresidente del Banco Central y representante ante el BID.

Como economista y miembro entonces del Comité Central del Partido Comunista de Chile y de su Comisión Política, lo entrevisté en varias ocasiones y admiré en él, desde un principio, su peculiar didactismo para explicar lo que estaba sucediendo en el interior de su país.

Recuerdo las largas conversaciones que sostuvimos en los días en que allá, en Chile, a inicios del ochenta, el dictador elucubró la legitimación y perpetuidad en el poder del pinochetismo.

Desde 1995, Hugo Fazio es director del Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo, CENDA, y en 1992, formó parte del Tribunal Constitucional del Cobre, que resolvió sobre las apelaciones de las transnacionales norteamericanas a la nacionalización de la gran minería del cobre.

Para aproximarnos en este aniversario 30 de aquellos sucesos que derrocaron al Gobierno legítimo de Salvador Allende, como lo hizo en otras ocasiones, accedió a responder a las preguntas de Granma:

P) ¿Cuáles fueron los factores objetivos y subjetivos que en su opinión, propiciaron el triunfo del golpe militar fascista?

R) Las causas son variadas. Desde la perspectiva de la Unidad Popular pienso que la debilidad fundamental residió en que no se logró constituir una alianza de todos los sectores beneficiados por el proceso de transformaciones —a ello contribuyeron posiciones sectarias al interior de la UP—, así como el deslizamiento hacia la derecha de parte importante de la Democracia Cristiana, en lo que desempeñó un papel no menor el copioso financiamiento que, como ya está comprobado, recibía desde Washington.

Uno de los grandes méritos del Gobierno de la UP —fundamental para avanzar en el cumplimiento del Programa prometido— fue no aceptar nunca las imposiciones del Fondo Monetario Internacional, que hoy son tan comunes en la región, como tampoco las presiones de la Casa Blanca. Ello permitió impulsar una política independiente. Con el FMI se negoció exitosamente la deuda externa, que constituye para nuestros países una carga muy pesada. Otro tanto se hizo con el llamado Club de París. El FMI aplica desde hace años orientaciones que no tienen relación con los fundamentos presentes en su nacimiento o que formaron parte muy importante en las discusiones que le dieron origen que ponían énfasis en contribuir realmente a impulsar la actividad económica de los países que enfrentan dificultades. Si no se aceptan sus exigencias, el Fondo hace todo lo que está a su alcance para dificultar las acciones de los gobiernos independientes.

Muchas de las transformaciones planteadas a comienzos de la década de los setenta continúan hoy estando vigentes en un escenario mucho más complejo.

P) ¿Era realmente el Gobierno de la Unidad Popular una amenaza para el sistema establecido, para el imperialismo norteamericano y la oligarquía chilena?

R) Un acontecimiento histórico de la relevancia del periodo de Gobierno de la Unidad Popular debe analizarse considerando la realidad concreta enfrentada en esos años, la magnitud de las contradicciones a resolver, la situación real de la gran mayoría de la población, así como sus repercusiones en el desarrollo posterior del país. El Gobierno encabezado por Salvador Allende constituye el mayor esfuerzo por resolver las grandes contradicciones generadas en la sociedad chilena por la presencia dominante del capital extranjero y los grandes intereses económicos internos, posibilitando una participación activa de las mayorías nacionales. Sin duda, constituye el proceso del siglo XX más importante de transformaciones progresistas en el país.

El objetivo central del Gobierno fue mejorar significativamente las condiciones de vida de la gran mayoría de los chilenos. Los avances en esta dirección, como ya se señaló, fueron extraordinarios. Paralelamente se planteó producir transformaciones de fondo, absolutamente necesarias, muchas de las cuales también se proponían en el Programa de Gobierno del candidato democratacristiano Radomiro Tomic. Por ejemplo, la nacionalización del cobre, la profundización del proceso de reforma agraria, iniciado en el Gobierno de Eduardo Frei, la constitución del Área de Propiedad Social, la participación democrática en el proceso político y económico de sectores muy vastos de la población, los avances en la distribución del ingreso, constituyen logros históricos.

Las posiciones dominantes de los principales consorcios norteamericanos fueron removidas. El viejo latifundio desapareció. Para la Casa Blanca era inadmisible que esos cambios —que no los habría aceptado por ninguna vía— se produjesen usando la Constitución existente. En esas condiciones recurrió a la violencia extrema, apoyándose ante todo en su influencia al interior de las Fuerzas Armadas, aprovechando que un porcentaje importante de la oficialidad había recibido instrucción en sus academias.

P) ¿Cuál fue el papel de la dictadura de Pinochet en la implementación del neoliberalismo en Chile?

R) Determinante. Se revirtió un proceso revolucionario mediante la violencia. El país fue transformado en campo de experimentación de un modelo que en esos años se abría paso a nivel mundial. Si los mecanismos económicos entran a generar contradicciones muy profundas o van perdiendo su hegemonismo y, por tanto, no son suficientes para imponer una política determinada se recurre a los extra- económicos, particularmente a la violencia. Así aconteció en Chile a comienzos de los años setenta.

