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EL
TERRORISMO Y LA SOCIEDAD CIVIL COMO INSTRUMENTOS DE
LA POLITICA DE EE.UU. HACIA CUBA
La
Troika norteamericana:
La AID, la NED y la CIA
POR
PHILIP AGEE
LOS
nuevos programas de Reagan en la Sociedad Civil
comenzaron con un inmenso éxito en Polonia. Durante
los años 80, The National Endowment for Democracy
(NED) y la CIA, en operaciones conjuntas con el
Vaticano, mantuvieron vivo y creciendo al sindicato
Solidaridad cuando fue ilegalizado durante el período
de ley marcial que comenzó en 1981. El programa fue
acordado entre Reagan y el Papa Juan Pablo II cuando
Reagan visitó el Vaticano en junio de 1982. Lo
hicieron con información de inteligencia, dinero en
efectivo, máquinas de fax, ordenadores, equipos de
impresión y de copiado de documentos, grabadoras,
televisores y vídeos, insumos y equipos de todos
los tipos, incluso transmisores de radio y televisión.
El sindicato se transformó en un partido político,
y en 1989, alentados por el dirigente soviético
Mijail Gorbachov, Solidaridad tomó control del
Gobierno. Años más tarde, en mayo del 2001, el
senador Jesse Helms presentó un proyecto de ley
para asignar 100 millones de dólares para repetir
en Cuba, dijo, los éxitos de la CIA, de la NED y
del Vaticano en Polonia.
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La
participación de oficiales
de la CIA bajo cobertura
en la Sección de Intereses de
EE.UU. en La Habana —puesto
de mando de la subversión—
sería particularmente útil
para hacer llegar equipos y
dinero a los mercenarios
en el país.
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Esfuerzos
semejantes para desarrollar una Sociedad Civil de
oposición en Cuba ya habían comenzado en 1985, con
los primeros subsidios de la NED a la Fundación
Nacional Cubano-Americana (FNCA). Esos esfuerzos
recibieron un refuerzo importante cuando se aprobó
en 1992 la Ley de Democracia Cubana, mejor conocida
como Ley Torricelli, que impulsó el apoyo a través
de ONG estadounidenses a individuos y organizaciones
para programas que produzcan “un cambio democrático
no violento en Cuba”. Una intensificación aún
mayor vino con la aprobación en 1996 de la Ley de
Libertad y Solidaridad Cubana, más conocida como la
Ley Helms-Burton. Como resultado de estas leyes, la
NED, la Agencia para el Desarrollo Internacional
(AID) y la CIA, esta última no mencionada en público
pero indudablemente participante, intensificaron sus
programas coordinados orientados a la Sociedad Civil
cubana.
Uno
se puede preguntar por qué se puede precisar de la
CIA en estos programas. Hubo varias razones. Una razón,
desde el comienzo, fue la larga experiencia y el
inmenso equipo de agentes y de contactos en las
sociedades civiles de países en todo el mundo de la
CIA. Al unirse con la CIA, la NED y la AID
participarían en un continuo complejo de
operaciones que podrían financiar, mientras dejan
la dirección del trabajo secreto diario a los
oficiales de la CIA. Además, alguien tenía que
controlar e informar sobre la efectividad de las
actividades de los receptores locales. La NED no tenía
gente en el terreno para hacerlo ni tampoco la tenían
normalmente sus principales fundaciones. Y ya que el
dinero de la NED era aparentemente privado, sólo la
CIA tenía el personal y las técnicas para realizar
un control discreto a fin de evitar que se
comprometiera a los receptores de la Sociedad Civil,
especialmente si eran opositores a sus gobiernos.
Finalmente, la CIA tenía amplios fondos propios que
podía transferir silenciosamente cuando las
condiciones lo exigieran. En Cuba, la participación
de oficiales de la CIA bajo cobertura en la Sección
de Intereses de EE.UU. sería particularmente útil,
ya que los fondos de la NED y de la AID irían a ONG
de EE.UU. que tendrían que encontrar caminos
discretos, si fuera posible, para hacer llegar
equipos y dinero a los beneficiados dentro de Cuba.
La CIA podía ayudar bastante al respecto.
La
evidencia sobre la cantidad de dinero que estas
agencias han estado gastando en sus proyectos en
Cuba es fragmentaria. Nada existe en público sobre
los gastos de la CIA, pero lo que se encuentra fácilmente
sobre las otras dos es interesante. El sitio en la
red de la AID menciona 12 millones gastados en
programas cubanos durante 1996-2001 (promedio por año
2 millones de dólares), pero para el 2002 el
presupuesto, ahora de Bush hijo, saltó a 5 millones
de dólares más fondos no comprometidos de 3
millones de dólares del 2001, un total de 8
millones de dólares. Su presupuesto en el 2003 para
Cuba es de 6 millones de dólares, mostrando una
triplicación de los fondos desde que Bush tomó el
poder. No es ninguna sorpresa considerando la
cantidad de cubanos de Miami que Bush ha nombrado a
puestos importantes en su Administración.
El
dinero, según la AID, fue gastado “en la promoción
de una transición pacífica a la democracia en
Cuba”. Desde 1996 al 2001 entregaron los 12
millones de dólares a 22 ONG, todas aparentemente
basadas en EE.UU., la mayoría en Miami. En el 2002,
la cantidad de ONG de primera línea había
disminuido a 12: The University of Miami, Center for
a Free Cuba, Pan-American Development Foundation,
Florida International University, Freedom House,
Grupo de Apoyo a la Disidencia, Cuba On-Line,
CubaNet, National Policy Association, Acción Democrática
Cubana, y Carta de Cuba. Además, el Instituto
Republicano Internacional del Partido Republicano
recibió dinero de AID para un sub subvencionado, el
Directorio Revolucionario Democrático Cubano, también
de Miami.
Estas
ONG tienen un doble propósito: uno orientado a sus
grupos equivalentes en Cuba y el otro dirigido al
mundo, sobre todo a través de sus sitios en la red.
Mientras por un lado llevan fondos y equipos a Cuba,
por el otro lado difunden en el mundo las
actividades y la producción de los grupos en Cuba.
Cubanet en Miami, por ejemplo, publica los escritos
de los “periodistas independientes” de la
Asociación Independiente de Prensa de Cuba radicado
en La Habana, y envía dinero a los autores.
Es
interesante que la AID afirma en su sitio en la red
que sus “subvencionados no están autorizados a
utilizar los fondos del subsidio para suministrar
ayuda en efectivo a ninguna persona u organización
en Cuba”. Es difícil creer esa afirmación, pero
si fuera verdad, todos esos millones son utilizados
sólo para apoyar a la infraestructura de ONG con
sede en EE.UU., una especie de industria ligera
anticubana subvencionada, excepto por lo que puede
ser entregado a Cuba en especie: ordenadores, faxes,
máquinas copiadoras, teléfonos móviles, radios,
televisores y grabadoras de vídeo, libros,
revistas, etc.
En
su sitio en la red la AID menciona 7 objetivos para
el dinero: solidaridad con los activistas de los
derechos humanos, difusión del trabajo de
periodistas independientes, desarrollo de ONG
independientes, promoción de los derechos de los
trabajadores, gestiones hacia el pueblo cubano,
planificación de una futura ayuda a un gobierno de
transición, y evaluación del programa. Cualquiera
que quiera ver qué ONG y cuánto dinero está
recibiendo de los millones en cada uno de los
programas puede verlo en www.usaid.gov/regions/lac/cu/upd-cu.htm.
La
afirmación de AID de que sus ONG subvencionados no
pueden suministrar dinero a cubanos en Cuba, lleva a
que uno se pregunte sobre los más de 100 000 dólares
que los investigadores cubanos encontraron en posesión
de los 75 disidentes juzgados, en su mayoría
desocupados. Una pista puede encontrarse en la
declaración de la AID de que “la política de
EE.UU. alienta a las ONG y a los individuos de
EE.UU. a emprender actividades humanitarias,
informativas y de edificación de la Sociedad Civil
en Cuba con fondos privados…” ¿Podría ser que
esos “fondos privados” sean dinero de la Fundación
Nacional de la Democracia”?
Recordemos
la ficción de que la NED es una fundación
“privada”, una ONG. No tiene restricciones que
limiten que sus fondos sean utilizados en pagos en
efectivo al extranjero, y por casualidad financia la
NED algunas de las mismas ONG que la AID. Podemos
estar seguros de que esto no resulta de una
rivalidad o de falta de coordinación en Washington.
La razón es probablemente que los fondos de la NED
pueden ser utilizados para salarios y otra
compensación material para personas en el terreno
en Cuba. Existe, después de todo, el nivel de
organizaciones cubanas bajo las ONG de EE.UU. en la
cadena de mando y dinero, y estos son los individuos
y los grupos en Cuba que corresponden en sus
objetivos a los de las ONGs de EE.UU. Son cerca de
100 y tienen nombres [traducidos del inglés al español]
como Bibliotecas Independientes de Cuba, Todos
Unidos, Sociedad de Periodistas Márquez Sterling,
Asociación Independiente de Prensa de Cuba,
Asamblea para la Promoción de la Sociedad Civil, y
el Partido de los Derechos Humanos de Cuba.
Cada
uno de los cubanos en estas organizaciones será
totalmente identificado con sus tareas asignadas en
la documentación de proyecto de AID, NED o la CIA
que cubre la actividad, probablemente en un anexo
confidencial, estén clasificados como activistas de
los derechos humanos, periodistas independientes,
bibliotecarios independientes, o distribuidores de
material de información. El dinero, después de
todo, no se entrega a fantasmas o espíritus,
incluso al nivel más bajo. Ni se da a las ONG de
EE.UU. libertad para entregar el dinero a cualquier
descontento que encuentren para que la reciba. Los
usuarios finales (receptores finales) son
beneficiarios designados por escrito igual como lo
son las fundaciones centrales y las ONG
intermediarias estadounidenses.
El
sitio en la red de la NED está convenientemente
atrasado, y muestra sólo su programa para Cuba en
el 2001. Pero es instructivo. Sus fondos para
actividades cubanas en el 2001 totalizaron sólo 765
000 dólares si uno va a creer lo que dicen. Ese
dinero se lo dieron a 8 ONGs en 2001 con un promedio
de cerca de 52 000 dólares, mientras una 9ª ONG,
el Instituto Republicano Internacional (IRI) del
Partido Republicano recibió 350 000 dólares para
el Directorio Revolucionario Democrático Cubano,
con sede en Miami como señaláramos anteriormente,
para “fortalecer la Sociedad Civil y los derechos
humanos” en Cuba. En contraste, esta ONG va a
recibir $2 174 462 en el 2003 de AID a través del
mismo IRI. ¿Por qué iba a otorgarse la NED los
montos inferiores y AID sumas tan inmensas, ambas
canalizadas a través del IRI? La respuesta, aparte
de la tajada del IRI, es probablemente que el dinero
de la NED es destinado a los bolsillos de personas
en Cuba, mientras que el dinero de la AID apoya las
infraestructuras de las ONG de EE.UU.
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Philip Agee es un ex oficial de la CIA.
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