En esta dirección se ubica actualmente la Estrategia de Seguridad Nacional hecha pública por Bush hace un año, en septiembre del 2002, que expresa los propósitos de fondo políticos y económicos de la Casa Blanca. En el manifiesto se expresa reiteradamente la idea de promover "el crecimiento económico y la libertad económica más allá de las costas de Norteamérica". "El concepto de libre mercado —se señala en su texto— surgió como principio moral antes de que fuera un pilar de la economía". Se trata de un principio que debe expandirse de cualquier forma, incluyendo en primer término el papel central de las fuerzas armadas. "Es tiempo —se proclama— de reafirmar el papel esencial de la fuerza militar americana". Es el "libre mercado" impuesto mediante la violencia, lo cual es la negación más plena de la libertad y de la democracia.

P) Se ha dicho que en agosto de 1973, Richard Nixon dijo refiriéndose a Chile: "hagan que la economía aúlle". ¿Qué significó esta orden, cómo se expresó en el terreno?

R) La intervención de la Casa Blanca se manifestó desde antes de que asumiese Salvador Allende la presidencia. En verdad, se inició desde el período de la campaña electoral. El presidente norteamericano Richard Nixon se propuso "hacer aullar" a la economía chilena y se esforzó por lograrlo, a través de mecanismos económicos y muchos extraeconómicos. Se puso en marcha un plan de terrorismo desestabilizador.

Entre economía y política siempre existe una interrelación muy estrecha. Ella se expresa más fuertemente cuando se producen agudas confrontaciones en el terreno político, como fue el proceso revolucionario en los años de Gobierno de Salvador Allende. La evolución de la economía en los años de Gobierno de la UP no se puede entender sin considerar la guerra desestabilizadora desencadenada por el Gobierno de EE.UU. y los grandes intereses económicos de ese país afectados por las transformaciones de fondo que se vivieron en Chile, así como por poderosos actores internos.

P) ¿Significó el fin de la dictadura fascista un cambio en las líneas económicas de Chile? ¿Cuáles han sido las consecuencias de la implementación del neoliberalismo en el país?

R) Desgraciadamente, no. Los gobiernos de la Concertación, en oposición a lo que sus personeros manifestaron en los años de dictadura, asumieron conscientemente el mismo modelo económico, tratando de adicionarle sin ninguna posibilidad de éxito el concepto de equidad. Un programa concebido en función de los intereses de una minoría no puede ser equitativo.

Las consecuencias económico-sociales son muy graves. Baste con un ejemplo para demostrarlo. La distribución funcional del ingreso ha experimentado una regresión gigantesca, cuyas víctimas son quienes viven de una remuneración. Si comparamos el Gobierno de la Unidad Popular con lo sucedido posteriormente, el retroceso producido es de gran magnitud. A comienzos de los setenta, las remuneraciones captaban un 62,9% del ingreso y, en consecuencia, un 37,1% era recibido por los denominados excedentes de explotación (ganancias del capital y renta). Hoy la participación de las remuneraciones en la distribución del ingreso es de aproximadamente un 40%. La relación en los hechos se revirtió. Se trata de US$ 12 000 millones a US$ 13 000 millones que se redistribuyen anualmente preferentemente en beneficio de los grandes intereses económicos.

Este retroceso se produjo ante todo en los años de dictadura. Pero continuó en los gobiernos de la Concertación. Chile se encuentra entre los países de peor distribución del ingreso a nivel mundial. Si el cálculo se efectúa en quintiles, o sea en el 20% de la población, el sector de mayores ingresos captaba el año 2000 un 57,5% del total, mientras que el primer quintil percibía solo un 3,7%. La brecha entre ambos grupos fue de 15,5 veces.

P) ¿Cómo explica que más de una década después de la llegada al poder de gobiernos civiles, siga en vigor la Constitución fascista?

R) En Chile se impuso una "salida pactada" de la dictadura. Posteriormente, en los gobiernos de la Concertación no ha existido voluntad política para modificar la Constitución. Los grandes intereses económicos dominantes en el país, que recuperaron posiciones hegemónicas en los años de dictadura, desde el término del período de Pinochet han fortalecido aún más sus posiciones. Los sucesivos gobiernos de la Concertación han buscado construir siempre puentes de entendimiento con el gran empresariado. Baste con señalar que la dirección principal económica es en la actualidad la llamada agenda "procrecimiento" diseñada por el presidente de los organismos del gran empresariado, Juan Claro, y que muchas determinaciones importantes se adoptan con su participación directa.

El Tratado de Libre Comercio próximo a entrar en vigencia con EE.UU., al descansar plenamente en los contenidos del Consenso de Washington —que en estricto rigor constituye la estrategia del capital transnacional para la región— busca profundizar y consolidar el modelo económico-social en aplicación en el país. Este acuerdo es absolutamente funcional a los propósitos de EE.UU. de impulsar procesos de integración con países en desarrollo y, desde luego, en primer término en la región. El secretario de Estado adjunto de EE.UU. para asuntos del Hemisferio Occidental, Roger Noriega, manifestó su deseo de que "el hito que marca el Acuerdo de Libre Comercio entre Estados Unidos y Chile sirva de escalón para el establecimiento del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA)". La Casa Blanca lo considera el "modelo" a seguirse al establecer acuerdos similares con otras naciones.

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